relatos porno
webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
- 19 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
- 22 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
- Edad 19


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: Julia, Hipnotizada





Relato: Julia, Hipnotizada

Julia, Hipnotizada


por Hypnoman


Él necesitaba una asistente. Ella era brillante. Era un desperdicio
tenerla solamente para el trabajo ...




Desde hacía mucho tiempo Juan, como asesor principal de la empresa,
necesitaba una asistente. Nunca había tenido el suficiente tiempo para encontrar
a la persona correcta. Cuando él encontró a Julia en una conferencia,
instantáneamente se dio cuenta que ella era la persona indicada. Brillante y con
la solidez académica que le daban sus conocimientos, y aun lo suficientemente
joven como para ser abordada, él le hizo una oferta laboral que ella no pudo
resistir. Tres semanas después, ella estaba instalada en su oficina, un
departamento de tres ambientes, en el cual se respiraba status. Había muchas
compañías en el centro de la ciudad pero pocas tenían la importancia de ésta.
Julia era muy atenta y se preocupaba mucho en hacer bien su trabajo. A los 26
años ella tenía un cuerpo tonificado y se había convertido en una asistente
hábil y que brindaba mucha confianza. Ella siempre dejaba una muy buena
impresión a los clientes de Juan, la mayoría hombres que finalizaban los
cuarenta o comenzaban los cincuenta años.


Juan sólo le había encontrado un defecto a su nueva aprendiz, ella no se
daba cuenta de algunas cosas. Nunca se percató que él en algunas oportunidades
se había quedado mirándola, a raíz de su buena apariencia. Juan sabía que podía
manejar la cosa mejor pero no podía sacudir de su cabeza la idea de verla
desnuda algún día, aunque esto pudiese deteriorar la relación profesional.
Aunque Juan era divorciado, no tenía la menor intención de llevar en serio una
relación con una joven de 26 años. Pero siempre cedía a la tentación facilmente
y él lo sabía.


Una tarde, el estaba preparando una presentación para la semana siguiente,
cuando su mente comenzó a navegar. Recordó sus días en la universidad, cuando
después de haber leído un libro sobre hipnosis, intento hacer pruebas con una
chica que el conocía. Ellos no habían sido amantes así que no había ningún
interés sexual oculto cuando ella accedió a que él tratara de hipnotizarla. Él
se sorprendió de cuan facilmente ella cayó en trance profundo y le realizó una
serie de pruebas para confirmarlo. Cuando estuvo satisfecho le implantó una
sugestión post-hipnótica, relacionada con la mención de un vaso de agua. Nunca
tuvo que tratar de hipnotizarla por segunda vez. La muchacha se convirtió en su
novia, su amante y, obviamente, la simple amistad desapareció.


Ahora Juan se encontraba tratando de revivir la escena pero reemplazando a
la chica por Julia. Y comenzó a imaginar más y más sugestiones sexuales a las
que ella respondería como en un sueño, pero de una manera intensamente erótica.


El ruido de unas llaves en la puerta lo arrancó de imprevisto de su sueño.
La puerta se abrió y entró Julia, luciendo un poco cansada. Dijo "Hola" un poco
sorprendida al ver a Juan todavía en la oficina. Él le contestó sin moverse de
detrás de su escritorio, esperando que el bulto que asomaba entre sus piernas,
producto de sus pensamientos para con Julia, disminuyera. Julia se sentó en un
sillón, apoyando en su falda una impresionante pila de papeles. Después de un
rato, el se levantó y se dirigió donde se encontraba ella, sin aparente
intención.


- Hey, pareces un poco cansada esta tarde. ¿Realmente tienes que hacer
ésto ahora?


- Estoy bien. Sólo quiero estar bien preparada y no quiero dejar todo a
último momento.


Él miro al piso, un poco avergonzado por lo que iba a decir.


- Sabes, una vez leí un libro sobre meditación. Cómo relajarse
completamente en 30 minutos y recuperar toda la energía. ¿Quieres que te muestre
como hacerlo?


Pareció pasar una eternidad antes de que ella contestara, pero él se
mantuvo mirándola con seguridad, sin demostrar segundas intenciones, hasta que
ella finalmente dijo:


- Seguro, ¿por que no?


- Ok. Pon los papeles en el piso, recuéstate en el sillón y cierra los
ojos. No trates de pensar en nada en particular, sólo escucha lo que voy a
decirte. Deja que mis palabras invadan libremente tu mente. Trata de dejarte
guiar por mis palabras, sólo relájate y déjate llevar. Ahora, ya estás un poco
más relajada. Puedo notar que respiras en forma más pausada y profunda. Voy a
contar hasta cinco y, por cada número que diga, tu respirarás y soltarás el aire
en forma controlada. Cada inspiración será más profunda que la anterior. No
prestes atención a ésto, sólo deja que suceda libremente.


Comenzó a contar y notó que ella respondía con muy buena receptividad. A
la cuenta de cinco, ella dió una profunda inspiración y exhaló lentamente.


- Ahora te sientes mucho más cómoda y calmada, ¿no es cierto?


- Sí -murmuró


- Ahora te ayudaré a relajar el cuerpo completo. Cuando yo diga "Dura" tu
sentirás la rigidez en tus brazos y dedos, como si tu hubieses deseado
estirarlos desde hace mucho tiempo pero no podías hacerlo hasta que yo diga la
palabra. A los pocos segundos te relajarás y sentirás una cálida sensación en
los músculos de tus brazos y en tus manos.... ¡Dura!


Vio como ella respondía tal como se lo había dicho, como si fuese la cosa
más natural del mundo. Cuando ella se relajó y exhaló al mismo tiempo, él se dio
cuenta que ella estaba en camino de llegar a un muy profundo trance. Esta
situación era muy intensa para él y notó que su corazón latía rápidamente.


- Ahora, nosotros haremos lo mismo con las piernas.... ¡Dura!. Siente la
cálida sensación de relax recorriendo tus piernas, relajando tus músculos y
haciéndote sentir tan bien. Te encuentras muy calmada y relajada, ahora.


Mientras le decía que iba a colocar su mano en la frente de Julia, le
dijo:


- Cuando comience a contar de uno a diez, sentirás como si mi mano
irradiase una cálida energía que comenzará a invadir tu cuerpo. Te sentirás como
entre algodones, como si un cálido fluído recorriese tu cuerpo. Relajándote
completamente. Sólo ábrete y déjalo entrar a tu cuerpo. No pienses en nada, sólo
deja que suceda.


Colocó su mano sobre la frente y dijo "Uno". Inmediátamente notó como las
pocas tensiones que todavía resistían en el cuerpo de Julia, iban desapareciendo
y ella parecía estar hecha de algodón. "Dos, tres......cuatro.....cinco..."
Julia se encontraba en un profundo trance, era fácil darse cuenta.


- Seis, siete, ocho. Muy relajada, muy cómoda. Dejame guiarte hacia una
profunda relajación. Nueve....Diez.


Ella respiró profúndamente y él pudo notar el movimiento de sus ojos
detrás de los párpados cerrados. Juan sonrió y se ilusionó por lo que estaba por
ocurrir.


Él le dijo que volver en otro momento a ese estado de calma y de paz que
provocaba ese estado de relajación, sería muy fácil.


- Tú tendrás como un interruptor, como un interruptor de luz. Cuando yo
cuente de uno a tres y diga las palabras "LUCES APAGADAS", tu cuerpo se volverá
liviano como el algodón, tus ojos se cerrarán inmediátamente y de inmediato
volverás a este estado de trance profundo. Mantén estas palabras en el fondo de
tu mente. No te preocupes en recordarlas cuando despiertes. Ahora tú estás
flotando en un pequeño bote sobre un lago muy calmo. El sol es cálido y te
sientes adormecida y totalmente en paz.


La dejó así unos momentos y luego le dijo que estaba próximo a
despertarla. Que ella sólo recordaría haber estado profúndamente relajada,
recostada en un pequeño bote con los cálidos rayos del sol explorando su cuerpo.
Contó hasta tres, conduciéndola progresivamente fuera del trance, y al llegar a
tres chocó sus manos mientras le decía "Despiértate completamente"


Ella abrió los ojos, parpadeó unas pocas veces, sonrió y dijo:


- Wow! Esto se siente realmente bien.


Él sonrió y la observó.


- Puedes hacerlo tú sola, si quieres, cuando quieras. Esto es solo una
guía que puedes practicar y aprender a relajarte por tí misma.


Se acercó a ella, la tomó de la mano y la ayudó a incorporarse. Ella aún
se sentía un poco adormecida, su cara estaba sonrojada. Él la tomó por los
hombros y la enderezó, como un soldado, en posición de firme. Le dijo con
autoridad "Mira mi mano" mientras la extendía frente a sus ojos. Ella intentó
fijar los ojos en la mano, con una mirada un tanto perdida. Su cuerpo estaba
tenso y la mandíbula un poco baja, quedando su boca semiabierta. Él sabía que
ella no podía sacar la vista de su mano. Comenzó a mover sus dedos de un lado a
otro y notó como los ojos de Julia los seguían. Su cabeza no se movía, pero ella
trataba de mantener la mirada sobre los dedos. Él colocó su mano izquierda sobre
la nuca de Julia y rápidamente contó:


- 1, 2, 3. LUCES APAGADAS


Cuando Juan "accionó el gatillo", rápidamente le dio un pequeño empujón en
su frente, con su otra mano. Inmediátamente ella cayó en sus brazos, sumida en
un profundo trance. La colocó sobre el sillón, mientras afirmaba su estado con
algunas sugestiones. Le hizo levitar los brazos mientras la hacía imaginar que
se encontraba bajando unas escaleras, tomándose del pasamanos. Ella estaba
profúndamente bajo su control.


- Imagina que estás cenando con dos hombres. Estás disfrutando la comida y
la compañía. Has tomado un poco de vino y te sientes un poco mareada y
adormecida. Te disculpas y vas a recostarte un rato. Hay una habitación para
invitados con una gran cama. Te sientes muy relajada...


Le dijo que se trataba de una hierba que habían colocado en su vino.
Totalmente inofensiva pero que se trataba de un afrodisíaco extremadamente
potente. Que le removería todas sus inhibiciones. Que transformaría cada punto
de su cuerpo en un receptor de placer. Le dijo que podía ver como sus pezones
comenzaban a endurecerse...y que pronto comenzaría a humedecerse. Que
rápidamente iba a comenzar a sentirse excitada, más de lo que se hubo sentido
jamás.


- En unos momentos comenzarás a tocarte. No trates de resistirte, no
puedes. Esta hierba es extremadamente poderosa, no puedes hacer nada. Te sientes
muuuuy excitada....


Esperó unos momentos y vió un ligero movimiento en su mano derecha...
luego su mano se movió y apretó el interior de su muslo...


- Sentirás un potente urgencia en quitarte tu pollera y tus medias. Cede a
esa urgencia, te hará sentir más cómoda.


Ella levantó ligeramente la cola para poder quitarse la pollera... Juan
pudo ver una mancha húmeda sobre sus medias, antes de que ella también se las
quitara. Su respiración era un poco más acelerada ahora. Una de sus piernas cayó
hacia el piso mientras la otra se apoyaba contra el apoyabrazos del sillón. Juan
tenía ante sí una vista espléndida de su humedicida entrepierna y vio como sus
dedos suavemente se dirigían hacia su abertura. Juan sintió como su corazón
galopaba y comenzó a darse cuenta que estaba bastante caliente. Sentimientos
mezclados. Por un lado él no podía quitar la vista de la escena, difícilmente
podía parpadear, pero ¿qué había hecho? ¿qué lo había llevado a hacer esto?. Lo
sabía demasiado bien. Vio los dos dedos de Julia, endurecidos, dentro de su
concha, hurgando, brillantes. Con la punta de su dedo índice, ella hacía
círculos sobre su clítoris. Sus caderas se movían al encuentro de sus dedos,
mientras intentaba cojerse. Pero se burlaba a sí misma con pequeños toques sobre
su clítoris humedeciendo cada vez más su concha.


- Bien, te gusta hacerlo, ¿no es cierto?


- Mmmmmmm -fue la respuesta de Julia.


- Ahora, uno de los hombres con los que estabas cenando, entra a la
habitación. Cierra la puerta. Te calienta al extremo ver como él te mira, verte
tan sexy y saber que él no puede sacarte los ojos de encima. Estás
extremádamente excitada y ese poderoso afrodisíaco en el vino te ha hecho perder
todas las inhibiciones. Quieres que ese hombre mantenga la vista sobre tí y
quieres que también te toque. Cuando yo diga "ahora" comenzarás a caminar hacia
él, tratando de hacer que él te toque, tratando de calentarlo más allá de su
control, tratando de lograr que te coja. Cuantas más cosas le digas, más
excitado lo pondrás hacia tí... ¡AHORA!


Julia tenía dos dedos moviéndose adentro y afuera en un ritmo sostenido.
Con los otros dedos presionaba su clítoris. Sus labios se movían un poco para
ningún sonido se escuchaba. Una mancha de humedad ya se había formado sobre el
sillón. El bulto que Juan tenía en sus pantalones era impresionante. Con un poco
de desesperación, se dio cuenta que la puerta de la oficina podía estar sin
llave. No era usual tener visitas a esas horas, pero uno nunca sabe. Lentamente
se incorporó y silenciosamente se dirigió hacia la puerta y se aseguró de
cerrarla con llave. Cuando regresó, claramente escuchó a Julia, gimiendo y
hablando.


- Por favor, cógeme... ven conmigo.... muéstrame tu verga... déjame
verla.... mira mi concha toda mojada..... está esperando por tu pija bien
dura... estoy esperando que me cojas... Te quiero dentro mío .....mmmm.... entrá
en mi concha que está bien mojada para vos....


Juan le dijo a Julia que el hombre se estaba quitando la ropa... y que se
estaba acomodando en la cama para poner su cabeza entre sus piernas... para
darle el mejor sexo oral que ella haya tenido. Ella paró de mover sus dedos,
puso ambas manos debajo de su ombligo y abrió sus labios vaginales, haciendo que
su clítoris se expusiera aún más. Estaba totalmente mojada, sus caderas se
movían ligeramente. Ella movía su cabeza atrás y adelante frenéticamente, y
entre gemidos decía:


- Chupame la concha, por favor, no te detengas...


Sin darse cuenta, Juan había abierto el cierre de su pantalón. Su miembro
estaba duro como una roca y él lo mantenía fijamente agarrado. Sus ojos estaban
vidriosos. El show que tenía ante sus ojos era nunca visto. Pero, aún así, él se
acercó a Julia, puso una mano sobre su frente y en voz alta contó:


- 1, 2, 3. ¡LUCES APAGADAS!


Inmediátamente, Julia cayó sobre el sillón, completamente ida. Él
permaneció de pie, mirándola por un largo rato. No sabía que hacer. No podía
quitarle los ojos de encima. Solamente con mirarla parecía entrar él en trance.
Y sin darse cuenta seguía tocándose. Estaba más excitado de lo que parecía.
Había sido la experiencia más erótica que había tenido. Sabía que era incapaz de
ponerle fin a todo hasta que no acabase. En el fondo de su mente pensaba en
salir corriendo hacia el baño y terminar con todo, pero no podía moverse. Se
estaba masturbando, más fuerte, más rápido... En vez de cumplir con lo que
estaba pensando, se fue acercando a Julia, tan cerca que la cabeza de su verga
tocaba su mejilla. Entonces comenzó a acabar con violentas sacudidas, largando
grandes cantidades de semen sobre sus labios y su cara. Y también sobre el
sillón. Se dejó caer al piso, respirando pesadamente. Ella no se movió ni un
milímetro. Permanecía en un profundo sueño, calmada y en paz. Juan fue hacia el
baño, se limpió y regresó hacia donde estaba ella.


- En unos momentos, te despertarás. Irás hacia el baño y te limpiarás. Ha
sido el mejor sexo que has tenido hasta ahora. Te vestirás y regresarás a esta
habitación y te sentarás en el sillón. Cuando yo toque tu hombro, despertarás de
este profundo sueño. Tendrás un débil recuerdo de un sueño extremadamente
erótico pero no podrás recordar ningún detalle. Te sentirás muy feliz y contenta
y decidirás irte a tu casa a dormir. Te sentirás muy bien. Y la próxima vez que
yo te diga la palabra "SEXY" te sentirás inmediátamente excitada. Y tus dedos
serán tan sensitivos como tu clítoris. Perfectamente podrás llegar al orgasmo
con sólo tocar tus dedos. Será perfectamente natural, ni siquiera pensarás en
ello.


Ella hizo lo que él le había dicho. Abrió los ojos y con los párpados muy
pesados y caminar lento y torpe se dirigió hacia el baño. John la siguió con su
ropa. De regreso a la habitación, se sentó y él tocó su hombro.


- ¿Como te sientes? -le dijo, sonriendo- Pienso que necesitas dormir un
poco más. Me costó mucho trabajo despertarte. ¿No duermes por las noches?


- Mmmmm... debo haber estado más cansada de lo que me parecía -dijo
mientras bostezaba.


Julia miró a su alrededor...miró a Juan... y de repente él pudo ver que
ella se ruborizó y desvió la mirada, como si recordase vagamente algo no muy
fácil de explicar.


- Hey, ¿quieres que te lleve a tu casa?


- Bueno, te lo agradezco.


El auto dejó el garage. Ambos iban en silencio. Al pasar por un cine Juan
dijo:


- Siempre pensé que Michelle Pfeiffer era una mujer extremadamente SEXY.
¿No crees?


- Mmmmm.... -dijo Julia, sus ojos se cerraron mientras llevaba dos de sus
dedos hacia su boca.


FIN


Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .


Número de votos: 1
Media de votos: 8.00


Si te gusta la web pulsa +1 y me gusta






Relato: Julia, Hipnotizada
Leida: 713veces
Tiempo de lectura: 11minuto/s





Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes



Contacto
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Encuestas

Afiliados












relatos eroticos












Webcams Porno Exclusivas


Principal | Libro de Visitas | Contáctanos | Envia tu relato | Mis Relatos Porno.com


relatos de sexoporno mujer gordarelatos porno puritanasrelatos eróticos 14 añoscon mayorafeitandose el chochoanal lesbicopollon travesticaramelos eroticosrelatos eroticos gaismachos nalgonesporno gay japonesculos violadosrelatos eroticos comicincesto madurostoro pprnosexo anal arabeporno español eroticorelatos eroticos nosotrasfollandome a mi madrastrarelatos eroticos madre e hijonenas pornorelatos eroticos en el camporelatos padre hijofollando viudascuentos incestomejores eyaculaciones femeninasporno padres hijossexo duro con caballosrelatos porno de chantajesmusulmanas pornoterminamos follandoporno durísimorumana pornorelatos con fotos mi padre me desvirgooo y madre con hijos incestos realesfollar con el abuelorelatos cfnmmonjas violadas pornovieja putafotos mamando pollasrelatos eroticos humillacionrelatos xxx me exita aserle cornudo consiente a mi.noviotravestis en lenceriaespia a su madremi madre me folladespedidas solteras follandoRelatos tetas ypiernas abiertasrelatoprimitahistorias porno gratismaduras masturbadorasporno tetorrasmasturbacion con almohadalesbianas follando en la oficinapormo gordassu primera vez pornoesposa se masturbaviejos morbososrelatos sexo en el cinechica violada pornonobita se folla a shizukaMadre e hijas dan las nalgas relatosporno botas altascoños peludos en la playanieto follando con la abuelaporno amateur venezuelarelatos gay primosprofesoras y alumnos follandoporno sexo no consentidorelatos eroticos de infidelidadestrio bisexualesPorno relato hija pone tu concha con mi concha hacen tijeraporno entre abuelossexosin tabuesporno despedidas solterarelatos de incestos en familiagoku y vegeta follandoincestos tias sobrinosporno gratis infielesvideos eriticos gratisdespedidas salvajesgordas follando con hijosvideo porno gallegorelatos eroticos de incesto filialeroticos relatosviejas feas pornorelatos porno en el trenrelatos sexo lesbicorelato le meti la verga dura humeda.hn puchota caliente.porn primera vezrelatos crossdresserrelatos del marquezimagenes de sexo cerdastravestidos pornorelatos que te gusta leerabuela follando nietorelatos cortos lesbicossexo gay abuelosporno gay en clasetetas discoteca