relatos porno
webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
- 19 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
- 22 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
- Edad 19


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: Cristina, la amiga de mi mamá





Relato: Cristina, la amiga de mi mamá

El año empieza relativamente bien, la universidad, los
amigos, la familia y claro esta, mi prima Lina, todo en completo orden.


Los encuentros con mi hermosa jovencita ya no son tan
frecuentes por que el estudio ahora requiere de un cuidado especial, aunque las
ganas de tenerla en la cama siempre están presentes.


Pues bien, aquella mañana estaba yo alistándome para salir
directo a la universidad, salí al comedor y como todos los días encontré un
apetitoso desayuno sobre la mesa.


Mientras me engullía todo cuanto veía, mi mamá se acerco por
detrás y me dijo:



-quisiera que me hicieras un favor al salir de clases-


-¿y como que seria?-


-¿te acuerdas de cristina?-


-claro, tu amiga-


-aja...llega hoy a las dos y no puedo ir a recogerla porque
tengo que hacer unas


vueltas, ¿podrías ir tu?-


-si claro, tranquila que yo voy-


-llega al terminal por la puerta dos-


-bueno-.



Podía ir, las clases terminaban justo a la una, tenia
suficiente tiempo para recoger a Cristina, no le podía negar un favor a mi mamá
que siempre vela por mi bienestar y menos con semejante manjar que me había
preparado, aunque la verdad me daba algo de pereza.


Hacia ya unos tres o cuatro años que yo no veía a Cristina,
ella y mi mamá habían sido amigas de toda la vida y pasaba mucho tiempo en
nuestra casa. Recuerdo que en esos tiempos tendría yo unos trece años, las
hormonas alborotadas al borde del colapso, y por consecuencia el pene siempre
tieso.


Cristina es mas bien atractiva, tiene el cabello rubio, los
ojos color miel, piel blanca y unas tetas grandísimas que eran dignas de mi
admiración y de unos cuantos pajasos, era muy juguetona y pasaba todo el tiempo
corriendo, gritando, contándonos chistes a mi hermano y a mi, y en varias de
esas ocasiones en las que el juego terminaba siendo la lucha libre (casi
siempre), yo hacia algunas maniobras para poder recostar mi trozo contra su
culo, o cualquier parte de su cuerpo, total el solo echo de sentirla tan cerca
me ponía a toda.


Yo la recordaba así, pero quien sabe como me encontraría
ella, a su edad uno no cambia mucho, pero a la mía si.


Estudie muy juicioso toda la mañana sin pensar mucho en lo
que tenia que hacer en la tarde, charlé un rato con mis amigos al salir de clase
y así se me fue pasando el tiempo.


Cuando vine a ver el reloj, eran la dos en punto y solo
entonces recordé que tenia que ir a recoger a la amiga de mi mamá. Como un
bólido atravesé todo el plantel para llegar al paradero del autobús, pero ya se
me hacia demasiado tarde y tomando este medio de transporte serian por lo menos
cuarenta y cinco minutos mas, así que miré mi bolsillo y paré un taxi, acordé
con el tipo cuanto le iba a pagar y le pedí que fuera lo mas rápido posible.


En quince minutos estuve ya en el terminal, pero la misma
prisa me hizo equivocarme de puerta y entrar muy lejos del lugar donde Cristina
me estaba esperando, tomé aire y otra vez agarré velocidad atravesando todo el
sitio de lado a lado.


Cuando llegué a la puerta numero dos la vi...


Era Cristina, y estaba sentada en una banca tomándose un café
sin la mayor preocupación, parecía que no le molestara en lo absoluto que me
hubiese tardado media hora mas de lo previsto.



-hola- le dije abordándola de frente.



Tardo un momento en responder mientras me miraba como
confundida.



-¿Ricardo?- dijo desconfiada.


-hola cris, ¿como estas?-


-¡Wow!, pero que hombrezote tan bueno, no te reconocí-


-¿llevas mucho esperando?-


-un ratito nada mas-


-disculpa, es que se me hizo tarde en la universidad-


-no tranquilo. Estaba esperando a tu mamá-


-si yo se, pero es que no pudo venir-



Levante sus maletas del piso y fuimos a tomar un taxi.


Ya en el automóvil empezamos a charlar un poco sobre el viaje
y esas cosas de primer momento, solo en ese momento pude detallar de nuevo las
bellas formas de Cristina, llevaba una camisa que dejaba ver claramente sus
pechos apretados por el sostén y me fue difícil poder mantener la mirada arriba.
Además traía la cara maquillada, los labios rojo ardiente y rimel y delineador
oscuro, buenísima.


No dejó de hablar en todo el trayecto a la casa, diciendo,
opinando, preguntando, la misma esencia, como la recordaba.


Llegamos al fin, bajamos las maletas y pagamos el taxi.


Abrí la puerta y no hallé a nadie en casa, entonces la hice
seguir y le ofrecí un refresco.


Vi uno de los compartimentos de mi armario desocupado y
supuse que estaba así para meter la ropa de la recién llegada, la llamé y le
pedí que trajera las maletas para ir organizando antes de que mi mamá llegara
para que pudieran sentarse a hablar con tranquilidad y se pusieran al corriente
con la vida de la otra.


Terminamos rápido y nos sentamos en la sala en la espera de
mi progenitora.



-y cuéntame cris, ¿qué te trae por acá?- le pregunté.


-negocios, mi esposo montó una fabrica y vengo a buscar
contactos para comprar


materia prima y eso. Aunque si te soy sincera es también
para descansar un poco


del tedio y la monotonía-


-¿y eso?-


-es que siempre es lo mismo por allá, de la casa al trabajo
y del trabajo a la casa-


-¿y tu hijo?-


-bien, lo dejé con el papá. Quiero descansar, quiero
liberarme-


-me parece bien-


-y tu que, ¿tienes novia?-


-aun no, pero aspiro a tener en poco tiempo-


-¿andas en plan de conquista?-


-si, mas o menos-


-ella va a caer fácil, estas echo todo un papazote, los
años te vienen tratando bien-


-espero que si-


-y que...¿qué tan grande lo tienes?-



En cualquier otro caso se podría decir que esto es una
insinuación, por no con Cristina, hasta con ese tipo de cosas jugábamos
nosotros, incluso a veces se ponía en actitud de mujer fatal y nos molestaba a
mi hermano y a mi, así que lo tome con mucha naturalidad, reímos un rato y
seguimos hablando.



-¿ya has tenido sexo o no?, porque si quieres yo te enseño-
dijo picaramente.


-no gracias, ya he tenido sexo-



Y reímos de nuevo.


Viendo que las cosas ya estaban tomando otra textura pensé en
lanzarme al ruedo y buscar la manera de entrar en el sexo de esa mujer, pero
justo llego mamá.


Se saludaron como si no se hubiesen visto en veinte años y
entonces mi mamá me dijo la cosa mas genial que pude oír durante ese mes y
talvez mas.



-hijo, cambia las cobijas de la cama de tu hermano,
cristina va a dormir ahí-


-¿y mi hermano?-


-no te acuerdas, esta de paseo con los amigos-



Mi hermano es un tipo muy agradable que me ha ayudado mucho,
se acababa de graduar del colegio y andaba vagando por ahí mientras entraba a la
universidad el otro semestre. Descansando del colegio, dice él. Y una vez,
aunque indirectamente, salvaba la patria.


Pase toda la tarde en mi cuarto buscando una manera de
follarme a Cristina, pude cranearme desde la mas sutil y elaborada hasta la mas
absurda, pero siempre estaba la incógnita respuesta de ella, la gloria entre sus
piernas o la reprimenda mas salvaje y vergonzosa a manos de mi madre. Vaya
situación.


Llego la hora de comer y todos juntos, mis padres, cristina y
yo, elaboramos una entretenida charla que duro fácilmente unas dos horas.


Luego todos se fueron a acostar y yo me quedé lavando los
platos, al terminar iba caminando hacia mi cuarto y detalle la luz del baño que
queda en el corredor que separa las habitaciones prendida. No podía ser nadie
mas que Cristina porque mis papas no utilizan ese baño y la puerta de su cuarto
ya estaba cerrada.


No pude contener las ganas, sabia que no iba a poder ver nada
pero igual me agache y coloque me cabeza contra el suelo para tratar de adivinar
en que estaba la huésped.


Solo pude referenciar un par de pies cubiertos desde los
tobillos por una prenda blanca y a cuyo primer movimiento yo salí disparado
hacia el cuarto. Me acosté en mi cama y esperé a que se apareciera por la
puerta.


Entonces ahí estaba, llevaba encima un corto pantaloncito que
se aferraba con firme convicción a su voluminoso paquete y una blusa de tirantes
delgaditos de la cual se desbordaban un par de melones que se dejaban ver por
arriba y por los lados, además no llevaba sostén y los pezones se hacían
visibles ante la suavidad de la tela.


Mi pene no aguanto y comenzó el camino cuesta arriba mientras
Cristina atravesaba el cuarto dejándome ver un par de nalgas no muy grandes,
pero igualmente tentadoras.


Me preguntó si me encontraba cansado, yo le respondí que si,
y se dio media vuelta reflejándose en la ventana para acomodarse o masajearse,
yo que se, el seno izquierdo, con una mano se sostenía la pijama y con la otra
se tanteaba la teta. Yo no di mas y de inmediato me fui hacia el baño y
descargué todas mis ansias sobre una toalla, la mejor paja que recuerdo haberme
dado, no lo hacia desde que había empezado mi relación con Lina, ella siempre
estaba cuando la necesitaba, pero lo apremiante de la situación me obligó.


Las dos noches siguientes fue lo mismo, ella tocándose antes
de acostarse a dormir y yo sin hallar la manera de acercarme, ni siquiera pude
ponerme una sita con Lina para calmar las ganas un poco porque tuvo una semana
muy atareada y mi tía no la dejó mirar la luz del sol.


Faltaba un día para que llegara mi hermano y para que
mandaran a Cristina a dormir a otro cuarto y yo aun no lograba nada.


Entonces esa noche cuando todo estaba apagado y el silencio
inundaba los espacios, yo no podía pegar el ojo pensando en ella tocándose la
teta, oí entonces lo que desencadeno los siguientes acontecimientos.


A eso de las doce y cuarto de la media noche, pude escuchar
unos leves sonidos que provenían de la cama adjunta, sonidos que primero muy
suaves se fueron transformando en potentes gemidos, que de no ser por que la
puerta estaba cerrada, hubieran despertado a mis papas.


Con la curiosidad propia, levante un tanto la cabeza tratando
de visualizar algo entre la total oscuridad que me invadía, la luz proveniente
de la calle me permitió distinguir la silueta de las cobijas que cubrían a
Cristina y que se movían sagazmente.


De pronto la mujer se dio un giro y quedo boca arriba, ahora
la visión era muchísimo mas clara. Cristina, la calenturienta Cristina se
masturbaba ávidamente, se tomaba un seno con un mano mientras la otra cumplía la
función reina trabajando sobre su concha, las cobijas se habían desplazado algo
hacia abajo y dejaban al aire la erótica escena, por lo menos de la cintura para
arriba.


Como guiado por el calor que todo esto me proporcionaba me
levanté despacio de la cama, y sin perder detalle me fui caminado igual hacia el
interruptor de la luz.


No tuve planeado nada, solo la prendí y me vi en frente de
Cristina con el palo en la mano pajeandome ahí, de pie.


Como explicar la cara de sorpresa que coloco al verme, se
quedo inmóvil sin mover un músculo mirando alternadamente mi pene y mi rostro.
Un silencio tremendo tuvo lugar en la habitación por unos segundos hasta que de
su boca se oyeron las siguientes palabras.



-¿te ayudo con eso?-



Extendió una mano pidiendo que me acercara y lo propio hice,
sus dedos rodearon mi pedazo ya totalmente erecto y seguidamente me empezó a
hacer un paja que solo fue interrumpida cuando cambió de posición sentándose en
la cama y se puso a mamarmela.


Sus labios se frotaban contra mi pene en un ir y venir de
lengüetadas internas, mantenía los ojos cerrados y con la otra mano acariciaba
su vagina.


Yo que aun no me la creía, la observaba extasiado pensando en
todo lo que le iba a hacer en unos pocos momentos, tanto así que entre todas
esas imágenes eróticas deambulando por mi mente un tremendo tirón que provino de
mis adentros me aviso la irremediable venida. Eyaculé sobre su rostro, sus ojos,
su boca, su nariz y su cabello estaban cubiertos por mis líquidos, entonces y
mientras Cristina se lamía con la lengua todo lo que estaba cerca, con los dedos
llenos de semen se unto los pezones y empezó a masajeárselos mirándome como un
puta caliente.


De su boca brotaron unas pocas palabras a bajo volumen
mientras se examinaba cada milímetro de sus senos.



-a mi marido le gusta que se la chupe todas las noches.
Pero normalmente se queda


dormido apenas se viene, y yo quedo con unas ganas
tremendas de que me la meta.


Una vez lo hice con el celador del edificio cuando el se
durmió, no me pude



contener.-



La escuchaba en silencio y la veía frotándose las tetas de
semejante forma, me iba a lanzar sobre ella para palpar todo su cuerpo con mis
manos y mi lengua, pero justo antes de realizar el movimiento, siguió hablando.



-mi primera vez fue con un novio a los 16. el era mayor que
yo, tenia mas experiencia y me enseño muchas cosas, esa primera vez me la
metió por el culo. En ese momento dolió, pero en las siguientes ocasiones fue
delicioso. Tuve varios novios, unos exploradores del sexo, otros conocedores,
y otros algo quedados...como mi marido.



¿puedes creer que no me chupa la cuca ni me la mete por el
ano?, dice que es falta


de higiene. Richi, mi amor, ¿tu por donde se la metes a las
mujeres que te comes?-


La pregunta me dejo frió, lo pensé un segundo y dije.



-por donde pidan-



Entonces ahora si pude proceder recostándome sobre los pechos
de Cristina, primero besé su boca, después fui bajando hasta encontrarme con su
par de gigantescas tetas y se las chupé completas sin olvidar rincón alguno, sus
pezones ya estaban duros y parados.


Le quité la camisa solo como por ir despejando el camino y
seguí hacia el sur.


El pantaloncito blanco que llevaba no resistió un leve jalón
que lo bajó hasta sus rodillas para mostrarme una concha mas o menos peluda que
latía a buen ritmo y que desprendía un calor excitante junto a un olor a sexo
femenino exquisito. No tenia puesta ropa interior. Nunca en todos esos días se
la puso.


Se la mamé como su esposo no lo hacia, le metía la lengua
como si le estuviese metiendo el mismo pene, no podía entender como es que un
tipo se negaba a brindarle semejante placer a una diosa como aquella. Cristina
vibraba como poseída, no encontraba de donde agarrarse y tenia que morder la
almohada para retener lo mas posible la cantidad de gemidos que pedían salir
como endemoniados.


Después la levanté un poco y le abrí las nalgas para poder
verle el ano, ella misma se sostuvo las piernas en alto para darme acceso con
mas facilidad. Primero rocé suavemente los bordes del agujero en un jugueteo
para llevarla al desespero, cada pequeño contacto de mi lengua con su ano,
sobrellevaba en ella una descarga de pasión grandísima, apretaba los músculos de
inmediato y luego se relajaba.


Para cuando adentré mi lengua del todo en su culo, Cristina
exhaló un gemido potente y acto seguido un río de sus líquidos broto de su
concha empapándole el ano y de paso a mi.


Aprovechando la lubricación anal, me coloqué en posición y
apuntando con ligereza la penetre por detrás. La entrada fue sencilla y los
posteriores movimientos también.


Me monté sus piernas sobre mis hombros y empecé a bombear,
ella mantenía los ojos cerrados y se mordía el labio inferior, sujetaba las
sabanas con ambas manos y por supuesto yo gozaba igual. El choque de los cuerpos
era preciso.


Cambiamos de posición, me acosté boca arriba sosteniendo de
manera vertical mi miembro, Cristina se puso de cunclillas acomodando su concha
sobre la cabeza de mi aparato, y luego se deslizó suavemente hacia abajo hasta
chocar contra mis huevos.


Empezó a cabalgar encima mío, tan frenéticamente, que la cama
se puso a chirrear y tuvimos que bajar el ritmo un poco.


Pasamos varios minutos así, minutos en los cuales me
concentré en el movimiento aleatorio de sus senos, que magnifico, que
experiencia, la primera vez que lo hacia con una mujer mucho mayor que yo, y
debo decirlo, no hay punto de comparación con las jovencitas.


Se retiro y se puso en cuatro ofreciéndome el culo.



-vamos Richi, dame otro ratito por detrás- dijo.


-te encanta que te enculen ¿verdad?-


-me fascina, dale, rápido-



Se al hundí por detrás una vez mas, no gritaba, no podía,
simplemente murmuraba cosas que creo yo, eran cientos de vulgaridades en varios
idiomas, me miraba de a momentos con esos profundos ojos color miel y se mordía
el labio inferior. Demasiado para mi.


Una vez mas me vine, ahora en su culo.


Caí agotado sobre el colchón, la vista en el techo y el
miembro flácido. Cristina no iba dejar las cosas allí, la candente mujer aun
llegaba a un segundo orgasmo, y lo menos que podía esperar de un joven que por
lógica se supone resistente y vigoroso, era un poco mas de satisfacción, pero yo
no podía mas, todo el morbo que la situación, que ella despertaba en mi, era
bastante e hizo que mi cuerpo estuviera desgastado.


Pero como dije, ella quería mas, comenzó besándome los muslos
subiendo desde las rodillas, cosa que jamás me habían echo, siempre era yo quien
tomaba la iniciativa para ese tipo de cosas. Después me lamió por debajo de los
huevos para luego tragárselos enteros, se metió en la boca mi palo aun flácido
mientras me sujetaba con fuerza las nalgas con ambas manos.


Me beso el ombligo, el pecho, el cuello, y justo cuando yo
creía estar recuperando ánimos, me dio media vuelta dejándome acostado boca
abajo.


Con los labios me rozó la espalda y las nalgas, pensé que era
raro, pero igual tener a esa mujer inspeccionando mi cuerpo de arriba a abajo
era glorioso.


Entonces e inesperadamente, empecé a sentir como su lengua se
iba abriendo paso entre mis glúteos, y luego como sus manos me los separaban.
Cuando iba a dar un brinco para sacarla de ahí, su babosa lengua hizo contacto
con mi ano y sentí un placer inmenso que me hizo estremecer.


Podía oír el chasqueo de su lengua entrando y saliendo de mi
hoyo, rozándolo, lamiéndolo, tocándolo, incluso creo que alcanzo a meterme un
dedo mientras estuvo allí.


Ya entrado en ganas por la nueva sensación que Cristina me
había echo descubrir y con el mástil en todo su esplendor, me levanté decidido a
encularla como jamás la habían enculado en su vida.


La jalé levantándola de la cama y la coloqué contra la
ventana abierta, con la brisa fría de la noche acariciándole las tetas y su ano
frente a mi. Se la metí tan fuerte como me fue posible, quería hacerla sentir,
para que gritara y gimiera tanto como quisiera, con la cara en la ventana nadie
dentro la escucharía.


Y así fue, tras cada estocada Cristina gozaba emitiendo
fuertes sollozos que se tragaba el viento, yo tomaba impulso y atacaba, se oía
con claridad el golpe de mi cuerpo contra sus nalgas cada que la penetraba, era
delicioso.


Luego la penetré por la concha un rato, los gemidos que yo
suponía frenéticos cuando no podía hacer mucho ruido, ahora eran evidentes. Y al
fin, se vino, tuvo un tercer orgasmo.


Después se colocó de rodillas y me la mamó hasta que eyaculé
en su cara de nuevo, y entonces fue todo, cada cual se desplazo hasta su
respectiva cama y nos quedamos profundamente dormidos.


A la mañana siguiente desperté tarde, como a las 10:30,
demasiado tarde para ir a la universidad, decidí entonces quedarme en casa. Salí
a buscar a alguien pero la casa estaba vacía, me senté en el sillón de la sala y
me puse a recordar cada segundo de lo que había pasado. Solo hasta la hora del
almuerzo llegaron mi mamá y Cristina con algunos paquetes, mamá se fue a ordenar
todo en la cocina mientras la hermosa rubia tetona se sentó a mi lado.


Tuvimos unos cuantos encuentros mas en los días siguientes,
muy excitantes. Como mi hermano llegó y ocupó su sitio natural, todas las noches
me desplazaba en puntillas al cuarto donde dormía Cristina y desatábamos la
pasión otra vez.


Pero hubo mas, luego les cuento...


Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .


Número de votos: 0
Media de votos: 0


Si te gusta la web pulsa +1 y me gusta






Relato: Cristina, la amiga de mi mamá
Leida: 1793veces
Tiempo de lectura: 13minuto/s





Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes



Contacto
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Encuestas

Afiliados












relatos eroticos












Webcams Porno Exclusivas


Principal | Libro de Visitas | Contáctanos | Envia tu relato | Mis Relatos Porno.com


culos muy gordosporno esposas infielesrelatos reales de mujeres infielesporno mujer infieltias follando con sobrinoporno duróprono gay españoltriple penetracion gayrelatos de intercambiosrelatos eroticos de zoofiliame folle al repartidorporno gay virgenesrelatos xxx en españolpadres q se vuelven morbosos por la colita de sus hijos geys relatos eroticos geys mi papa le encanta mi culitoporno insesto gratisrelatos eróticos habladosme desvirgaronesposas en ofertapenetraciones anales gayrelatos porno geydespedidas pornoporno madres calienteseroticos en cordobaporno anal dolorrelatos eroticos realessexo con gordas viejasmaduro cachondopeliculas porno madres e hijastienda pornomujeres viciosaporno tias cachondasviolada mientras duermefollando suegrasrelatos porno hijastramoviltodorelatosfolla despedidamusulmana pornocojeme que esta durmiendo tu abuelaparaiso pornolesbianas comiendose las tetasel chavo del ocho pornorelatos calientes un taxista me estrenó la colaporno deabuelasprofesoras folladasrelatos heroicosrelatos de sexo durofollando con vecinovideos eriticos gratispaginas de relatos pornoruleta pornotodorelatos cornudosporno gey madurossexo abuelos gayrelatos sexo viejasporno con preñadastravesti desnudoscoñitos chorreandover porno incesto gratisdesvirgaciones anales dolorosascolegialas teniendo sexoabuela follando a nietolo hice con mi madrecoño de mi mujerchats lesbicosporno despedidas solteraexhibicionistas gaymasajes chinos pornoviole a mi madrerelatos con papaporno mujeres mallorestodo porno español gratisporno sadico gratisprimer anal de mi noviarelatos sexo extremoporno casero venezolanorelatos porno cortostodorelatos pornosexo con tu suegracornudos complacientesrelato filial gayorgias de familiastrabestis porno gratistodo el porno español gratis