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Relato: Las Delicias de mi Prima!



Relato: Las Delicias de mi Prima!

Mi nombre es Gabriel pero me dicen Gabi. Cuando tenía 17 años
me puse de novio con una chica de catorce llamada Silvina que era hermosísima.
Era rubia con el pelo largo enrulado, la piel ligeramente bronceada y una figura
espléndida. Pero como todavía era casi una nena, si bien era muy desinhibida,
tenía un look un tanto naif y yo me avoqué a convertirla en una mujer
provocativa. Lo primero que hice fue decirle hasta el cansancio que me excitaban
mucho las chicas vestidas con minifalda, hasta que, un día vino a buscarme con
una pollerita de jean cortita que le calzaba perfecta, dejando a la luz sus
morenas y bien torneadas piernas.


Había empezado mi obra, gocé mucho esa noche viendo como la
miraban los otros chicos y se estimulaban con ello, yo le acariciaba las
piernas, resbalaba mis manos sobre su suavidad y me gustaba imaginarme que eran
mis propias piernas. De a poco le fui comprando ropa mas y más provocativa,
polleras cada vez mas cortas, blusas escotadas, le regalé sus primeros tacos
altos, la incentivé para que se maquillara recargadamente, y cada vez que le
obsequiaba una prenda nueva, le decía que era como si me lo regalara a mi mismo.
A decir verdad era algo cierto, porque yo me proyectaba en ella como si fuera yo
mismo esa diosa que todos ansiaban poseer. Cuando salía a la calle con ella,
disfrutaba mucho viendo como los hombres le miraban desesperados su cuerpo
espectacular y su estilo tan provocativo.


Un día estábamos sentados en una fiesta, ella de piernas
cruzadas en pose bien sexi y al lado suyo se sentó su amigo Martin, nunca me voy
a olvidar como me calenté viendo al pícaro, frotando su pierna con las de ella,
y buscando tocárselas en cuanto podía, y tampoco me voy a olvidar la cara de
placer disimulado de ella, provocado por ese roce que parecía poderla hacer
acabar. Durante mucho tiempo me masturbé recordando esa escena. Poco a poco ella
se fue dando cuenta de que algo extraño sucedía, yo había sustituido la
penetración de mi polla, por objetos que simulaban consoladores, empecé a
pedirle que se colocara sobre mí para frotar su vulva contra mi cola, le hacía
succionar mis dedos y fantaseaba con que ella estaba felando a otro hombre. Una
noche, ella me propuso un "juego", se desvestiría y yo debería vestirme con su
ropa para tener sexo como dos chicas.


La idea me encantó y así, me puse su panty, su corpiño, sus
medias de nylon color piel, su pollerita rosa muy cortita, un sweater de lana
blanco, y sus zapatos de taco alto blancos, me maquilló con un rouge bien
colorado, me delineo y pintó las pestañas. Cuando consideró que estaba "lista",
me hizo sentarme en una silla, sacó de su cartera una revista de
fisicoculturistas en la cual había hombres hermosos con unos cuerpos perfectos,
la puso en mis manos y me obligó a hojearla, mientras ella se colocó detrás mio
y me frotaba la minifalda en la zona de la entrepierna. Vestido de esa manera,
con sus estimulantes masajes y viendo las fotos de esos hombres con sus cuerpos
brillantes y muy deseables, acabé como nunca lo había lo hecho manchándole sus
ropitas. Ella entonces me dijo: lo has hecho muy bien mi amor, pronto serás una
chica muy complaciente.


2)


Un fin de semana los padres de mi novia salieron de viaje a
un casamiento. Aprovechando esa circunstancia, me instalé en su casa. Les cuento
que después de esa primera maravillosa experiencia de haberme vestido con sus
ropas, a sugerencia de Silvina, me había dejado crecer el cabello por debajo de
los hombros y había hecho una dieta estricta, por la cual estaba bien delgado.
Apenas llegué a su casa, ella me dijo que hasta que volvieran sus padres
tendríamos que convivir como dos chicas, porque esa era su fantasía, para lo
cual, tenía todavía que hacerme algunas cositas. Me hizo desvestirme y me
embadurnó cada centímetro de mi cuerpo con crema depilatoria, mis piernas, mi
pecho, todo me quedó suavecito y sin el más mínimo rastro de vello. Después me
hizo ponerme ropa interior de color blanco y un baby doll del mismo color, yo no
podía resistirme, porque en realidad sentía un profundo placer usando esa
prendas.


Ella me dijo que tendría que caminar en puntas de pie
mientras estuviera en su casa para acostumbrarme a usar luego zapatos de tacón.
Desfile a su pedido delante de ella vestido de esa manera, por el living de su
casa y se me acercó me cruzó los brazos en torno a mi cuello y me besó
apasionadamente. Recorrió con sus manos mi suave piel recién depilada, me aferró
los glúteos y empezó a acariciármelos hasta llegar a mi ano. Al ver mi cara de
excitación, me dijo: Veo que te gusta hacer de mujercita, me tomó de la mano y
me llevó a la habitación de sus padres, donde nos enredamos en un desenfrenado
juego sexual. Nos acariciábamos, le felé la vagina pero cuando la quise
penetrar, me dijo: Gabi las chicas no tienen polla, así que no podrás usar la
tuya conmigo nunca mas, tu ya has pasado a ser una chica y por eso solo
tendremos sexo como lesbianas. La besé apasionadamente, y la masturbé con la
mano y ella se derretía de placer. Nadie jamás me había entendido como ella,
estaba encantado con el trato que me daba y su propuesta.


3)


Esa tarde la dedicamos a que me enseñara secretitos para ser
una mujer. Silvina me enseñó a maquillarme, a pintarme las uñas, a rellenarme el
busto para que pareciera muy atractivo, a caminar sobre tacones y la verdad es
que nos divertimos mucho. Para la noche me dijo que me tenía preparada una
sorpresa pero que tendría que ponerme espléndida para recibirla. Entonces me
dijo, ahora cumplirás tu sueño, te pondrás la ropita que siempre quisiste y me
dio un conjuntito de minifalda blanca cortisima con un tajo a cada lado super
ajustada y una blusa negra muy escotada que yo le había regalado y una sandalias
blancas de tacón, me untó las piernas con una crema suavizante y me hizo un
peinado con el cabello recogido y algunas mechas sueltas que cuando me ví al
espejo no lo podía creer, estaba hermosa. En eso tocaron el timbre y me
sobresalté. Ella me dijo, no te asustes es Martin que me viene a visitar, fue
entonces que me percaté que ella también se había vestido muy sexi con un
vestidito beige cortito y escotado.


Ella le dió un fuerte abrazo y lo besó apasionadamente, lo
cual me dejó atontado, era mi novia besando a otro hombre frente a su novio,
transformando en señorita. La verdad es que, no solo no me puse celoso, sino que
inclusive tengo que reconocer que me gustó. Lo que me intrigaba era saber desde
cuando ellos eran tan cariñosos entre sí como se estaban mostrando ahora, o mas
exactamente desde cuando yo era un humillado cornudo. Ella se sentó en su falda
rodeándole el cuello con sus brazos y le dijo: Mira que lindo que lo dejé a
Gabi, está hecho toda una mujercita. Para disimular le dije que estábamos
probándome un disfraz para una fiesta. Martin me miraba de arriba abajo, me
devoraba con la vista mis piernas bien depiladitas mientras parecía desquitarse
las ganas de acariciármelas haciéndoselo a mi novia. En eso Silvina me dijo que
tenía que salir de una buena vez a la calle vestido como estaba, así que debía
ir a comprar una Coca Cola porque Martín tenía sed. Al principio me negué, ya
bastante que me había animado a que el amigo de Silvina me viera vestido de
chica, como para que todo el mundo me viera así.


Mas me insistieron tanto que no pude rehusarme. Entonces me
miré en un espejo, me ví transformada en una diosa y me dije a mi mismo, nadie
puede dudar de que soy una chica. Salí por primera vez a la calle vestida de
chica, la sensación de caminar sobre tacones y sentir el viento entre mis
piernas era hermosa. Como estaba muy sexi con esa ropa provocativa, los hombres
se daban vuelta para mirarme, hasta me adularon, lo que me ruborizó y me hizo
muy feliz. A cada paso que daba, intentaba feminizarme mas, bambolear mis
caderas, desplazarme con esa sensual cadencia de las mujeres. Cuando volví a la
casa de Silvina, ya bien acostumbrado a usar sus ropas, escuché sus gemidos
viniendo de la habitación de sus padres.


El cuadro que me esperaba allí me dejó descolocado, Martín se
follaba a Silvina salvajemente y ella se retorcía de placer. Imaginen la escena,
mi novia follada por su amigo mientras, yo su novio, gozaba viéndolos vestido de
chica. Mientras Martín, la bombeaba sin darle respiro, me dijo, pasa Gabi
ayudame a follarme a Silvi. Me senté en la cama, le aferré fuertemente los
brazos a Silvina, y la besé una y otra vez diciéndole cuanto la quería, mientras
Martín no dejaba de bombear dentro suyo. Después Martín nos pidió que montáramos
una escena lesbi para él. Silvina y yo nos empezamos a besar y a acariciar entre
nosotras nuestros cuerpos y Martín miraba fascinado. Cuando los tres estabamos
bien cachondos, Martín me dijo, ahora vas a saber lo que siente tu novia cuando
me la follo, me hizo colocarme en cuatro patas y me ensartó poderosamente el ano
con su polla.


Nunca había sido penetrado así que debo reconocer que al
comienzo sentir un dolor indescriptible, pero al rato, ese constante bombeo, ese
sentirme poseído por hombre que hace gozar a mi novia, me volvió loco y comencé
a gemir tal y como lo hacía Silvina, quien mientras nos veía se acariciaba la
vulva. Martín nos decía, ahora soy su hombre y ustedes dos mis chicas, prometo
que las haré gozar tanto que se olvidarán que alguna vez fueron novios. Yo le
pedía mas y más gemía, le rogaba que nunca sacara su polla de mi, que me hiciera
suya, que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de ser su mujercita,
de compartir la cama con él y Silvina.





ENCONTRE A UNA LINDA JOVEN FOLLANDO Y RESULTO SER MI HERMANO.


Hola mi nombre es Marcela tengo 22 años actualmente estoy
estudiando medicina, mi familia es pequeña esta conformada por mi madre y mi
hermano menor que va en la preparatoria.


Les contare este hecho que fue real, debido a que mi madre
era viuda tenia que trabajar todo el día y yo tenia un horario muy pesado en la
escuela, lo que hacia que estuviera casi todo el día en ella y el único que se
encontraba siempre en casa era mi hermano.


Un Viernes salimos todos en la mañana cada quien a realizar
sus labores pero en el trascurso del dia me sentí un poco dolor de cabeza así
que obte por regresar temprano a mi casa, al llegar todo esta normal como lo
habíamos dejado pero al entrar encontré la mochila de mi hermano y otra en la
sala, no le di importancia asi que subí a mi cuarto pero pasando por la
recamara de mi hermano se escuchaban unos quejidos y voces y lo que pensé que mi
hermano estaba viendo una película porno con sus amigo o amigo no lo sabia asi
que seguí a mi cuarto por que me sentía cansada, cuando habro la puerta de mi
cuarto o sorpresa que me lleve toda mi ropa estaba regada, mis faldas, mis
tangas, bueno todo y me enoge mucho porque yo en la mañana habia dejado todo
arreglado y fui a reclamarle a mi hermano porque habia hecho eso pero al llegar
a la puerta del cuarto de mi hermano se seguían escuchando los gemidos y note
que la puerta esta como unos 10 cms. Entreabierta y encontre a una bella joven
follando y resulto ser mi hermano que llevaba puesto mis ropas, se habia puesto
unas de mi blusas favoritas que son de licra negra y un minifalda roja que no
era mia pero si llevaba puesto unas de mis tanga también rojas podia observar
todo esto porque mi hermano esta en cuatro patas mamandole la verga a su amigo
Sergio que lo conocíamos en la familia desde tiempo atrás.


Al ver esta escena me quede muda y congelada y hermano
resulto puto y le gusta vestirse con mi ropa, segui observando sin que se
dieran cuenta cuando Sergio le ordeno que cambieran de posición y lo puso en
cuatro patas y le empezó a lamer el lindo culito de mi hermano por lo que no te
ya estaba bien abierto asea que no esra la primera vez que lo hacian, Sergio
seguio lamiendo mientras mi hermano se le notaba el gran placer que esto le
producía, entonces Sergio le bajo toda a tanga hasta las rodillas y le empezó a
meter su gran polla que mas o menos tenia unos 18 cms. de largo y lo mas
impresionante es que le entraba toda en el culo de mi hermano así empezó un
entra y sale de aquel instrumento mientras mi hermano se masturbaba su pené
también de buen tamaño, mientras el amante de mi hermano le decia de cosas como
eres un puta muy rica, te mereces esto y mas y mi hermano decia detela hasta el
fondo, soy tu puta, que rico y cosas por el estilo.


Duraron mas o menos unos 30 minutos y Sergio saco su pene y
mi hermano empezo a mamarsela hasta que un fuerte chorro de semen salio del pene
y mi hermano se lo trago por completo, pero el toda via tenia una fuerte
erección asi que su amigo tambien se puso en 4 patas y ahora mi hermnao era el
que lo penetraba, pero como a los 5 minutos mi hermano trono y se corrio dentro
del culo de Sergio que solo le quedo un gran placer, asi se quedaron tirados en
la cama agotados y yo me retire a mi cuarto hasta que escuche que se despidieron
y mi hermano y se pusieron deacuerdo para el otro viernes realizar el mismo acto
, que luego les contare, bueno espero que les halla gustado este hecho real de
cómo encontre a mi hermano, que ahora sera mi hermana. Se despide Marcela.




bueno, estabamos en la casa de mis padres y no sabia que ella
iba a venir, pero cuando llego me quede helado por ella era blanca, tenia
enormes ojos azules un cuerpo de exuberante, tenia un hermoso enorme y redondo
culo, uds. saben de los perfectos que cuando uno los ve les da ganas de
cojerselo y unos enormes senos con rosados, parados y suavecitos pesones, yo
solamente la vi y me quede sin habla(como siempre).


Mis padres con llamaron a comer porque la habiamos invitado a
almorzar a mi casa, pero cuando ya estabamos comiendo yo pense en hacer algo
mucho mas diferente a solo almorzar y conversar, cuando acabamos fuimos directo
a mi cuarto "a descanzar" pero eso quedo en el olvido cuando ella me quedo
viendo de una forma muy alocada, con la mirada picara y sus labios jugando entre
si, esos labios que cuando eramos niños ella me mostro lo que teniamos que
hacer.


Una vez acostados viendo tele en mi cama comenzamos a
tocarnos, abrazarnos y hacernos cosquillas como niñitos jugando con su cuerpo,
pero mas y mas se fueron haciendo intensas esas caricias puesto que cada vez nos
agarrabamos mas y mas fuerte, fue entonces cuando me di cuenta de que eso era
mas que un juego(que por cierto asi lo quería).


Lo le comence a tocar sus senos que estaban firmes y duros
despues de aquel "juego" que empezamos antes, ella primero empezo tocandome los
brazos y luego el pecho hasta bajar a mi abdomen y acariciarme mi verga al
principio estaba haciendolo por encima del pantalón luego su mano muy hábil lo
hizo a un lado y me agarro a mano llena por debajo; fue así como yo no me quede
atrás y le saque su sujetador con una mano y con la otra le desabroche el
pantalon, aquel pantalon que le quedaba muy bien y muy apretado una vez abajo el
pantalon masturbe su concha con delicadeza mientras ella me masturbaba a mi, no
niego que me encanto pero a ratos me ponia a pensar y ella es mi prima!!!! luego
solo en ropa interior ella me pidio con una vocecita que uno no se puede negar a
lo que le pida que me quite la camiseta y el pantalon que aguantaba la presion
de un gran bulto, y asi lo hice me desnude frente a ella y los dos quedamos en
trapos intimos, fue asi cuando ella comenzo a jugar otra vez como si nada ha
pasado, en eso mis padres subian por la gradas de mi casa y enseguida nos
vestimos fue tan rápido que creo batimos un record pero toda la cama estaba
desarreglada lo cual no tuvimos explicacion, pero ellos no se dieron cuenta y
nos dijeron que iban a salir a hacer unas compras rápidas y que no se demoraban,
cuando ella escucho eso abrio los ojos de tal forma que era muy notorio de que
ibamos a hace algo mas que esperar a que llegaran mis padres, asi que apenas
ellos cerraron el garage reiniciamos el juego donde se quedo ella se quito todo
todo excepto su hilo dental blanco con esos encajes que dejaban ver todos sus
"caminos", y yo la segui estaba solo en boxer cuando ella comenzo a correr por
la habitación como queriendo que la siga y la coja y la haga mía, asi que yo
tambien segui el jueguito, claro que me sorprendio ese tipo de juegos de una
mujer mayor a mi, fue asi como yo siendo mas ágil, fuerte y rápido le agarre por
la cintura y la eche a mi cama ella solo se dejaba domar por mi, cuando la tenía
en la cama me puse entre sus piernas y comence a moverme en sus labios haciendo
lo que algunos conocemos como sexo seco (movimientos sexuales con ropa interior)
si no lo han probado les recomiendo que lo hagan pues se siente rico rico, luego
ella se movio hasta quedar boca abajo y teniendo ese culito al frente mio que
creen que podia hacer, si estan pensando en que tipicamente le iba a sacar su
hilo y me lo iba a coger pues estan equivocados, aunque tenia unas ganas locas
de hacerlo no lo hice, e aguante y puse mi verga muy erecta ya y haciendo bulto
en mi boxer justo abajo de su concha vista desde atras ya que ella estaba con
sus piernas un poco separadas, así que comence a moverme y sentí como mi primita
bella se vino por primera vez, así que comence a lamer todo su cuerpo mientras
la ponia en 4 y comenzaba a simular el acto, ella estaba demasiado excitada y me
pedia unas cosas como que le haga el salto del angel, el ferrocarril, la
cebollita, y les pregunto alguno de uds. conoce esas poses, pues yo no !!!!, y
me senti un niñito a lado de ella ya que practicamente me estaba hablando en un
idioma extraño y nuevo para mi así que me boté a lado de ella soltandola y le
dije que me disculpara pero que no sabía hacer eso porque no lo sabia a lo que
ella respondio que no importaba y que hiciera con ella lo que yo quiera.


Palabras que para mi son prohibidas ya que me calento de
nuevo y empece a jugar otra vez con su culito meti el hilo entre sus labios
vaginales y vi que estaban hinchad y muy rojos aparte de mojados y comence a
lamerselos, jugaba con mi lengua en su concha mientras ella decia que no pare y
asi lo hice no pare, después me la monté y lamia sus vellos pubicos y su abdomen
hasta llegar a sus senos otra vez y estaban durisisisimos mas de los que yo
habia visto jamas, fue así como aproveche la situación y los lamia una y otra
vez de forma frenética y luego me detenía y los soplaba, esto hacia parecer que
sus pezones iban a estallar y ahi empezaba a morderlos a veces duro otras suave
claro mientras me movia y movia entre sus labios vaginales, llego el momento
cuando me comenzo a rasguñarme la espalda un dolor esquisito y me saqué el boxer
y comence a utilizar mi verga erecta como latigo a lo que ella respondio
afirmativamente, la pasaba entre los canales que ella formaba hasta que me
masturbe entre sus senos ella me decia que era un experto haciendo eso y le dije
que se callara, lo cual la excito mucho mas asi habian pasado 2 horas y ella ya
estaba en su 3 orgasmo y yo estaba enterito, hasta que me calento a tal punto
que solo grite le di la vuelta le quite el empapado hilo la cogi de las muñecas
contra la cama y me la mandé, su concha estaba mojadisima y cuando penetre
dentro de ella me mojo los muslos cosa que no me agrado mucho pero seguia
calientisimo y le seguia dando y ella pedia perdon gritaba cosas poco coherentes
pero no les tome importancia, y segui le puse en 12 posiciones diferentes al
menos las que mas habia practicado y las sabia de memoria, ella se vino 4 veces
mas y yo andaba por el 5 recien y porfin se canso y yo ni decir ya que estabamos
haciendolo parados la ultima vez y esa pose para el hombre es brutal y muy
cansada, no queria terminarle adentro pero fue mas que imposible aguantar mas y
no me controle y le termine todo todo y ella grito de placer, luego de un
pequeño descanso la coji de las caderas y la puse con el culo al aire y meti mi
lengua luego los dedos hasta que le meti mi verga roja roja de tanto sexo,
practicamente le revente el culo y eso me digo despues de que le termine en la
espalda y luego con un ultimo suspiro le termine dentro de su redondo destrozado
y hermoso culito.


Nos quedamos descansando y con ganas de dormir pero no
pudimos porque sabiamos que mis padres llegarian en cualquier momento, pero ella
como agradecimiento se escabullo debajo las sábanas y me lamio la verga hasta
hacerla crecer otra vez y se la trago hasta el fondo y me hizo terminar y le
tomo todo todo no dejo nada para las cucarachas.


Mi prima es alguien a la que quiero mucho y despues de eso
seguimos manteniendo nuestro pervertido romance en secreto, aunque despues de
esa tarde me cuido de sus uñas que me dejaron unas marcas de sangre en la
espalda.


Hola, lo que me paso fue terrible, todo comenzó cuando esa
mañana, para caer bien en el colegio nuevo, decidí usar el auto de papa y esto
sin pedírselo prestado.


Se que estuvo mal sacarle el auto sin pedirle permiso, pero
realmente quería causar una buena impresión a mis nuevos compañeros.


El día marchaba bien y mis nuevos compañeritos y compañeritas
me recibieron de maravilla, todos muy atentos y cordiales. Al medio día, una vez
finalizado el primer día de clases me marche a mi casa y para redondear una
buena impresión acerqué a un par de nuevas amigas a sus casas, y allí comenzó el
día que nunca olvidaré.


Llegando a mi casa volvía distraída pensando en la lindo que
había sido el día y en como impresionaría al día siguiente, y así fue como
doblando a la esquina no puse suficiente atención y me lleve puesto un auto que
estaba estacionado. No podía creer lo que había hecho, me baje del auto y me di
cuenta que la había roto un farol y rayado el guardabarros.


Rápidamente reaccioné y me di cuenta que si aparecía el dueño
del auto al que había chocado las cosas se pondrían aun peor, claro esta por que
aun no tenia el registro ya que tengo solo 16 años, y además mis padres no
sabían que me había llevado el auto, cosa que no me hubieran permitido hacer
jamás y motivo por el cual me lo lleve sin pedir.


Así, me subí rápidamente al vehículo y arranque. Minutos
después había metido el auto en la cochera y aun temblando comencé a pensar como
lo solucionaría. Lo primero que se me ocurrió fue mentir o desaparecerlo para
que crean que lo habían robado, pero seguramente alguien me habría visto y, a
pesar de que somos nuevos en el barrio por lo cual ningún vecino se acercaría a
preguntar a mis padres como me encontraba, seguramente con la investigación
policial saldría todo a la luz.


De este modo, llegue a la única solución posible. Como mis
padres no llegarían sino hasta el día siguiente por la mañana y como el daño no
había sido tan grande como en un comienzo creí, se me ocurrió llevarlo a un
taller mecánico y pedirles que lo arreglen lo más rápido posible sin importar el
dinero. Como no tenia dinero para pagar siquiera los repuestos o la mano de obra
y menos aun pidiéndoles que lo hicieran en tan poco tiempo se me ocurrió
pedirles que lo arreglasen para primera hora del día siguiente sin importar lo
que cueste. Así, suponiendo que lo dejarían arreglado desde la noche anterior
para entregármelo en cuanto llegue a la mañana siguiente, yo entraría en la
noche para llevármelo sin pagar el arreglo, por lo menos hasta que juntase el
dinero.


Planifiqué todo, mire el reloj y me dispuse a llevar el coche
hasta un taller mecánico que había visto ya alguna vez al pasar. Llegue hasta el
lugar y mientras esperaba a que me atendiesen me dedique a mirar como y por
donde entraría esa noche, el lugar era un gran galpón situado entre medio de dos
fabricas que nunca supe a que se dedicaban, pero si sabia que dejaban su
maquinaria funcionar durante toda la noche. Esto en un comienzo me preocupo por
miedo a que hubiera trabajadores cerca a la hora en que pensaba entrar, pero
luego me tranquilice e incluso me alegré pensando que no están las salidas por
la misma calle, por lo que no me cruzaría con nadie y además el constante ruido
de los equipos me permitiría llevar a cabo mi plan sin preocuparme por el ruido
que pudiera hacer.


Luego de que me atendiera un mecánico y le explicara lo
urgente del trabajo, logre que dejara de mirarme con cara de depravado y que
coordináramos en que horario temprano de la mañana pasaría para buscar el auto
el día siguiente. Ya a esa altura me sentía sumamente intimidada por que la
única cliente que quedaba en el garaje era yo, y todos los mecánicos me miraban
de un modo muy obsceno, por lo cual, trate de dejar en claro todo lo más
rápidamente posible y me retiré casi a las corridas.


Al anochecer, comencé a prepararme para mi primer delito, la
verdad estaba comenzando a arrepentirme pero ya era tarde, tenia que seguir
adelante. Tomé la ropa interior deportiva que tenia pensado usar la cual
consistía en una tanga elastizada que, típico de la ropa interior deportiva, la
parte de abajo era bastante calada en el frente y casi "cola-less" atrás
para que no se marque la sombra en las calzas y la parte de arriba no tenia
breteles. Luego me puse un pantalón deportivo para moverme con facilidad, ya que
además de estirarse me quedaba bien entallado, a pesar de que soy delgadita, y
así además no me engancharía con ningún alambrado o reja. Luego me puse un top
de gimnasia que también me quedaba ajustado, por un lado por ser de lycra y
además por que tengo una delantera bien dotada. Me coloque una campera
deportiva, me anude mi cabello largo y castaño y salí a cumplir con mi plan.


Ya eran más de las doce de la noche y me encontraba caminando
por mí, a estas horas, solitario barrio. Llegue hasta el taller, miré a mis
alrededores y al no notar movimiento alguno ni en las calles ni en el interior
del taller me decidí a entrar. Mientras ingresaba, bastante despreocupada por
llamar la atención ya que el ruido de los talleres lindantes parecía
magnificarse en el silencio de la noche, observe como el portón de entrada
estaba entreabierto. No podía creer la suerte con la que estaba corriendo,
suerte que por cierto se acabaría pronto. Entré al garaje e inmediatamente pude
ver mi auto, me acerqué y note lo impecable que había quedado. Lo primero que me
vino a la mente fue que si lograba sacarlo rápido de ahí, mi travesura no
tendría mayores consecuencias, y lo segundo fue que cuando juntase algún dinero
seria correcto volver al taller para agradecer al tan bien hecho trabajo de
estos hombres.


Miré en el interior del coche y pude ver que las llaves se
encontraban colocadas en el arranque. Mire en los alrededores y al no encontrar
a nadie, tomé valor y me subí. Puse en marcha el motor y lentamente comencé a
salir del galpón.


Al llegar al portón me encontré con la novedad de que el
portón, que hasta hace instantes se encontraba abierto, ahora estaba cerrado.
Sorprendida, me bajé rápidamente del auto y me dirigí hacia el. Cuando quise
volver a abrirlo no lo logre, un nuevo intento me hizo caer en la cuenta de que
estaba cerrado con candado.


En ese instante, asustándome completamente, se encendieron
las luces del auto y quedando completamente encandilada pude ver la figura de
tres hombres en los lados del coche…




¿Que haces tu aquí, jovencita?


Nada, no hago nada – Les dije muy asustada y sorprendida.


¿Cómo que nada? – dijo uno de ellos – A mí me parece que
algo estarías haciendo.


No es que yo, eh, nada, solo estaba, eh – Y no pude decir
nada, nada se me ocurría –


¿Tú que?, Estabas haciendo algo ¿O no?


Disculpe señor, ya me iba.


No niña, – me dijo quien me había atendido esa tarde – Tu
no te vas a ningún lado.


No pero…


Tu eres la chica que me trajo este auto, ¿Querías
llevarlo sin pagar?


No, es que yo…


Ven aquí – me dijo mientras me tomaba del brazo y me
llevaba casi al vuelo hacia una habitación en el fondo del garaje –




La habitación era una especie de cuarto de descanso, supongo
yo, para el jefe o dueño. Tenía un escritorio bastante desordenado contra una
pared, una cama cuya limpieza dejaba mucho que desear situada en la pared
opuesta, un sillón de un par de cuerpos y unas estanterías con muchos papeles y
un Televisor. Por lo demás no era de grandes dimensiones y la iluminación era
más bien tenue, a excepción de la zona del escritorio que al tener una lámpara
encendida sobre él, estaba más iluminada. Esta luz me permitió observar lo que
más me llamó la atención de la habitación, esto fue que al observar las paredes,
estas estaban prácticamente empapeladas por fotos y recortes de mujeres
desnudas, o en actos extremadamente obscenos. Parándose el jefe frente a mí, y
quedando yo situada en el centro de la habitación, prácticamente rodeada por
los, ahora, cuatro hombres, intente continuar con mis excusas:




Espere, yo le diré que es lo que pasó.


Bien, te escucho – Dijo quien parecía ser el dueño –


Nada, es que tuve un problema con el auto, pero yo
pensaba pagarlo.


¿A si?, ¿Y Cuando pensabas hacerlo?


En algún tiempo, estoy juntando dinero para….


Niña, seré directo. ¿Tienes el dinero o no?


No pero yo…


Pues entonces, lo pagaras de algún otro modo, además me
has puesto cachondo desde esta tarde.




En ese momento me sentí paralizada del miedo. Este hombre con
quien había tratado desde un comienzo, y que suponía yo era el jefe, hizo un
gesto a los otros tres hombres, uno de los cuales, que era flaco y alto a quien
yo debía llegarle no más allá del pecho, era quien más obscenamente me había
estado mirando esa tarde, y que poco importaba si me había molestado o no, pues
en ese instante sentí como su mirada me despojaba por completo de mis prendas.


El jefe le reiteró la seña a el tercero, que seria un hombre
de unos cuarenta y tantos años y bastante obeso, y este, automáticamente salio
del cuarto. Unos instantes después pude escuchar que un motor extremadamente
ruidoso se encendía. Este ruido prácticamente no dejaba que pudiera decir nada
debido a su potencia, ruido que se silencio considerablemente cuando, ya de
regreso, el hombre obeso cerró la puerta tras de si.


Yo, ya palidecida de miedo, comencé a lagrimear, temiendo
mucho que estos hombres me golpearan o me lastimaran.


El jefe, se acerco a mi y me indico que me sentara en la
cama, y yo paralizada no pude ni moverme.




Ven niña, siéntate, hablaremos de las formas de pago, - y
tomándome del brazo me condujo hasta la cama donde sin forzarme, pero
guiándome, me sentó. –


Disculpe, - le dije -, le aseguro que pensaba pagarlo,
solo necesitaba unos días más.


Pues has hecho mal, ahora tendrás que pagarnos de algún
otro modo.


¿De que modo?


Ya veremos, pero primero quiero ver que no te estés
robando nada.


No, no señor, yo no me robé nada.


Ya lo veremos, sácate la ropa.


¿Qué?, no, no haré eso.


Pues entonces tendré que palmearte.


Pero yo no robé nad... – y sin darme lugar a terminar me
interrumpió –


Elige, o me muestras o te palmeo.




La idea de que ese hombre tocara alguna parte de mi cuerpo no
me agradaba en lo más mínimo, pero menos aun me agradaba la idea de quedar
desnuda frente a todos ellos.




Elige niña, - replicó – ¿Nos muestras o te reviso?


Está bien, si quiere revíseme, pero vera que no tengo
nada.




Pero claro está, ese no era su objetivo. El hombre me hizo
parar de frente a las estanterías quedando él a mis espaldas, y pasando sus
brazos por mi lado comenzó a bajarme el cierre de la campera, aprovechando para
rozar su bulto contra mis glúteos. A esto yo no pude reaccionar, como tampoco lo
hice cuando me sacó la campera por completo. Acto seguido, me indicó que apoyara
las manos en uno de los estantes superiores y que separara un poco las piernas.
Yo, a lo de las manos respondí sin decir nada, pero a lo de separar las piernas
no accedí, y permanecí quietita.


El hombre, mientras los otros tres miraban con grandes
sonrisas, comenzó a recorrer los laterales de mi cuerpo, subiendo por mis
caderas, revisando mi abdomen para comprobar que no tuviera algo allí escondido,
y causándome un escalofrío, recorrió el lado interno de mis brazos hasta rozar
los lados de mis pechos. El ruborizado y el salto que esto me causó deben de
haber sido notorios ya que al instante sentí las rizas de los otros quienes
seguían mirando cada vez más atentos.


Su recorrido siguió desde mis tobillos cuesta arriba, así, a
través de mis apretados pantalones, podía sentir sus manos recorriendo mis
piernas y muslos, del mismo modo que él podía sentir mis firmes piernas. Supongo
que esto causó algún efecto en él por que las recorrió durante eternos segundo
llegando incluso a dar algún apretón en mis muslos. Detonante fue cuando al
llegar a mis glúteos, no se contentó con rozarlos sino que los apretó e incluso
comenzó a separarlos, esto automáticamente causó mi reacción y girando me apoyé
de espaldas en las estanterías.


Los cuatro se sonreían e incluso reían con todo descaro, y yo
no podía más que sujetarme a las estanterías intentando calmar mi respiración.




Ven. – me dijo el hombre guiándome hacia la cama
nuevamente – relájate que conversaremos un rato sobre como solucionar esto.




Me senté, y a mi lado se sentó este señor. Yo no podía dejar
de mirar de reojo las fotos que me rodeaban, por que si bien ya había visto este
tipo de publicaciones en lo de alguna amiga, e incluso en mi casa, nunca fueron
de un tono tan subido. El jefe, se dio cuenta de esto y luego de señalarle al
flaco alto un cajón, comenzó a preguntarme al respecto.




¿Te gusta este tipo de material?


Nnno sse… señor – le dije aún con miedo –


¿Por qué las miras con tanto entusiasmo entonces?


Perdone, no las miro más.


No niña, no quise decir que no las podías mirar, solo que
tengo más, y si quieres podemos verlas.




En ese momento el flaco alto, quien había sacado del cajón
una serie de revistas, se las entrego al jefe y se sentó a mi otro lado.




¿Quieres verlas?, ¿Tengo algunas muy entretenidas?


Bu…bu… bueno, - Dije más por miedo que por gusto. –


¿De que tipo quieres ver?




Acto seguido el hombre que me había manoseado comenzó a pasar
las paginas de una de ellas, allí se veía a una chica de menos de veinte años
que a medida que se sucedían los cuadros, aparecía cada vez con menos ropas,
pasó una pagina más y ya se podía ver a través de cada cuadro, como esta chica
quedaba completamente desnuda haciendo poses que la dejaban completamente
expuesta a primerísimos planos de sus zonas más privadas. Al ver esto, lo
primero que pensé fue lo humillada que se debería haber sentido la modelo al
posar, pero luego me comenzaron a llamar la atención detalles como lo sensual
que sabia mostrarse o como tenia completamente afeitado su triangulito intimo.
Este se veía muy distinto al mío, dejaba a la luz su tierna y suave montañita de
un modo mucho más erótico.


La siguiente página mostraba como un muchacho se situaba
junto a ella y comenzaba a acariciarla, comenzando en sus senos, siguiendo en
sus glúteos y terminando situando su boca sobre su vagina. Unos cuadros más en
donde la chica se retorcía de placer completaban la página. Al pasar la hoja, el
cuadro más grande era un primer plano del rostro de ella, haciéndole una mamada
al muchacho, varios cuadros como este se siguieron hasta que en un cuadro de la
siguiente hoja se veía como dos hombres más ingresaban en la habitación y
comenzaban a sobar su cuerpo, a lo cual, para mi asombro, la chica respondía
gustosa.


Las imágenes se sucedían, y la chica utilizaba sus manos para
satisfacer a un par de ellos mientras con su boca succionaba el miembro del
otro, pasando de miembro en miembro como si fuera uno solo. Al voltear a una
nueva página, ya se podía observar como su ano albergaba completamente el
miembro de uno de los hombres que la sodomizaba, mientras sus manos y boca la
daban placer o los otros dos. Las páginas se completaban así, con imágenes de
ella siendo sodomizada por unos y por otros alternadamente, o siendo penetrada
por su vagina.


La secuencia de esta pagina concluía con la chica situada
como en un sándwich, siendo penetrada por sus dos orificios al mismo tiempo y
succionando el miembro restante.


La página siguiente fue la más desagradable de todas, ella
situada con los tres miembros que la rodeaban a la altura de su rostro comenzaba
a recibir una a una, la descarga del semen en su boca, para terminar con su
rostro y labios derramando los fluidos de sus amantes a la vez que les limpiaba
sus glandes. La revista se cerró, y yo quede atónita.




¿Alguna vez has hecho algo así?, - Me preguntó el jefe –


Nnno, no. – Respondí rápidamente mientras meneaba la
cabeza –


Sabes que eres una niña muy bonita, ¿No?


¿Pp...puedo irme señor?


No, aún no nos has pagado.




En ese momento sentí un escalofrío que me recorría todo el
cuerpo, el hombre flaco y alto había apoyado una mano en la cara interna de uno
de mis muslos y comenzaba a acariciarlo, yo intuitivamente apoye mi mano sobre
la de él para que se detuviera. En ese instante el jefe me abrazo pasando uno de
sus brazos por mi espalda y mientras me besaba el rostro y el cuello, con su
otra mano comenzó a acariciarme uno de mis pechos por sobre mi top de lycra, que
es con lo que había quedado vestida, ya que la campera había quedado sobre una
silla.


A esto, no supe como reaccionar y quede por unos instantes
con la mente en blanco. Los dos seguían sobándome, uno mis muslos, y el otro
alternadamente mis pecho mientras me besaba el cuello que se encontraba
completamente al alcance al igual que mis hombros, ya que, ni la parte superior
de mi ropa interior ni el top tenían breteles y además tenia el pelo recogido.
Mi mente salió de ese estado cuando sentí como la mano del flaco se posaba sobre
mi entrepierna. Esto causó que rechace sus manoseos casi con violencia, a lo
cual el flaco respondió tomándome de los brazos y tensándolos a mis espaldas,
mientras gritaba pidiéndoles que me suelten e intentando, inútilmente,
forcejear.


Estaba yo, casi en estado de pánico, y en ese momento un
bofetazo del jefe hizo que me quede callada y quieta de repente.




Bueno niña, parece que no tienes intenciones de pagarnos
así que no me dejas otra solución que la de denunciarte a la policía, y
claro esta, tener que pedirle a tus padres que sean ellos quienes paguen por
el arreglo.


No, no haga eso, se lo suplico. ¿Qué quiere de mí?


Mmm…, hagamos una cosa, nos tienes loquitos desde hoy a
la tarde así que…


¿Qué quiere señor?


Tendrás que ser buenita con nosotros por un rato.


¿Buenita…?


Si – Y en ese instante el jefe se paró delante mío, y
bajando su pantalón, dejó ante mi un miembro a medio crecer –


Pero, yo nuca he…


Como prefieras niña, es tu decisión. Además, con esto
quedarían todas las deudas saldadas – Yo tenia náuseas solo de pensar en
eso, pero solo quería terminar con esto, y haciendo este sacrificio, en un
rato todo habría terminado. –


Esta bien, acepto, pero de a uno por vez, y a solas.


Esa es una niña buena, venga.




El jefe les hizo una seña a los otros hombres y estos
salieron del cuarto. El jefe se sacó por completo el pantalón y se recostó en la
cama.




Venga niña, bájame lo que queda de ropa y comienza tu
labor.




Yo me incline sobre él, y le bajé su ropa interior hasta las
rodillas. Luego, cerré los ojos, abrí mi boca y comencé con esa labor que nunca
había hecho, pero que debía aprender por la fuerza y rápido.


Los primeros intentos fueron lo más distantes posible, me
limitaba a darle besitos casi sin separar mis labios y lo sujetaba con solo
algunos dedos, pero un grito y un tirón de pelos de quien me estaba forzando a
semejante labor hicieron que cambie de técnica.




Usa tus dos manos….


Ahora métetelo en la boca. – Replicó –


Si no lo haces como te mostré en la revista, me enojaré
mucho.




Ya no podía escaparle a esta labor, además cuanto antes los
satisfasciera más rápido me iría. Tomé ese miembro, que ya había crecido
muchísimo, y comencé a succionarlo mientras los sujetaba entre mis manos. Le
pasaba la lengua por su glande, lo deslizaba hacia arriba y hacia abajo, y lo
introducía, hasta donde podía, dentro de mi boca.


Los cristalinos fluidos que emanaban como lubricantes de esa
masa de carne y venas, se mezclaban con mi saliva empapando mi boca y labios.


Luego de unos minutos de hacer esto, ya había logrado superar
el desagrado y las náuseas que esta denigrante labor me producía, y si bien
estaba lejos de disfrutar algo de lo que sucedía, comenzaba a sentir que no era
un precio tan alto el que estaba teniendo que pagar por el error que había
cometido.


Mientras, con la ambición de finalizar lo antes posible con
esto, me mantenía concentrada en la tarea de darle placer, sentí un leve ruido
detrás. Rápidamente giré mi cabeza y observé como los otros hombres habían
ingresado nuevamente, y mientras se acariciaban sus miembros, miraban lo que,
humillada, tenia que hacer. Quieta por unos instantes debido a la desorientación
de lo que hacían, fui metida nuevamente en mi labor por las manos de quien se
cobijaba en mi boca. Por unos instantes dude si decirles que salieran o si, a
pesar de lo acongojada que me sentía por estar entre todos estos hombres
mientras realizaba tan obscena labor, me convenía más que sigan acelerándose, lo
que me facilitaría el trabajo luego. Pero esta duda desapareció en el instante
en que me di cuenta de que uno de ellos portaba una cámara y había estado
filmando todo desde quien sabe cuando.




No. – Les dije – No pienso seguir con esto.


Basta niña – Dijo el jefe con el seño fruncido – Me has
cansado, ahora si llamaré a la policía, a tus padres e inclusive a los
diarios locales.


No, espere. Hablemos, yo …


Ningún hablar, y además de denunciarte a ti y a tus
padres, por que también los denunciaré a ellos –Aclaró para mi horror –
Mostrare y haré publico lo ya filmado.


NO. –Dije de un grito- No haga eso. Mis padres se
morirían.


Bueno, esta es tu última oportunidad, sigue tu labor sin
decir palabra alguna.


Pero…


Nada, ¿Acaso quieres que lo haga? – Me dijo mirándome a
los ojos, y segundos después me inclino la cabeza sobre su miembro e
incrusto nuevamente su pene en mi boca – Sigue.




Mi humillación era indescriptible, ya los otros hombres se
habían acercado sentándose en el borde de la cama para, mientras seguían
acariciándose ya con sus miembros completamente desenfundados, aprovechar para
ver más de cerca mi mamadas. Y completando la situación, se encontraba uno de
ellos que registraba con lujo de detalle todo lo que acontecía. Por momentos
filmando toda la escena con los hombres que me rodeaban y a mi en el centro
dándole placer a ese hombre, y por momentos hacia acercamientos tomando en
primer plano mis labios y manos deslizándose por ese cilindro de carne.




Que linda sales perrita – Me decía quien filmaba - Sigue
chupando como te gusta.




Seguí haciendo lo mío, a pesar de que comenzaba a sentir como
cada tanto alguna mano se posaba sobre mis pechos dando algún que otro pellizco
a la zona donde asumían estaban mis pezones, haciéndome pegar saltos, gritos y
respingos cada vez que lo hacían, lo cual conseguí evitar dificultándoles el
acceso al taparme con los codos el costado de mis colgantes senos. Y si bien
esto dio resultado, ahora para poder seguir con mi labor tenia que inclinarme
aun más sobre aquel miembro lo cual le daba un acceso más directo a mi garganta
y me ponía en una posición en la que mis nalgas quedaban mucho más expuestas,
sobre todo teniendo en cuenta la ropa que llevaba puesta. Fue cuestión de
instantes hasta que se tentaron con mis partes posteriores, digo esto por que
pude sentir claramente sus manos palpando, al comienzo y apretujando después,
mis glúteos. Situación incomoda si las hay, que me llevo al borde del llanto
cuando de cuando en cuando sentía algún dedo que pasaba por entre mis apretados
muslos para recorrer con la yema de sus dedos mi tierna y tímida canaletita.
Esto y cómo liberarme de esa situación, me estaba llevando casi toda la
atención, hasta que sentí en mis labios las contracciones del miembro que lamía,
lo cual confirmado por los mugido que se hacían más notorios, me indicó que
estaba a punto de eyacular. Instintivamente retire mi boca de allí. – Pues no
dejaría que un hombre, y menos aun uno tan repulsivo como este, descargara sus
asquerosos fluidos en mi garganta – Pero no pude escapar del todo al
desagradable acto ya que este perverso, al ver que me retiraba y estando a punto
de terminar, apoyó mi cabeza de costado contra su abdomen y apuntándome con ese
asqueroso mounstro de un ojo al que sacudió un par de veces más, comenzó a
descargar el espeso fluido sobre mi rostro. Yo quería quejarme, pero no podía
retirar mi cabeza de allí, y la idea de que algo de eso entrará en mi boca,
descartaba por completo la idea de intentar pronunciar palabra alguna.


Cerrando los ojos y boca con fuerza, aguante las emanaciones
que ese aparato escupía en mis parpados, pómulos y labios, o mejor dicho, en
toda mi cara. Sentí como las eyaculaciones cesaban y, produciéndome un desagrado
que me llevaba al borde de las arcadas los grumos comenzaban a deslizarse cuesta
abajo esparciéndose por mi rostro. Luego quise usar mis manos para llevarme el
top al rostro con la idea de limpiar ese desagradable liquido, pero no contento
con haberme hecho todo lo que me hizo, me sujeto mis muñecas juntas, yo no sabia
por que lo hacia e intenté abrir los ojos a través de ese espeso liquido.




No niña – Me dijo – Antes de limpiarte tú, límpiame a mí.


Suélteme, quiero limpiarme por favor. – Le suplique ya
asqueada –


No, primero limpia mi miembro.




Y asqueada con la idea de seguir con esos fluidos por mi
rostro, y descartando por completo la idea de seguir hablando, ya que cada vez
que habría la boca sentía como el semen que había quedado en la comisura de mis
labios tendía a irse hacia adentro de mi boca, accedí a lo que me decían. Si al
comienzo fue asqueroso, ahora todo cubierto por sus propios fluidos me
desagradaba aun más, pero solo deseaba sacarme de una vez ese néctar que
comenzaba a escurrir por mi cuello y se secaba en mi cara, por lo tanto, y
además ya estaba curada de espanto, mientras aun me sujetaba las manos tome ese
mimbro solo usando mi boca, y mientras lo sujetaba con los labios lo limpiaba
con la lengua.


Una vez hecho esto y con el miembro ya casi fláccido entre
mis labios, por fin me soltó y yo levante mi top de lycra para limpiarme el
rostro y cuello. Con la ansiedad por sacar esos restos de mi cara, no me di
cuenta de que al haber levantado mi top quede más expuesta y se me veían los
pechos contenidos en mi sostén. Recién me di cuenta de esto, una vez que casi ya
limpia pude observar como los tres que quedaban sin satisfacer me miraban
fijamente. Para cuando reaccioné, fue tarde, el más flaco de los tres que estaba
a mi lado, antes de que pudiera bajar de nuevo mi top y aprovechando que mis
brazos estaban levemente alzados, la tomó de atrás y rápidamente me lo retiro
por sobre mi cabeza dejándome solo con el sostén.




No, devuélvame eso.


No te preocupes, ya te lo devolveré, pero primero cumple
con los demás.




Realmente no quería quedar expuesta de ese modo pero deseaba
irme rápido, así que para no discutir me dispuse a seguir con lo mío. Mire a mí
alrededor y observe al obeso que sentado en el borde de la cama y con su miembro
completamente erecto me indicaba que era su turno. Yo me acerque de rodillas,
que es como me encontraba, y me situé entre sus piernas inclinándome así para
comenzar de cero con este nuevo aparato.


Comencé introduciéndome el miembro en la boca y sujetándolo
de la base con una de mis manos lo recorría arriba y abajo con los labios, y si
bien para esta altura ya me sentía una experta, el desagrado que me daba no me
dejaba hacer esta labor lo suficientemente cómoda como para terminarla lo antes
posible. Luego de un rato, el desagrado comenzó a hacerse menor, pero me
incomodaba mucho como el sujeto con la cámara, que era un muchacho negro como el
ébano de más de un metro noventa bastante menudito y de no más de treinta años,
seguía filmando. En ocasiones haciendo primeros planos de ese desagradable
miembro cobijado en mi boca el cual salía casi en su totalidad haciéndome
presionarle la cabeza con mis labios para luego introducirse, lenta pero
rítmicamente, hasta casi producirme arcadas por la profundidad que alcanzaba.


Luego de un tiempo de seguir con la mamada que hacia, el más
flaco de todos se sentó inmediatamente al lado del gordo al que placía y con su
mástil erecto me tomó una de las manos, la cual usaba para apoyarme sobre la
cama, y la colocó sobre su propio miembro, y más allá de que al sacarme la mano
de apoyo casi me incrusto el miembro que chupaba hasta el fondo de la garganta
ahora tenia que placerlos de a dos a la vez. Esto, que en un principio me había
negado a hacer ahora lo tomaba como mal menor con la intención de terminar lo
antes posible mi castigo, castigo que no creía merecer pero que estaba
cumpliendo.




Haz como las fotos que viste en la revista – me dijo el
más flaco


¿Cómo? – Pregunté con parte del pene del hombre más gordo
aun en mi boca.


Ponte entre medio de nosotros dos tomando con cada mano
una de nuestras baritas mágicas, y pasa con tu linda boca de uno al otro.




Esto no me resultaba tan aterrador como podría haber creído
hasta un día antes, y si bien ya nunca más podría decir que no había estado con
dos hombres a la vez, estaba dispuesta a hacer ese sacrificio o simplemente
mentir con tal de disminuir a la mitad el tiempo dedicado a algo tan
desagradable. Así que me puse manos a la obra, o mejor dicho, manos y boca a la
obra. Me sitúe de rodillas en el piso quedando entre medio de ellos, y tomando
un miembro con cada mano me dispuse a pajearlos a los dos al mismo tiempo, lo
cual por una cuestión de coordinación no resulto fácil, pero luego de unos
minutos y ya usando también mi boca para chuparles alternadamente, lo fui
logrando.


El inconveniente resulto ser que para poder pasar de un pene
al otro tenia que tirar todo mi cuerpo hacia un lado o hacia el otro,
dependiendo de a quien le tocara, y esto hacia que quedara en una situación en
la que me resultaba casi imposible cubrir mis pechos con mis brazos para evitar
el manoseo que ambos me daban. Al comienzo no me resultaba tan incómodo por que
ya no me pellizcaban y además el manoseo lo hacían por encima de la tela del
sostén, y aunque a cada rato tenia que soltar alguno de los miembros para volver
a acomodarme la delantera dentro de la ropa, no me resultaba tan incomodo. Pero
después, cada quien puso una de sus manos por encima de cada una de las mías,
cada una de las cuales quedaba inexorablemente apretando cada uno de sus
miembros, y a partir de allí no pude volver a soltar los penes que masturbaba ni
tampoco volver a acomodar el sostén.


Claro está, con la mano libre que le quedaba a cada uno, y
ahora ya metiéndola directamente por dentro del sostén, los dos continuaban con
sus manoseos en mis pechos.


Mucho tiempo tampoco tuvieron que estar con sus manos entre
mis pechos y el sostén por que aprovechando lo muy ocupada que estaba entre
todas estas acciones casi acrobáticas y estando un poco a los sacudones para
sacarme esas manos de encima, como si de dos moscas se tratara, el negro alto
que tenia la filmadora, destrabo hábilmente mi sostén y en cuestión de un
segundo mis dos pechos quedaron colgando a la intemperie. Asunto al que quise
reaccionar, pero el más gordo, a quien en ese instante masturbaba y satisfacía
con mi boca, rápidamente soltó uno de mis pechos para incrustarme nuevamente
contra su miembro con el cual casi me ahoga.


Por lo tanto, con mis manos aun sujetas a esos miembros y
forzadas a seguir masturbándolos, más las apretadas que quien aun seguía
manoseando mi pecho me daba para que no me incorporara, hicieron que tenga que
soportar esta nueva situación como si nada. Además, la verdad tenía miedo de que
se enojaran y esto les diera una excusa para ir más allá de donde ya habían
llegado.




Esta es una toma que no me puedo perder – Dijo el de piel
negra que estaba filmando.




Acto seguido, sentí como de un tirón bajaba mi pantalón
deportivo hasta mis rodillas, y si no lo bajo más allá fue por que precisamente
de rodillas me encontraba. Y yo, totalmente abochornada, por que si bien no era
virgen tampoco había estado expuesta así delante de ningún hombre, de hecho
nunca un chico me había visto muy de cerca allí abajo y menos aun acercado su
cara, pero bueno ahora lo estaba, y sumado al susto se imaginarán que quise
salir de un salto, y también se imaginarán que de ningún modo me soltaron para
que lo haga. De hecho, luego del tirón inicial que intenté hacer para
incorporarme, me volvieron a enterrar la cabeza en esos penes llenos de sus
fluidos y mi saliva, y así ascendí un escalón más en el rango de mujerzuela.


Seguimos en estas acciones durante algún que otro minuto
hasta que quien filmaba fue otro paso más allá, así en uno de los tantos
acercamientos que hacia sobre mi trasero y sobre la parte de mi vulva que
asomaba hacia atrás por debajo de mi ropa interior, la que al ser ajustada
marcaría todo, ahora para hacerlo aun más explícito, me corrió la tanga
deportiva hacia un lado dejando entrever, entre medio de mi cabellera púbica,
toda la parte inferior de mi vagina, labios y agujerito inclusive. A lo cual,
ahora sí reaccione de un salto, parándome al tiempo que me volvía a acomodar la
tela de mis braguitas y subía nuevamente mis pantalones.




Basta, ya está, déjenme ir. – Le dije casi suplicando –


No, aun no has terminado – Me dijo el más gordo que se
había parado y me indicaba que me acercara nuevamente a la cama –


Entonces cumplan su palabra y no vallan más allá de donde
prometieron. – Les dije intentando tomar coraje –


Bueno, ven y recuéstate en la cama, seguiremos con lo que
estábamos pero en otra posición.




La verdad que no me resultaban personas de confiar, pero
ahora, nuevamente un poco más tranquila, por algún motive me pareció que
respetarían lo pactado. El mismo gordo me indicó que me recostara sobre la cama
transversalmente y con la cabeza fuera de la misma, es decir, colgando hacia
atrás. Hecho esto, él se colocó de rodillas detrás de mi cabeza dejando así su
miembro a la altura de mi rostro, seguido lo cual, empezó a pasar la cabeza
húmeda de ese instrumento por mis labios y luego lo comenzó a introducir
nuevamente en mi boca.




Vamos niña, tómalo con tus manos y ponte a chupar
nuevamente.




Esto no era lindo, pero no era distinto a lo que venia
haciendo desde ya un rato atrás. El flaco delgado a quien antes había estado
atendiendo junto con el gordo se colocaba ahora con una pierna a cada lado de mi
cuerpo y colocando su pene entre medio de mis pechos, que aun estaban
descubiertos, comenzaba a masturbarse con ellos dándome una suerte de
penetración de tetas. Y por supuesto, se podrán imaginar que el negro alto y
delgado seguía filmando con todo lujo de detalle.


Ver a este negro filmando, a esta altura ya, no me hubiera
llamado la atención, pero me quedé congelada cuando al ver que con la mano libre
se acariciaba su bulto por encima del pantalón noté el tamaño que tenía ese
bulto, y lo que debería medir semejante "cosa". Lo primero que me pasó por la
mente, fue las charlas con mis amigas en las que bromeábamos a cerca de la fama
de esta raza, pero luego prácticamente palidecí al pensar que quizás tendría que
satisfacerlo también a él. Y no es por una cuestión racista, si bien tengo que
aceptar que me daba la impresión de que me daría un poco más de asco, el
problema resultaba que si tenia que colocar mi boca alrededor de lo que parecía
ser inmenso, lo más probable es que no podría volver a comer en una semana.


Todo esto se fue rápido de mi mente cuando comencé a escuchar
los mugidos del más gordo, automáticamente cerré mis ojos y boca y me dispuse a
tolerar nuevamente las escupidas de semen en el rostro. Cosa que tardo uno o dos
segundos en suceder, y que, a pesar de que la cantidad que me depositó resultaba
abundante, no duró mucho haciéndolo. Mi reacción al notar que había terminado
fue la de recordar que me haría limpiárselo así que sin que me dijera nada tomé
el aparato y lo introduje en mi boca. Finalizado esto, intenté conseguir algo
con que limpiarme pero nada encontré, y teniendo en cuenta que él otro estaba
sentado, sin hacer fuerza pero apoyado al fin, sobre mi pecho, tuve que soportar
esa leche escurriendo por mi rostro hasta que el flaco alto terminó, cosa que no
tardó en hacer y que hizo sobre mis pechos. Esto no me resultó entretenido, pero
la verdad que no quería más de ese asqueroso néctar esparcido por mi pelo y
rostro. Además, ya todo había terminado y me podría limpiar e ir a casa, si es
que el negro no quería su parte también.


Me limpié nuevamente con mi top deportivo y miré al negro con
una expresión que mezclaba la súplica de que no me hiciera hacerle eso también a
él, pero con la resignación de que quizás me lo pediría.




No te preocupes gatita – Me dijo este negro – No te
cobraré hoy.


¿Cómo que "hoy"? ¿Qué quiere decir? – Pregunté asustada –


Bueno niña, no te preocupes por eso – Dijo el jefe quien
hacia rato estaba sentado en un sillón.


Bueno, ahora ya me tienen que dejar ir, y con mi auto.


Si, vete tranquila, el portón está abierto y las llaves
puestas en el auto. Además ya tenemos tu dirección y cuando lo necesitemos
te contactaremos.




Realmente no sabia de que estaba hablando ese señor. En lo
que a mi respectaba el trato ya estaba cumplido y no les volvería a ver la cara,
pero en ese momento no tenia ninguna intención de averiguarlo, lo único que
quería era irme a mi casa a bañarme dejar el auto y dormirme con la esperanza de
levantarme al día siguiente creyendo que todo había sido un mal sueño.


De cualquier modo, mientras volvía hacia mi casa seguí
preguntándome, ¿Qué habría querido decir con que me contactarían cuando me
necesiten?



Soy un chico de Poza Rica Veracruz, moreno de 30 años, buen cuerpo atlético
, mido 1.65 mts. Y lo que les voy a contar sucedió hace 10 años conocí a una
joven en el pentatlón, llamada Martha Beatriz de la misma localidad, nos
hicimos novios, por motivos de su educación tuvo que cambiar de localidad
estableciéndose en la ciudad de México, donde empieza nuestra candente
aventura.




Después de vernos por un buen tiempo, y visitarla en México puse en
practica mi plan, era un día lunes cundo llegue a visitarla como siempre, ella
me atendió muy amorosamente como era su costumbre, yo le pedí que tuviéramos
sexo por primera vez, ella dijo no por que nunca lo había hecho, me moleste y
le reproche que entonces había otros hombres en su vida por eso no quería
coger conmigo, para demostrarme que no era verdad accedió, la lleve a la cama
y la empecé a desnudar, quedando completamente encuerada, me quede con la boca
abierta, tenia unos pezones grandes y firmes, unas nalga



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Relato: Las Delicias de mi Prima!
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