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Relato: Brandi (16)



Relato: Brandi (16)

Después de terminar la jornada de trabajo y mientras se
dirigía hacia su casa, Frank no podía dejar de pensar en la hija de Alan, y
comprobar cómo su propio padre la follaba con completa naturalidad y
complacencia de su hija. Era sorprendente y chocante. Frank pensó entonces en su
propia hija, Carrie. Su hija era también una encantadora jovencita con un cuerpo
hermoso y deslumbrante. Fantaseó con la posibilidad de follarse a su propia hija
y se excitó por ello. Envidiaba a Alan por la gran suerte que tenía de poder
joderse a su hija. Su mujer, Sara, le recibió con un beso al llegar a casa.
Frank miró hacia la sala de estar. Su hija, Carrie, se encontraba allí,
acomodada en el sofá, y lejos de imaginarse los obscenos pensamientos que
circulaban por la mente de su padre.


- Hola, hija. -


Hola, papá. -


Frank entró en la sala de estar y se acercó a su hija,
sentándose a su lado. Carrie leía una intranscendente revista. Frank observó a
su hija. Carrie vestía unos shorts que dejaban contemplar sus hermosas y
esbeltas piernas. Su blusa ajustada a su cuerpo evidenciaba la rotundidad y
turgencia de sus tetas.


- ¿ Qué lees hija ? -


- Nada, papá, solo es una revista. -


- ¿ Has tenido un buen día en el instituto? -


- Bueno, como siempre, papá. Hay algunas clases que son tan
aburridas. Se acercan los primeros parciales, papá, así que tendré que estudiar
un montón. Sabes, papá, me gustaría empezar ya a trabajar. ¿ Por qué no me das
empleo en tu empresa ? -


- Hija, todavía eres joven y estás en edad de estudiar. Ya
tendrás tiempo de trabajar, hija. -


- ¿ Papá, tu crees que soy bonita ? -


- Claro, hija. Eres una joven preciosa. ¿ Por qué me
preguntas eso, hija ? -


- No sé, ya tengo dieciseis años y los chicos empiezan a
tontear conmigo más ahora. -


- Vaya, hija, bueno, no me sorprende que los chicos se
interesen por ti, Carrie. Tengo una hija muy guapa. Precisamente conocí a tu
madre cuando tenía tu misma edad, sabes. Cuando te veo me recuerdas mucho a tu
madre cuando tenía tu edad, hija. -


- ¿ Mamá era muy guapa, papá ? -


- Claro que sí, hija. Y tú has salido a ella, hija. -


- Bueno, papá, voy a tomarme un baño. -


- ¿ Quieres que papá te frote la espalda, hija ? -


- ¡ Papá, qué dices ! -


Sara ya había marchado. Aquella noche tenía que trabajar en
el hospital en el turno de noche. Frank se encontraba sólo con su hija. Frank no
acertaba a comprender cómo se había atrevido a ofrecerse a frotar la espalda a
su hija. Y ahora no sabía como justificar su osadía


- Bueno, hija, cuando eras pequeña, era papá quien te bañaba
todos los días. -


- Pero, papá, ahora ya soy toda una mujercita. No sé, supongo
que me daría vergüenza, papá, que me vieras desnuda. ¡ Cómo eres papá ! -


- Bueno, soy tu padre, Carrie. Creo que no debería darte
vergüenza. -


- No sé, papá. No seas tonto. -


Carrie se levantó y se dirigió hacia el cuarto de baño donde
se aprestó a tomar una ducha. Se desnudó en silencio, quitándose una tras otra
las prendas que cubría su mórbido cuerpo. Tras desnudar su cuerpo, Carrie se
miró al espejo. Miró sus exuberantes tetas que se las cogió con ámbas manos de
forma seductora. Carrie estaba orgullosa de su cuerpo, era consciente que su
cuerpo despertaba deseos obscenos en sus compañeros y amigos de clase. Su cuerpo
era realmente apetecible. Un torrente de delicia invadió su cuerpo cuando el
agua disparada por la ducha, mojaba su cuerpo desnudo y provocaba el ardor en su
cuerpo. Tomó una esponja y jabón y la extendió por todo su cuerpo, de forma
acariciante, enjabonando sus grandes tetas, su vientre y su entrepierna. Estaba
excitada. Se frotó el coño con entusiasmo. Por unos instantes deseaba que su
padre estuviera alli, que la contemplara totalmente desnuda, que disfrutara
viendo su cuerpo desnudo, que se sintiera atraido por su magnetismo. Carrie,
confiada y entusiasta, se


atrevió a llamar a su padre.


- Papá, puedes venir un momento. -


Frank apenas sentía la voz de su hija debido al ruido que
hacía la ducha, pero después que Carrie cerrara el grifo y tras su insistencia,
escuchó la voz de su hija Carrie. Frank fue a su encuentro. Se situó al pie de
la puerta del cuarto de baño.


- Dime, hija, ¿ qué quieres ? -


- Sí, papá, ¿ podrías entrar y frotarme la espalda, papá ? -


- Bueno, hija, no te dará vergüenza que te vea desnuda. -


- Venga, papá, entra. Supongo que tienes razón. Eres mi
padre, no pasa nada. Cuando era pequeña ya me bañabas tú. -


Frank, nervioso, entró en el cuarto baño. Comprobó que su
hija no escondía su desnudez y se encontraba de pie dentro de la bañera y frente
a él mirándole. Miró las tetas de su hija, grandes y firmes, cubiertas de
abundante espuma, y apuntando sus pezones hacia él, desafiantes. Cuando miró el
coño de su hija se emocionó, su vello púbico lleno de espuma rezumante le
provocaba una sensación extraña y mágica.


- Hola, papá, -


- Vaya, hija, estás hecha toda una mujer, sabes. Ya no puedo
decir que eres mi pequeña niña. No puedo creer que mi pequeña se haya
desarrollado tanto. -


- Bueno, papá, ya soy una mujer. -


- Ya lo creo, hija. -


Frank se acercó al borde de la bañera sin dejar de mirar el
cuerpo desnudo de su hija Carrie, que sonriente continuaba extendiendo abundante
jabon por su cuerpo desnudo, sin importarle que su padre la viera desnuda. Con
naturalidad y sensualidad, Carrie, recorría cada rincón de su mórbido cuerpo con
la ayuda de su esponja, chorreante de jabón, y al mismo tiempo sonreía a su
padre con dulzura.


- Ya no te vergüenza, hija, que esté aquí presente tu padre.
-


- Bueno, papá, es como dices soy tu hija y tú mi padre. No
hay nada malo en ello. Aunque, no sé, no creo que mis amigas le enseñen el
cuerpo desnudo a su padre con tanta naturalidad. -


- Lo cierto, hija, es que estoy conmovido. Claro, hija,
supongo que la última vez que te vi desnuda tendrías poco más de seis años, y
ahora tienes quince. Han pasado unos cuantos años, y has hecho un buen cambio,
hija. -


- Claro, papá, ya soy toda una mujer. Ves, papá, mira mis
tetas. Son grandes y bien firmes, verdad. A los chicos le gustan mucho mis
grandes tetas, papá. -


- Sí, hija, tienes unas tetas muy grandes. -


Frank, dada la serenidad y sencillez que mostraba su hija, se
atrevió a alargar su mano derecha y manosear las tetas de su hija con
complacencia, frotándolas con entusiasmo, y a continuación ayudándose de ámbas
manos tomó las tetas de su hija y las juntó con regocijo. Carrie asistía entre
divertida y sorprendida por el descaro de su padre. Pero sentir las propias
manos de su padre sobando y apretujando sus tetas le hacía mucha gracia.


- Vaya, papá, ¡ qué manera de tocarme las tetas ! No tengo
claro si esas son formas de manosear las tetas de un padre a una hija. -


- Perdona, hija, no he podido resistirme a manosearte las
tetas. -


- Puedes tocármelas, claro, papá. Eres mi padre y puedes
hacerlo. -


- ¿ No te importa, hija, que tu padre te manosee ? -


- No, papá, claro que no. Me gusta, papá. -


- Sabes, hija, siempre me han encantado las jovencitas. Por
supuesto quiero a tu madre, pero me resulta resistirme a jovencitas como tú. -


Carrie se volvió y ofreció a su padre la contemplación de su
hermoso y rotundo culo. Frank lo miró con deseo y le propinó una cariñosa
palmada, que complació a su hija. Luego, Frank, se dispuso a pasar la esponja
con abundante espuma por la espalda de su hija, comenzando por sus hombros,
mientras su mano libre descansaba acariciante sobre uno de los muslos de su
hija.


- Ay, papá, me gusta que me laves. Me tendrías que lavar más
a menudo. Me siento una hija protegida y mimada por su padre. -


- Bueno, hija, yo te puedo lavar siempre que tú quieras. -


Carrie ahora ofrecía la parte frontal de su cuerpo, y su
padre se aprestó a continuar frotando su delicado vientre, jugando con su
ombligo, y pronto se animó a frotar las tetas de su hija. Carrie lo esperaba y
lo deseaba. Frank estaba entusiasmado por la frescura que mostraba su hija, y
con osadía llevó su mano derecha hacia el coño de su hija. Carrie se estremeció
emocionada.


- Vaya, papá, me estás tocando el coño. No sé si está bien
que un padre le frote el chocho a su propia hija. -


- Sabes, hija, creo que entre nosotros debería existir un
mayor grado de vínculo. Un padre y una hija deben conectar más, demostrar con
más naturalidad y franqueza sus sentimientos. -


- No sé, papá, ¿ qué quieres decir ? Yo te quiero mucho. Eres
mi padre favorito. -


- No sé, hija, lo que quiero decir es que tengo la suerte de
tener una hija muy hermosa y atractiva, y me gustaría que entre nosotros
existiera algo más. Y, bueno, me gustaría aprovecharme de ti, hija, manosearte
toda e, incluso, ¿ por qué no ?, también me gustaría follarte, hija. -


- Pero, papá, no sé. Suena muy fuerte que un padre se folle a
su hija. No sé, eres mi padre. Un padre no se puede follar a su hija, papá.
Sería indecente. -


- Hija, no sé, me gustaría follarte, sabes. No creo que sea
tan malo, sería un acto de cariño entre un padre y una hija. -


- Papá, no puedes follarme. Soy tu propia hija. Es incesto y
pecado. -


Frank lavaba a su hija con total desparpajo y frescura,
llevaba la esponja por todo su ansiado cuerpo, con desfachatez, frotando sus
exuberantes tetas, su apetitoso culo, su deseado coño, mientras sus manos
también recorrían acariciantes su desnudo cuerpo.


- Bueno, hija, me encanta manosearte toda. -


- Ya veo, papá. -


- Sabes, hija, en la empresa trabaja un empleado que
acostumbra a follarse a su propia hija. Cuando me lo dijo no daba crédito y por
eso pensé que sería buena idea proponer lo mismo a mi hija, Carrie. -


- Papá, no seas pesado. Cometerías incesto si me follases,
papá. Es pecado. Si esa chica permite a su padre que la folle debe ser una
guarra. -


- Está bien, hija, no insistiré. Y bueno, dime, ¿ qué tal con
tu novio, Robert ? -


- Ya veo, tú lo que quieres saber es si mi novio ya me ha
follado. Pues, sí, me ha follado. Bueno, de hecho, hace una semana que me jodió
por primera vez. Claro que ahora me folla todos los días. -


- Vaya, hija. -


- Sí, papá, y fue maravilloso. Yo estaba deseando que Robert
me pidiera que quería follarme, pero no se decidía. Hasta la semana pasada que
estando en su casa y después de beber un poquito no excitamos y bueno, acabó
follándome. Nunca antes había visto un chico totalmente desnudo y cuando vi la
polla de mi novio me quedé impresionada, papá. Me pidió que se la chupara, papá.
Al principio me sentía rara con aquella polla dentro de mi boca, sentir sus
palpitaciones, pero luego me encantó chuparla, y besuquearla. -


- Mira que bien, hija. -


- Sí, papá. Y cuando me folló me sentí en el paraíso, sentir
aquella polla penetrando mi coño, papá. Me folló en diversas posiciones durante
un buen rato. Mi novio me follaba sin parar. Y lo más fuerte fue que antes de
acabar, llegaron a casa su hermana Pam y una amiga de ella. Me quedé helada
cuando su hermana Pam abrió la puerta de la habitación y nos pilló follando. Lo
gracioso era que Pam no se sorprendió en absoluto. No era la primera vez que
Robert se traía alguna novia a casa y la follaba sin necesidad de estar solos en
casa. Y lo mismo sucedía con Pam. Había follado con algún chico sin importarle
que su hermano estuviera en casa. -


- ¡ Mira qué modernos ! -


- Todavía me acuerdo y me hace gracia. -


Carrie recuerda que le chupaba la polla a su novio justo en
el instante que la puerta se abrió e hizo aparición, Pam, la hermana de su novio
y una amiga. Carrie, desconcertada, cesó unos instantes su labor y giró su
rostro hacia la de Pam.


-Vaya, perdona, hermano. No sabía que estabas ocupado. Nada,
marcho. Podeis continuar. -


Pam, divertida, marchó en seguida. Frank tranquilizó a Carrie
y la animó a que continuara comiéndole la polla.


- Carrie, no te preocupes por que mi hermana se encuentre en
casa. Hay confianza entre mi hermana y yo. No es la primera vez que follo a una
chica en presencia de mi hermana, o que mi hermana está follando mientras yo
estoy viendo una película tranquilamente. Así que, puedes seguir comiéndome la
polla, Carrie. -


- Vaya, Robert, resulta chocante comerte la polla sabiendo
que tu hermana se encuentra en la habitación de al lado.


Carrie, confiada, continuó mamando la polla de su novio.
Pronto, su novio se corrió y arrojó abundante semen en su boca, que Carrie,
emocionada, trató de tragarse. Era la primera vez que probaba el sabor del semen
y se sentia muy emocionada y ante los deseos de su novio trató de no
desperdiciar una gota.


- Sí, Carrie, trágate todo mi semen, hasta la última gota.
Quiero que te tragues mi semen. -


- Robert, tengo la boca llena de semen. Espero no sentir
náuseas. Tu semen está caliente y pringoso. Esta bueno. -


- Ven, te voy a presentar a mi hermana Pam. -


- Vale, pero no nos vestimos. -


- No te preocupes, Carrie. Mi hermana está muy acostumbrada a
verme desnudo. No pasa nada. -


Carrie pudo comprobar la naturalidad que mostraba Pam al ver
a su hermano Robert totalmente desnudo. Ni siquiera Carrie pudo limpiarse la
boca, y todavía la comisura de sus labios presentaban restos de semen.


- Pam, te presento a Carrie, mi novia. Te he hablado de ella.
Esta tarde ha sido la primera vez que me la he follado. -


- Hola, Pam. -


- Hola, Carrie. No te preocupes por mi presencia. Mi hermano
y yo tenemos mucha confianza con estas cosas. Además, entre nosotras, a mi
hermano le encanta pasearse desnudo por la casa en mi presencia. Mi hermano está
muy orgulloso de su polla y le encanta enseñarmela. Mi hermano tiene una buena
polla. En el fondo lo que le encanta es provocarme, excitarme a mi, que soy su
propia hermana - Ya, Pam. También le puedes contar a Carrie aquella noche que
fuistes a mi habitación y ni corta ni perezosa te pusistes a chuparme la polla.
-


- ¡ Tu hermana Pam te chupó la polla, Robert ! -


- Sí, Carrie. Desde entonces mi hermana Pam me ha chupado la
polla en numerosas ocasiones. -


- ¡ Ostras, no puedo creerlo ! -


- Bueno, Carrie, es cierto. Le he chupado la polla a mi
hermano. Es que resulta muy emocionante y enternecedor saber que le estás
chupando la polla a tu propio hermano. Y a mi me encanta tanto chupar pollas. Me
había acostumbrado tanto a ver la polla empinada de mi hermano que me moría de
ganas y ansiedad de comérmela. -


- Mi hermana es una buena chupapollas. Y le encanta tragarse
hasta la última gota de mi leche. -


- Me sorprende un montón que siendo hermanos lleguéis a hacer
estas cosas. Suena tan indecente. Y bueno, Robert, ¿ también te has follado a tu
hermana ? -


- Bueno, mi hermana se resiste a ello. Se lo he propuesto
algunas veces pero siempre se ha negado. Lo cierto es que no lo entiendo. Le
encanta comerme la polla y tragarse todo mi semen, pero se niega a que me la
folle. No lo entiendo. -


- Es que, hermano, follar ya me parece un tema más delicado.
No podemos olvidar que somos hermanos, y no estaría bien. No sé, quizás algun
día te deje que me folles, hermano. Ven, hermano, sientate aquí con nosotras. -


- Robert, entusiasta, se acomodó en el sofá justo en medio de
su hermana Pam y su amiga Chris. Robert, completamente desnudo, disfrutaba
pletórico ante la presencia de aquellas chicas que miraban su cuerpo con
evidente deseo.


- Por cierto, hermano, te presento a Chris. Creo que no
conoces a mi amiga Chris. -


- Pues no, Pam. Supongo que es una manera un poco extraña de
que nos conozcamos. Yo aquí, desnudo, delante de vosotras. -


- Bueno, creo que sí, Robert. De todas maneras, es un placer
conocerte. Estás muy bueno. De hecho, ya sabía que tu hermana Pam te chupaba la
polla, sabes. Yo también mantengo relaciones sexuales con mi hermano, sabes. -


- De veras, Chris. -


- Sí, Robert. -


- Sí, pero yo sí que consiento a mi hermano que me folle. No
me conformo tan solo con chuparle la polla. Mi hermano es un encanto y le
fascina tanto joderme, que siempre estoy dispuesta para que me folle, sabes.
Creo que soy una buena hermana. -


- Estás muy buena, Chris. -


- Gracias, Robert. Eres muy amable. Tú también estás muy
bueno y tienes una polla muy hermosa. Bueno, me encantaría pasar la tarde con
vosotros, chicos, pero me tengo que ir. Le prometí a mi hermano que le
acompañaría a hacer unas compras. -


Frank había asistido en silencio y atento el excitante relato
de su hija Carrie, sin dejar de sobar su mojado cuerpo con ternura y dulzura.


- Bueno, hija, me has excitado con tu relato, sabes. Me muero
de deseo por que me dejes follarte, hija. -


- Ay, papá, es una idea disparatada. -


- Bueno, hija, al menos me dejarás compartir la bañera
contigo. -


- ¿ Vas a desnudarte, papá ? -


- Claro, hija. Todavía me conservo bastante bien, eh. -


Frank, excitado, comenzó a desvertirse, deseaba comprobar la
reacción de su hija cuando contemplara la polla de su propio padre. Le excitaba
aquella idea. En seguida Frank se desnudó por completo. Raudo se introdujo en la
bañera. Su hija, divertida, dirigió la ducha contra el cuerpo de su padre. La
polla de Frank, enardecida, demostraba el grado intenso de excitación que le
provocaba encontrarse desnudo compartiendo la ducha con su hija. Carrie miró con
atención y sin timidez la polla de su padre y se emocionó. Resultaba muy
conmovedor poder ver la polla de su padre. Carrie, cariñosa, tomó la esponja en
su mano y comenzó a lavar a su padre. Carrie se mostraba juguetona. Su padre, al
mismo tiempo que Carrie extendía la esponja chorreante de jabón por su cuerpo,
no dejaba de manosearla, sobar sus grandes y resbaladizas tetas.


- Papá, la verdad es que te conservas muy bien, sabes. -


- Ya te lo dije, hija. Todavía estoy en forma. -


- Tiene gracia, papá. Estás totalmente desnudo en mi
presencia. No veas, papá, tienes la polla cantidad de tiesa y empinada. -


- Hija, tú eres la culpable. -


Frank, inconsciente, se abrazó a su hija con pasión,
sintiendo cómo las poderosas tetas de su hija se aplastaban contra su pecho y
cómo su empinada polla pugnaba contra el vientre de su hija. Besó su boca con
pasión. Su hija no opuso resistencia.


- Hija, por favor, déjame follarte. Quiero follarte, hija. -


Esta vez Carrie, comprensiva y consentidora, no podía negarse
a los legítimos deseos de su padre. Su padre deseaba follarla y ella estaba
dispuesta a que su padre viera complacido el sueño de poder joderse a su propia
hija. Frank tomó a su hija Carrie en sus brazos y la llevó a su dormitorio.
Carrie miraba a su padre con ternura y cariño. Carrie comprendía finalmente que
sería un acto de amor de hija hacia su padre permitir que la follara. Frank
tendió el mórbido cuerpo desnudo de su hija sobre la cama, miró su rostro
hermoso y cándido, y la volvió a besar en los labios. Durante los siguientes
instantes juntaron sus cuerpos con pasión, abrazándose y frotándose sus
anhelantes cuerpos. Frank sentía escalofríos y espasmos al sentir el calor que
irradiaba el cuerpo desnudo de su hija, su respiración jadeante. Su hija se
mostraba tan cariñosa y mimosa. Y por eso, Carrie, se aprestó a comer la polla
de su padre. El momento cuando su hija capturó con la boca su polla fue mágico e
indescriptible. Su propia hija le


estaba chupando la polla. Y, mimosa, Carrie no dejaba de
mirar a los ojos de su padre mientras le mamaba la polla.


- Papá, espero que te guste cómo mamo tu polla. Yo lo hago
con todo mi cariño, papá. -


- Hija, eres un encanto. Chúpame la polla. -


- Sí, papá. -


La insaciable lengua de Carrie recorría cada milímetro de la
excitada polla de su padre, mojándola con su delirante saliva, y sus labios
apretaban su polla con pasión. Y con gran disposición lograba tragarse
practicamente entera la polla de su padre. Pronto Frank pidió a su hija que se
sentara sobre su entrepierna. Deseaba con ansiedad sentir el momento mágico en
que su polla penetrara el joven y jugoso coño de su hija. Ese momento llegó a
continuación. Los ojos de Frank brillaron con emoción. Sentía cómo su polla se
deslizaba en el interior de su hija, cómo penetraba el coño de su hija, que
acompañaba con el frenético vaivén de sus caderas y el excitante balanceo de sus
turgentes tetas.


- Ay, papá, me estás follando. Sí, fóllame papá. Fóllame,
fóllame, papá. -


- Hija, sí, te estoy follando. -


- ¡ Me siento tan buena hija, papá ! -


Después de unos minutos Carrie dejó de mover sus caderas y
descansó su cuerpo sobre su padre, aplastando sus tetas contra él, y sin apartar
la polla de su padre de su coño.


- Ay, papá, estoy emocionadísima. Quiero estar así unos
instantes, sin apenas movernos, con tu polla, papá, dentro de mi coño. Estoy tan
cachonda y tan contenta, papá. Me siento tan buena hija, papá. -


- Hija, este el el momento más excitante de mi vida. Siento
mi polla dentro de tu coño y me conmueve, hija. -


- Sabes, papá, quiero que sepas que a partir de ahora me
mostraré más cariñosa y consentiré sumisa tus deseos de abusar de mi. ¡ Cómo
siento tu polla en mi coño, papá ! Es maravilloso, papá. ¡ Me siento tan buena
hija, papá !


De pronto, un sentimiento de inquietud y nerviosismo se
apoderó de ellos cuando, de repente, Sara, la esposa de Frank y madre de Carrie,
apareció en el dormitorio. Finalmente su turno de trabajo fue cancelado y
regresó a casa antes de tiempo. Sara se quedó perpleja mirando cómo su esposo se
follaba a la hija de ámbos sin contemplaciones y con total desvergüenza e
insolencia. Frank sintió que el horror se apoderaba de él. No podía encontrar
las palabras precisas para justificar que se estaba follando a su propia hija.
No tenía justificación alguna. Sara también se quedó absorta y atónita. Pero
Sara era una mujer comprensiva. No quiso montar un escándalo y trató de
comprender las razones de su marido para follarse a su hija.


- Vaya, marido, ¡ qúe sorpresa ! -


- Mujer, deja que te explique. -


- No te preocupes, Frank, no pasa nada. Bueno, hija, tu padre
folla bien, eh. -


- Bueno, mamá. -


Sara, lejos de enfadarse, comenzó a desnudarse ante la
sorpresa de su marido. Su cuerpo todavía se mantenía apetecible, sus formas
rotundas y redondas todavía despertaban la líbido de su marido. Sus exuberantes
tetas se mantenían firmes y desafiantes. Después de desnudarse, Sara se acercó a
la cama y se apresuró a juguetear con los cojones de su marido, mientras éste
reiniciaba el acto sexual con su hija. Ahora Frank follaba a su hija Carrie con
mayor entusiasmo y fervor, dada la sorprendente aceptación del hecho que
demostraba su esposa. Incomprensiblemente su esposa consentía que se follara a
su hija. Cuando Frank comprendió que estaba a punto de correrse, rogó a su hija
que volviera a chuparle la polla. Esta vez su hija Carrie y su esposa Sara
compartieron al mismo tiempo su polla. Carrie y su madre, al mismo tiempo,
chupaban la polla de Frank. Mientras Carrie mamaba la polla de su padre, Sara
mordisqueaba sus cojones. Y a continuación cambiaban sus papeles. Finalmente
Frank se corrió. Un torrente de semen


recorrió las bocas ansiosas de su hija Carrie y de su esposa
Sara, que se disputaban y compartían el semen de Frank. Carrie logró tragarse un
buen chorro de semen que luego compartió con su madre tras besarse en la boca.
Frank se encontraba totalmente alucinado y exhausto. Era el mejor momento de su
vida. Se había follado a su hija en presencia de su mujer y había repartido su
semen entre las dos mujeres que más quería: su hija y su esposa.


- Ay, mamá, estoy tan sorprendida de todo. Estoy tan
contenta. En un principio cuando papá me comentó que deseaba follarme, me quedé
helada, mamá, pero ahora, estoy totalmente encantada y dispuesta a consentir que
papá me folle cada vez que le apetezca. Me encanta que me folle papá. La mejor
manera que tiene una hija de demostrar el cariño por su padre, es dejar a su
padre que la folle. - Bueno, hija, yo también estoy impresionada. Me sorprendió
al veros, pero, bueno, entiendo que debe ser estupendo para tu padre poder
follarse a su hija. Así que ya sabes, marido, si deseas follarte a Carrie, yo te
lo consiento. - Gracias, Sara. Es que follarme a mi hija me quitaba el sueño
durante estos días. -


Esta es la decimosexta parte de una serie de relatos que
mucha gente ya seguro que conoce, y como creo que en esta página no están
expuestos, pues yo me ocupo de que todo el mundo los conozca.


En total creo que son unos 20 relatos más o menos, intentaré
poner cada día uno.


Comentarios, sugerencias o críticas, son bienvenidos.


Y si alguien quiere algo, mi msn es:
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO (ojo, no es mi
correo).


Saludos.


PD- Perdón si hay algún fallo, intento ponerlos lo mejor
posible.


PD2- Y si es posible, valorar y comentar mis comentarios,
porfa.




Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .



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Relato: Brandi (16)
Leida: 33751veces
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