webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
- 19 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
- 22 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
- Edad 19


Conexion desde su casa
"Imagen real"
Click to Download this video!


Relato: En el metro de Japón



Relato: En el metro de Japón

EN EL METRO DE JAPÓN


Saludos a todo el que lea este relato. Quiero contar una de
las experiencias más increíbles que he vivido nunca. Ocurrió cuando hace un
tiempo(un par de años, más o menos) decidí irme de vacaciones a Japón, la tierra
del Sol Naciente. Siempre he sentido fascinación por la cultura japonesa, su
historia, sus mitos y creencias y todo eso. Aunque no se hablar japonés, el
inglés se me da bastante bien, por lo que no habría problema con el idioma. Sin
conocer a nadie, me fui hasta Tokio, y me dejé deslumbrar por su mundo
fascinante y desconocido. Las calles, las luces, los templos…son impresionantes.
Por fortuna, No tardé en hacer amigos con algunos compañeros de hotel, que
compartíamos el mismo pasillo. Pero bueno, al grano. Tras llevar un par de
semanas, empecé a recorrer a pie cuanto más pudiera mejor, para disfrutar al
máximo mi estancia allí. Llegó un punto en que quedé tan lejos del hotel, que me
vi obligado a preguntar a algún transeúnte como podía volver(los diálogos los
pongo traducidos del inglés original en que los hablé).



-Disculpe-le pregunté a un señor de 30ytantos años-. ¿Sabe
como volver a este lugar-y señalé al hotel en un mapa que siempre llevaba en
mano-?.



-Sí claro. Vaya hasta la estación de tren-me respondió en un
inglés bastante mejor que el mío-, y luego viaje hasta esta otra estación. De
ahí al hotel son un par de minutos a pie. No tiene perdida.



-Muchas gracias por su ayuda-le dije-.



El señor se despidió y seguí mi camino. La estación que me
había señalado estaba a pocos minutos de los jardines donde me encontraba, y ya
que era algo tarde, fui directo para allá. Tras otros minutos de espera, pasó el
tren, y subí casi de milagro dada la afluencia de gente que había. Iba lleno
hasta la bandera. Nunca imaginé lo que sucedería a continuación. A través del
maremágnum de gente, pude distinguir a una preciosa japonesa de 20ytantos años,
de pelo liso y largo hasta el cuello, y unos ojos negros y profundos. Las
japonesas, como todo lo demás, también me parecían sumamente atractivas y
excitantes. Sin embargo, percibí cierta tensión en su rostro, como si algo le
estuviera pasando. Mi atención quedó fija en ella y en saber que le ocurría.
Comenzó a cerrar los ojos y ladear la cabeza, sin que pudiera entenderlo.
Intenté agacharme algo, y cual fue mi sorpresa cuando, a través del tumulto,
distinguí a un hombre de unos 45 años, de pelo engominado hacia atrás y gafas,
con pinta de ejecutivo o algo así, que tenía su mano derecha dentro de las
faldas de ella. Volví a fijarme, y vi las braguitas de aquella chica, que
estaban a la altura de los muslos. Aquel hombre, allí delante de todos, estaba
tocándola. Mi excitación fue increíble, y me fue imposible apartar la mirada de
aquella escena. La japonesa se relamía con mucho disimulo, y temblaba de los
dedos que seguramente la estarían violando. Imaginar aquello era mucho que
verlo, no daba crédito, pero lo que más me extrañó fue que no gritase o pegase a
aquel hombre. ¿Por qué se dejaba hacer de aquella manera?, me preguntaba
constantemente. Luego, por el mismo rincón, volví a mirar y con la mano
izquierda, cogió las braguitas de su objeto de deseo y las bajó hasta los
tobillos, haciendo que se las quitase, y se las llevó a la cara para olerlas y
luego guardarlas en un bolsillo de su americana. La japonesa abrió un poco sus
piernas y dejó que él hiciera lo que quisiera con ella. Mi mente ya desvariaba
pensando en aquello: si era una pareja haciendo algún juego sexual, si ella era
prostituta y él un cliente que quería hacerlo en un tren, si eran amantes que
huían de la mujer de él o el marido de ella…No dejaba de fantasear con ello, y
mi excitación hizo que me empalmara allí mismo, con toda aquella gente. Procuré
que no se notase y seguí mirando, observando como aquella chica comenzaba a
lanzar minúsculos jadeos de placer, anunciando la llegada de un orgasmo forzado
y no deseado. Finalmente le vi apretar los dientes y apoyarse en una barra que
tenía al lado, derrengada del esfuerzo. El hombre, en todo el tiempo, mostraba
una expresión de indiferencia, conservando una frialdad que me pareció
increíble. En aquellos momentos, aparte de mi excitación, deseaba hacia aquella
mujer y preguntarle porqué se había dejado violar, pero mientras hacia de voyeur
no me había dado cuenta de que ya había llegado a mi parada y tenía que bajar.
Con mucha pena me bajé del tren, no sin antes dedicarle una última mirada a
aquella japonesa, que tragaba saliva y volvía recomponerse como podía.
Recordando aquella escena, y usando un poco la memoria, me fui cuanto antes al
hotel, lo más deprisa posible. Uno de mis compañeros de pasillo se llamaba
Nagoto Takeshi, un joven profesor de historia japonesa, y pensé que él podría
sacarme de mis dudas. Contaba además, con una ventaja: aunque no muy bien,
hablaba español, así que sería más fácil hablar. Al llamar a su puerta le hablé
de cenar juntos en el comedor del hotel y aceptó. Una hora después, tras
terminar asuntos personales, Nagoto y yo nos reunimos y pedimos de comer. Tras
los típicos formalismos para romper el hielo, le conté la extraña historia que
había vivido.



-Es una antigua tradición japonesa-me contó en un español
regular-. Te lo explicaré: para toda mujer la violación es una humillación, pero
hay otra peor, y es que la gente sepa que esta siendo violada. Esa mujer que
viste no podía consentir que se supiera que la estaban forzando. Sería…una
deshonra.



-No lo comprendo-dije incrédulo-. ¿Con todos los avances que
ha habido y los que aún hay y esa mujer sigue pegada a una vieja costumbre?.
Sería más fácil haber protestado o luchado, no sé, hacer algo evitar que la
forzasen.



-Japón es una tierra de costumbre antiquísimas, y de un
estricto sentido del honor-recalcó acercándose un poco a mi-, algo que se ha
perdido en tierras occidentales. Lo llamamos "giri". Y el giri es muy importante
para todo japonés que se digne de serlo. Mucho me temo que el giri no podrá
cambiarlo ningún avance moderno, amigo mío-añadió con cierta ironía-. No todo
cambia con el tiempo.



-Es evidente que aún tengo mucho que aprender. Lástima que en
pocos días tenga que volver a mi país.



-He ido un par de veces y quizá vuelva en otra ocasión. Si tú
quieres podrías darme tu dirección y te vaya a visitar.



Hablamos de más cosas a lo largo de aquella cena y me
instruyó en tradiciones como la ceremonia del té, la historia de los
samuráis(palabra que por cierto significa "guardia" en japonés) y algún que otro
mito. Una vez la cena acabó, volví a mis asuntos y mi mente volvió a recordar
aquella violación. Al llegar a mi habitación estuve masturbándome varias veces
hasta que mi cuerpo descargó todo lo que llevaba aguantando. Días después, a dos
para marchar, se repitió la misma situación: volví a coger un tren para volver
al hotel porqué estaba muy lejos de él. Y como siempre, el vagón estaba a
reventar. No me había dado cuenta de que una preciosa colegiala de unos 18 o 20
años estaba justo a mi lado, con el típico vestido de faldita plisada, camisa
blanca, zapatos y calcetines blancos. Era realmente preciosa, y me relamí
imaginando el precioso cuerpo que tenía bajo el vestido. Perdido en mis
fantasías, el tren hizo un giro y mi mano quedó en su culo, sin que ella dijera
nada. Recordando lo que me habían dicho, no aparté mi mano, sino que comencé a
acariciar aquellas nalgas. La chica no se movió ni protestó, confirmando lo que
Takeshi me había contado. Seguí acariciándola, recorriendo su cuerpo como quise,
mientras mi mano izquierda se metió bajo su faldita y sentí sus braguitas un
tanto húmedas. ¡A la cachorrita le gustaba aquello!. La acerqué a mí un poco y
proseguí mis avances. Bajé un poco sus braguitas y sentí aquel sexo mojado, y
como ella ladeaba la cabeza cuando la tocaba. También acaricié aquellos pechos
ocultos bajo la camisa blanca, y noté unos pequeños y duros pezones mientras no
paraba de amasarlos. Su cuerpo se abría a mis caricias y no iba a dejar que se
me escapase. Mi sexo se empalmó dentro de mis pantalones y la acerqué lo
bastante como para que ella lo notase. Me miró fijamente a los ojos cuando lo
hizo, y vi en su cara la sorpresa que tenía. Me acerqué más y le susurré al
oído:



-¿Cómo te llamas?.



-Yurina-susurró ella también-.



-Mete la mano por mis pantalones Yurina. No se te ocurra
protestar.



-¿Qué piensa hacer-preguntó con un tono de miedo-?.



-Voy a hacerte muy feliz-dije muy perverso-. Déjate hacer.



Su mano se deslizó sutilmente y me bajó la cremallera,
metiendo su mano dentro. Sentí como me aferraba y aquello me excitaba aún más.
No lo sacó fuera, sino que aun dentro comenzaba a masajearlo y moverlo,
poniéndome erecto casi en seguida. Se notaba que ya lo había hecho más veces.
Seguí relamiéndome sintiendo como ella me acariciaba. Mis manos, por su parte,
seguían haciendo su trabajo, y desabrochando dos botones de la camisa sentí
aquellos preciosos pechos endurecidos. Yurina gemía casi en susurros mientras yo
no podía más. Arqueé un poco su espalda para acariciarle su sexo mientras el mío
salía del pantalón. La comencé a penetrar poco a poco, sin que nadie lo notase.
Una vez dentro, comencé a moverme dentro de ella, sin que la gente notase lo que
ocurría. Pensar que podía ser descubierto era muy excitante, y mi joven amante
forzosa recibía muy bien empujes dentro de ella(que la tenía de espaldas a mi
mientras la penetraba). Con el brazo izquierdo la rodeaba por el pecho mientras
que mi mano derecha le acariciaba el clítoris para aumentar la excitación. Su
cuerpo me amaba como yo a ella, recibía mis caricias como toda una profesional.
Seguí bombeando en su adorado cuerpo mientras notaba como estábamos llegando al
clímax. Arremetí más fuerte que antes, sintiendo como ella también estaba a
punto, y con los últimos empujes acabamos estallando, llenándola las extrañas de
mi leche retenida. Incluso di unos últimos empujones para que el orgasmo se
prolongara un poco más. Yurina se relajó y yo miré a mí alrededor, comprobando
que la gente seguía sin fijarse en nosotros, como si nada hubiese sucedido. Las
braguitas de Yurina bajaron hasta sus tobillos por orden mía y me las dio para
conservarlas de recuerdo.



-No has sido el primero-me susurró para intentar
desanimarme-.



Era cierto. No había sangrado y no noté el himen, confirmando
evidentemente que no podía ser virgen bajo ningún concepto, pero me daba igual.



-¿Y a mí que-le susurré a ella-?. Solo deseaba hacerlo
contigo en el tren, saber que te dejarías hacer como manda la ley japonesa.
Gracias-y le di un breve beso en los labios, que hizo que ella luego se los
frotara para quitarse mi sabor-.



En la siguiente en parada, ella se bajó(no sabía si era su
parada, pero tampoco me importaba), y dos más tarde lo hice yo. Cuando volví al
hotel, me entró el ataque de culpa más titánico que jamás tuve. ¿Cómo podía
haber hecho algo así?. Sin embargo, había ocurrido, y ya no había forma de
arreglarlo o deshacerlo. Metí mi mano en mi bolsillo derecho, y saqué las
braguitas de Yurina. Las olí y su olor aún las impregnaba, lo que hizo excitarme
de nuevo. Al poco tiempo volví a mi país e hice como que nada había ocurrido.
Incluso cuando meses después Takeshi me visitó como me había prometido, no le
dije lo ocurrido. No me siento orgulloso, pero tengo que reconocer que cada vez
que lo recuerdo me excitó de un modo terrible, brutal, y no puedo evitar pensar
en volver a Japón otra vez, y subir de nuevo en sus trenes…




Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .



Número de votos: 1
Media de votos: 6.00


Relato: En el metro de Japón
Leida: 20693veces
Tiempo de lectura: 7minuto/s





Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes



Contacto
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Afiliados



telatos porno incesto























Webcams Chicas de meha-sandal.ru
Todo sobre acuarios
Si te gustan los acuarios, suscribete a neustro canal de youtube !!!
Pulsa aqui abajo .



Datos Legales de acuerdo con las leyes españolas LSSI e internacionales 18 U.S.C. 2257

Portal de contenido adulto administrado por :

Principal | Libro de Visitas | Contáctanos | Envia tu relato | Mis Relatos Porno.com



nenas con viejosincesto hermana mayormaduras buenasporno gay futbolistascomprando sin bragasporno mamandonegritas guapasmaduras y golfasporno viciosotodo relatos gaysabuelas follando con sus nietasfotos amateur triossexo en grupo caserose folla al carpinteroporno bromaorgasmos femenino xxxvideos zoogiliainsesto relatosenseñame una teta relatorelatos inestoRELATO LA APRETADA CUCA DE MI HERMANITAxxx nietasancianas infielesmadre follando con su propio hijolesvianas cachondasporno visexsualtravestis pollonrelatos eroticos madre e hijovideos eroticos lesbicosporno transxabuelos pornotangas suciaschat gayguarroschupada pollarelatos pederastasprimer intercambio de parejasmaduras pornograficasguarra borrachaporno gratis trabestirelatos sexpezones traviesosporno despedidas de solteroRelatos mi madre me pide vergarelatos eroticos xxx pezones amo cibersexovideos eroticos de madres e hijosvideos porno gratis de abuelas y nietosnieta xxxrelatoprimitahaciendo un trato con mi tia relatos eroticoslesvianas trioporno con hijosmonjas pornochupando polla enormeabuelas tragando semenrelatos de sexo lesbicoporno putillasrelatos rroticos gay mi hermano y yo no somos gay pero nos gusta mamarnos la verga.videos porno gratis guarrosejecutivos gaysmadre he hija follando juntashermano xxxsexo del guarrofolladas en la piscinala calle del pornoporno de franciafotos porno navidadchat tetasrelatos porno durosfollando en una discorelatos eroticos amigasfollando con la compañera de trabajocuentos cortos xxxgays calientes