webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
- 19 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
- 22 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
- Edad 19


Conexion desde su casa
"Imagen real"
Click to this video!


Relato: Carlita y su papá



Relato: Carlita y su papá

Tenía una hija a la que ni siquiera conocía. Bueno, la conocí
pero a los dos meses de vida desapareció de la mía, porque su madre pensó que no
le convenía seguir viviendo al lado de un tipo que no amaba y que no la amaba.
En realidad, Alicia y yo no teníamos nada en común, solo que nuestras familias
habían decidido que por posición, conveniencia y negocios, habíamos de casarnos.


Duramos apenas un año, lo justo para darnos cuenta de que no
nos amábamos y además no nos soportábamos, así que dos meses de nacer la niña,
Alicia me dejó y se marchó a la otra punta de España con ella, dejando a las dos
familias con dos palmos de narices. Yo lo agradecí, cambié de ciudad y de
trabajo, y perdí todo contacto con ellas, no me interesaba saber nada de aquella
mujer, y así pasaron once deliciosos años de libertad en los que me establecí
como médico y conseguí una buenísima posición. Tenía una gran casa ,un excelente
trabajo, mucho dinero para gastar y una vida perfecta, en la que las mujeres
eran para mi un entretenimiento para una noche.


Tenía yo ya 35 años cuando la vida se me cambió, pues me
llegó una orden judicial indicándome que mi ex mujer había fallecido en un
accidente de coche junto a sus padres, y yo era la única familia que le quedaba
a la niña, por lo que me la daban en custodia legal, una niña a la que no
conocía de nada y que no me apetecía nada.


La trajeron en mayo. Tenía once años, se llamaba Carla
(aunque la habíamos bautizado con mi nombre, Manuela, pues yo me llamo Manuel,
pero al parecer mi ex la había cambiado de nombre, seguramente por despecho a
mi), y llegó a mi casa con varias maletas, cara de susto y mirándome como al
extraño que realmente era para ella.


Carla era una niña preciosa, desde luego, alta para su edad,
espigada, con una larga melena rubia oscura y unos enormes ojos azules, la piel
muy blanca y un cuerpecito delgado y bien formado. No hablaba mucho, era seria y
bien educada, había estado interna en los mejores colegios mientras su madre se
desentendía de ella y viajaba por medio mundo, así que no parecía echar mucho en
falta a su madre, afortunadamente.


No nos costó demasiado acostumbrarnos el uno al otro. Debido
al "trauma" de haber perdido a su madre, y como estábamos casi en verano, pensé
que no la apuntaría a ningún colegio hasta septiembre, y estos meses mejor que
estuviese en casa, mientras yo trabajaba la cuidaba una mujer que me limpiaba la
casa y por las tardes estaba yo con ella. Carla era una niña súper tranquila: se
entretenía sola dibujando, leyendo o viendo la tele, se notaba que estaba
acostumbrada a estar sola y a que le hiciesen poco caso,, y apenas la oía por la
casa, aunque cuando hablábamos o veíamos la tele juntos era encantadoramente
simpática y tenía una sonrisa cautivadora.


En resumen, Carlita era la hija perfecta: no daba
preocupaciones en absoluto. Además, según pasaban las semanas, me di cuenta de
que en esos internados en los que había estado la habían enseñado algo más que
Historia o Dibujo, porque una noche que pasé por la puerta de su habitación para
ir a la mía, escuché ruidos tras la puerta y al entrar la hallé muy sofocada
encima de la cama, estaba en camisón y con el pelo revuelto, sobresaltada de
verme allí.




¿Qué haces Carla? Me pareció oírte llorar.


No papá, era la tele....


¿Seguro? ¿No es tarde para ver la tele? Anda apágala y a
dormir.




Desde aquella noche me quedé pensando, no era la tele lo que
había oído, estaba seguro, y dos noches más tarde lo comprobé, escuché los
mismos ruidos en su cuarto y esta vez en lugar de entrar abrí lentamente la
puerta de su alcoba sin hacer ruido de forma que no se enteró de que estaba
allí. Me quedé alucinado al ver a mi hija de once años echada en su camita con
la colcha de ositos, con su camisón rosa subido hasta el ombligo, las braguitas
blancas enrolladas en sus tobillos y entre sus muslos sonrosados un osito de
peluche mediano que apretaba fuertemente para procurarse en placer de una
masturbación increíblemente sensual que me hizo poner de golpe un litro de semen
en la punta de mi pene, sólo ver a aquella niña tan tierna apretar una y otra
vez las piernas para frotarse con el juguete entre los muslos, me causó una
erección inmediata. Allí estaba yo, agazapado tras la puerta, viendo a Carlita
jadeando con los ojos cerrados, las mejillas rojas como tomates y el pelo
alborotado de sudor mientras retorcía las piernas para que el osito de peluche
le acariciase la vulvita.


No dije nada ni entré, pero tuve que ir a mi cuarto a hacerme
una paja enorme porque aquella visión me había puesto a cien por hora, y me
corrí como nunca lo había hecho pensando en mi hija masturbándose de aquella
manera. Nunca había sentido algo así. Al día siguiente, viéndola tan modosita
con su vestido de cuadritos y su lazo en el pelo, no parecía la misma niña de la
noche anterior, la que se masturbaba gimiendo en su cama infantil, y desde
aquella mañana empecé a fijarme más en ella, a notar que pese a sus once años
estaba muy desarrollada para su edad, tenía bajo la camiseta unos pechitos
apenas despuntando, como del tamaño de dos mandarinas jugosas.


Me empezó a obsesionar su cuerpecito. Cuando se bañaba en la
piscina de casa, sólo con ver cómo se le erizaban los pezoncitos bajo el bañador
con el agua fría se me ponía la polla dura como una piedra, y al salir del agua
se le clavaba el bañador por abajo marcando una vulvita suave que me moría de
ganas por probar.


Una noche que no dejaba de pensar en ella, de imaginarme
fantasías con su cuerpo adolescente, entré sigilosamente en su alcoba; estaba
dormida sin tapar, porque hacía mucho calor, y yo llevaba tan solo mis slips
como única vestimenta. Carlita dormía de lado, muy tranquila, con su camisón
rosa perfectamente tapándole las largas y doradas piernas.


Me acosté a su lado, despacio, sin que se moviese la niña. El
olor de su pelo rubio era perfumado, y besé su cabello muy despacio. Me atreví
un poco más y besé su nuca, cálida y suave, y después sus hombros y sus
bracitos, cubrí de besos suaves sus pies pequeños y al subir a besar su cuello
sentí que mi polla empezaba a pedir guerra otra vez. Con manos temerosas
acaricié su cintura, breve y estrecha, y de pronto volvió su cabeza hacia mí con
los ojos muy abiertos. Una sonrisa me iluminó.




Ah papito, eres tú, que susto.


Siento....ehhhh.... siento haberte
despertado....pensé.....pensé que dormias....


Mmmm mi papito, que bien que duermas conmigo, abrázame
anda....




Para mi sorpresa, se apretujó contra mi, su espalda se pegó a
mi pecho y al notar su culito respingón rozando mi polla creí que la poseería
allí mismo, pero pude frenarme y con mis brazos rodeé su cuerpecito de once años
atrayéndola aún más hacia mi.


Era una delicia poder acariciar su tripita, sus brazos, sus
hombros, se dejaba hacer como una niña pequeña, y me atreví a ir más lejos: con
manos llenas de deseo, le subí poco a poco el camisón hasta poder acariciar sus
piernas largas y suaves, su vientre liso, sus muslos duros, y subir despacio
hasta coger con la palma de mis manos sus pechos pequeños como mandarinas, la
sentí estremecerse cuando apreté despacio aquellos jugosos senitos en mis manos
y noté que los pezoncitos se ponían como piedras de duros.


- Carlita, que delicia de tetitas tienes mi amor, que cuerpo
tan divino.... da gusto acariciarlo....


Ella callaba, pero se dejaba hacer sin apenas moverse, la
notaba respirar un poco agitaba bajo mis manos, acaricié una y otra vez sus
pechitos de once años, apretando sus pezones, pellizcándolos muy suavemente
hasta notarlos erectos y excitados, estuve como media hora masajeando los pechos
de mi hija y frotando muy suave mi polla protegida por el slip contra su culito
protegido con el camisón, era lo más delicioso que había sentido nunca, notar a
una virgen de once años estremecerse contra mi cuerpo mientras sus tetas
pequeñas se ponían con la dureza del mármol bajo mis dedos, y su cuerpo pequeño
se pegaba al mío.


Bajé mis manos hacia su tripita, y luego sobre sus bragas
blancas, pequeñas, y noté por encima de ellas que estaba ya medio mojada, con mi
mano enorme en comparación con su tamaño, acaricié su coñito por encima de la
braga y noté como su cuerpo se ponía tenso al contacto, y un gemido escapaba de
sus labios.




Mi niña que delicia, estás ya toda mojadita.... que rico
debe estar este coñito tierno....




Me incorporé en la cama, y lleno de deseo la volteé de forma
que la puse boca arriba. Carlita me miraba con los ojos muy abiertos, las
mejillas coloradas y el pelo sudoroso, estaba casi tan excitada como yo y se
dejaba hacer como una muñeca, mi muñeca...


La despojé del camisón. Sus pequeños pechos aparecieron a mi
vista, perfectos, sonrosados, aún erectos, y con boca hambrienta los introduje
en mi boca uno detrás del otro, era una delicia chupar aquellos diminutos
pezones duritos y saborearlos, mordisquearlos, lamer sus aureolas rosadas y
apretarlos con mis manos después.


Mientras lo hacía, la niña se retorcía de placer, gemía como
una mujer pero muy bajito, cerraba los ojos dejándose hacer por su papá, lamí
toda su piel desde el cuello hasta la goma de sus bragas blancas, y se las saqué
con los dientes tirando hacia abajo. Tenía un coñito suave y rosado, sin un solo
pelo en él, y brillaba ya por los jugos que lo humedecían desde hace rato.


Con mis dedos separé sus labios vaginales, estaban
hinchaditos y rosados, pegajosos del flujo que segregaban, y empecé a
acariciarlo de arriba abajo, se abría a mis dedos como una flor inmaculada y
según avanzaban mis dedos hacia su agujero Carlita gemía más y más agitadamente,
mientras mi mano derecha jugaba en su sexo, la izquierda me ayudaba a bajarme mi
slip hasta deshacerme de él y dejar libre una polla de 20 cm a punto de
explotar.


Entraron dos dedos en su coñito, que estaba ardiendo y
chorreando, los dos dedos entraban y salían tan fácilmente que probé a meter
tres, y entraban igual de bien, después separé sus piernas y hundí mi boca en
él, comí hambriento de aquel manjar que se me ofrecía, saboreé su primer orgasmo
derramándose en mi boca, metí la lengua en su vagina virgen de once años hasta
que la noté correrse por segunda vez, y entrando y saliendo mi lengua de su
agujero dilataba su pequeño ano con dos dedos quie entraban y salían con igual
facilidad.


Cuando ya no pude más, y a la tercera vez que la sentí
correrse en mi boca, me incorporé y me eché sobre ella, su cuerpecito de once
años parecía de juguete bajo el mío, cuando con cuidado metí la punta de mi
polla ardiendo en su abertura y pareció que me aprisionaba con su carne aquel
coñito excitado y virgen.




Metela papito, metemela ya, la quiero toda, la quiero
toda dentro papito...


Te la daré toda Carlita, la vas a tener toda, te voy a
follar hasta el fondo mi niña.... vas a ver como....te voy a llenar de leche
caliente....




La ensarté con mi polla de un solo golpe, apenas gritó al
sentirse desvirgada y me agarró los brazos con fuerza, era delicioso sentirme
dentro de aquel cuerpecito tan deseado al fín, mi polla latía ardiendo dentro de
su pequeño coño chorreando flujo y un poco de sangre que escurría por sus
piernas, y cuando la sentí quieta, empecé a bombearla una y otra vez, metía y
sacaba mi polla de su coñito cada vez más rápido, a cada embestida era una
explosión de placer lo que nos provocaba a los dos, ella gemía como una mujer
arqueándose hacia mí, moviendo su culito para que a cada follada que la hacía me
sintiese más dentro, y yo creí que iba a traspasarla de tanto que la penetraba y
tan fuerte que la metía a cada empujón.


Estuvimos así follando casi media hora, sin parar de
embestirla, a veces paraba de follarla para detenerme a comerle los pechos o
lamerle su vagina dilatada y ardiente para en seguida volver a penetrarla otra
vez.


Al final, cuando sentí que ya no podría aguantar más la
corrida, y después de haber sentido cuatro orgasmos de mi niña bajo mi cuerpo,
la volteé de forma que con un almohadón la puse a cuatro patas sobre la cama y
agarrando sus caderas la atraje hacia mí.




Carlita, ahora se buena niña y dejate hacer, porque ese
culito tiene que ser mio...




Empecé a lamer su ano, estaba dilatado y chorreado de sus
jugos vaginales, enseguida se abrió como pidiendo que lo poseyera, con las
caricias de mi lengua y mis dedos conseguí meter hasta dos dedos dentro de su
culo, y cuando ya lo creí preparado, la ensarté de golpe, apenas duró unos
minutos sus lagrimas y sus quejas, porque ensguida entraba y salía mi polla de
su culito como el cuchillo en la mantequilla, era un placer increíble follarme
el culo de Carlita porque ella misma se golpeaba con las nalgas contra mi cuerpo
para sentir más placer a cada empujón que yo le daba, y en unos minutos me corrí
dentro de ella inundando su culito de leche caliente que le escurría por los
muslos abajo.


Después de aquello, los dos nos quedamos agotados, dormidos,
desnudos y abrazados. Desde aquel día, Carlita fue mi amante a diario, era
nuestro secreto, nadie pensaría que eramos otra cosa que padre e hija, pero cada
noche la hacía mía en la cama que compartiamos.


Dos años después, teniendo ella trece años, quedó embarazada,
y nos cambiamos de ciudad donde nadie nos conociese; hoy en día Carlita tiene
diecisesis años, vivimos los dos en el campo y tenemos dos hijos en común. Nadie
sabe que es mi hija y no mi mujer, pero para nosotros es los mismo las dos
cosas.




Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .



Número de votos: 15
Media de votos: 8.13


Relato: Carlita y su papá
Leida: 31503veces
Tiempo de lectura: 9minuto/s





Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes



Contacto
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Afiliados



telatos porno incesto

























Webcams Chicas de meha-sandal.ru
Todo sobre acuarios
Si te gustan los acuarios, suscribete a neustro canal de youtube !!!
Pulsa aqui abajo .



Datos Legales de acuerdo con las leyes españolas LSSI e internacionales 18 U.S.C. 2257

Portal de contenido adulto administrado por :

Principal | Libro de Visitas | Contáctanos | Envia tu relato | Mis Relatos Porno.com



porno gallego gratispprnp gratisporno bromapornos africanascache:P9lL6G9Q77gJ:bdlol.ru/relato24548_Juego-de-n%C3%BAmeros-en-casa-de-los-vecinos.html Relatos eroticos la señora del autolavadoprostituta mamadatodorelato movilmaridos mironesporno teléfonochats eróticosa mi amiga y a mi nos cojen juntas relatospormo geyexpediente x pornorelatos de nuerasrelatos porno de amor filial hermana deprimidaabuelos follando gaymaduritas insatisfechasama y sumisorelatos de parejascuentos eroticos filialesrelatos erotico a mamá le enseño hacer garganta profundarelatos eroticos swingershija y su tio relatosrelatos eroticos maduras infieleslesbianas chupandose el anorekatos pornohistorias fetichistassado maso gratismadres guarras gratisvideos eroticos historiasmadres calientes con sus hijosrelatos eroticopsfollando con una chica virgenchicas follando en la piscinaviolada por caballofollando con enanasorgias sexuales gratisrelato erótico novia putitamaduras con bragasrelatos eroticos agarrandole las piernas a mi suegra en bus d nocheporno gay chavalesrelato erotico "mis hermanas: sandra"transexual relatostuvios el orgamos juntas las dos relatosbibliotecaria cachondacuentos de sexoandaluza pornotrío anallesbico salvajesolo incestosTodorelatos trasero de balletrelatos follando con mamaporno lesbico viejas0Š9i 0Š9as haciendo porno leche 63 bien ricocuentos cachondosporno muy morbosotrasexual pornorelato erotico oficinahermana follando a su hermanorelatos de sexo telefonicoporno de preñadasconsolador gayporno madurosrelatos porno ilustradoschicas follando con el perropajas con amigoszoo porno gayrelatos sexo madre hijoincestos forzadosrelatos eroticos mi esposo en el trabajo y en mi casa desvirgandome el culo otroporno madres violadaspelicula porno lesbicatrío con madurasstripteasse pornomaduras e hijasel porno mas extremofolle con mi hijober dormir ami hija en ropa interior me exita y me masturbotelatos me exite al ver los pelitos del ombligo incestoporno gratis de zoofiliarelatos sexuales sobrina vergudaculona violadavibrador inflablerelatos eroticos mi primofollando con su vecinaporno de madre y hijapolla de negrono consentido videosfollando a viejorelatos porno de amor filial hijo drogadictomamas muy calientesvacaciones sin bragashistorias con maduros