webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
- 19 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
- 22 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
- Edad 19


Conexion desde su casa
"Imagen real"
Click to this video!


Relato: Sumisa por un fin de semana (1)



Relato: Sumisa por un fin de semana (1)

La verdad es que no se por donde empezar, ya que tan solo de
pensar lo que voy a escribir ya se me empieza a humedecer el coño, así que no he
tenido más remedio que masturbarme antes de empezar a escribir. La verdad es que
hace poco tiempo que descubrí las historias de dominación, pero desde que las
descubrí, cada vez que leo alguna me tiro todo el día mojada y toda la noche sin
dormir restregándome contra las sábanas. La historia que a continuación voy a
contar es totalmente ficticia, ideada de los retazos de otras historias que me
han gustado en parte y la otra gran parte de derivaciones de esas historias que
mi mente calenturienta ha creado en los ratos de soledad. He de advertir que
esta es una historia de dominación y no así de sado.


SUMISA POR UN FIN DE SEMANA (I)



Ya faltaba poco para llegar a la estación. La verdad es que
estaba nerviosa, ya que era la primera vez que hacía algo de este tipo, pero a
la vez me sentía muy excitada. Tal y como él me había indicado, llevaba puesta
una falda vaquera que más bien parecía un cinturón y una camiseta blanca sin
sujetador que como es de esperar, dejaba translucir perfectamente mis pechos
definiendo mis pezones, cosa que me costó la mirada indiscreta de más de un
pasajero durante todo el trayecto, porque la verdad es que tengo las tetas muy
bien puestas. Así mismo, mi coño latía con fuerza gracias unas bolas chinas que
me había puesto en mi casa antes de salir esa misma mañana. La verdad es que
pensaba ponérmelas estando ya en el tren, pero me levanté tan licuada que me
pareció una excelente idea hacer todo el viaje con ellas dentro. Y aparte de eso
ahora me disponía a cumplir su último deseo previo a nuestro encuentro. Me metí
por tanto en el servicio y me quité el tanga blanco que me puse al salir de casa
y que después de dos horas de viaje y segregando flujos por la excitación del
inminente encuentro y el contacto de las bolas chinas estaba empapado y con un
fuerte olor a sexo.


Nos habíamos conocido en internet, en un foro de sexo en el
que entré por primera vez con el mero fin de pasar un rato de risas con mi amiga
pero al que me fui poco a poco haciendo asidua. Empecé tener con él
conversaciones muy calientes y cibersexo como lo llaman (aunque hay que
reconocer que en el fondo es hacértelo tú sola) y medio en broma propusimos una
visita en la que él me invitaría el fin de semana y yo iría en calidad de
esclava. Normalmente no habría aceptado algo de este tipo pero la verdad es que
como llevaba tanto tiempo chateando con él sin tapujos conocía a la perfección
sus fantasías sexuales y se complementaban bastante con las mías, así que
accedí.


La primeras instrucciones que me dio, que ya tenía cumplidas
en su totalidad, fueron las siguientes:




La ropa que llevaría. Fue especialmente insistente en que
la camiseta debía ser blanca y de algodón y que yo no debía llevar
sujetador. Sabía perfectamente que de ese modo todo el mundo me miraría.


Llevaría un tanga blanco puesto durante todo el trayecto
e intentaría mantenerlo húmedo (cosa que había cumplido a la perfección) y
antes de llegar a la estación me lo quitaría y lo llevaría en la mano para
entregárselo como obsequio nada más llegar.


Debía llevar cuando me bajara de la estación unas bolas
chinas introducidas en mi coño que estaría perfectamente depilado.


Mi único equipaje sería el billete de vuelta para dos
días después, lo que significa que me encontraba en Madrid sin dinero, sin
ropa y totalmente a su merced.





El tren empezó entonces a aminorar la marcha hasta que paró
totalmente. Yo sentía mi corazón palpitar así como mi coño, que al estar ahora
liberado del tanga, dejaba resbalar una gran cantidad de flujo por mis muslos
que sentía pegajosos. Bajé del vagón con sumo cuidado de que la minúscula falda
no dejara ver que no llevaba ropa interior y le busqué con la vista (conocía su
aspecto físico tanto como él el mío gracias a que los dos teníamos webcam). Le
reconocí ahí de pié antes de que él me reconociera a mí y me dirigí con paso
firme hacía donde estaba. Cuando llegué junto a él me acerqué hasta que mis
senos rozaron su pecho (poniéndose así mis pezones duros), deposité mi tanga
húmedo en su mano cerrándosela después y le dije al oído:






- Esto es para ti, "AMO".






Inmediatamente pude observar gracias a lo cerca de él que me
encontraba que respondía a sus expectativas, ya que noté como su miembro se
endurecía a la vez que me decía.






- Eres una buena perrita, espero que no te hayas
olvidado de lo demás que te encargué.






Y diciendo esto metió la mano bajo mi falda para comprobar
que no llevaba ropa interior, ya que era bastante evidente que sujetador no
llevaba.






- No me puedo creer que seas tan puta como para estar
tan mojada. Ahora chupa lo que me has manchado.






Dicho esto me puso los dedos mojados por mis flujos frente a
mi boca, por lo que entendí que tenía que dejarlos bien limpios y empecé a
lamer. Nunca antes había probado mis propios flujos y la verdad que el olor no
me los hacía apetecibles, pero el hecho de que me los hiciera probar en mitad de
la estación con tanta gente alrededor me hizo estremecerme de placer.


Una vez le hube dejado la mano limpia me pasó un brazo por el
hombro y metiéndome la mano por dentro de la camiseta empezamos a andar a la vez
que él me tenía cogida una teta y me pellizcaba el pezón, lo cual hacía a muchas
personas mirar, o bien con desprecio o bien con deseo.


Bajamos en la primera boca de metro que se encontraba junto a
la estación y nos montamos en éste que, al ser hora punta estaba atestado de
gente. Con dificultad a causa de la multitud, me cogió de la cintura y me guió
hacia una barra de sujeción que había en la mitad del vagón, me colocó de frente
a la barra a la que me agarré para no caer y él se colocó detrás mía con las
manos en mis caderas. Yo sentía su polla dura restregándose contra mi culo. Me
dijo entonces:






- Agárrate a la barra con las dos manos y separa las
piernas. Voy a comprobar que has cumplido mi tercer deseo.






Acto seguido sentí como desde atrás me metía la mano por
debajo de la falda y abriéndose paso entre mis piernas que yo mantenía separadas
sin oponer ninguna resistencia, encontraba el cordón de las bolas chinas y
tiraba de él. ¡ No me podía creer que me estuviese sacando las bolas allí mismo,
entre tanta gente que nos rodeaba y se apretujaba contra mí!. Cuando me hubo
extraído las bolas, apretó su polla contra mí y me dijo:






- Veo que te estás portando como una zorra muy buena.
Además, veo que esto te pone cachonda. Como sigas segregando flujo te
vas a resbalar en tu propio charco. Dime que es lo que te pone tan
cachonda.


- Ser tuya AMO.






La frase me salió con un hilillo de voz porque estaba a punto
de correrme ya que, aunque ya me había sacado las bolas chinas, su mano no había
dejado de restregarse en mi coño.






- ¡Serás puta!. Una chica decente no se comporta de
esta manera. ¿no te da vergüenza con tanta gente alrededor?


- Sí me da. Pero no puedo evitar ser tu perra. Soy
una puta y me avergüenzo.






La verdad es que sí que me sentía tremendamente avergonzada
pero a la vez tremendamente excitada, y mi amo debía estarlo también porque
cuando le dije eso al oído, él empezó a restregarme el coño con más fuerza y no
pude evitar correrme ahí mismo ante tanta gente que ajena a lo que pasaba se
apretujaba intentando tener su sitio en el metro.


Cuando nos bajamos del metro y ante mi tremenda sorpresa me
llevó a una cafetería. Yo estaba bastante turbada ya que creí que a continuación
iríamos a su casa. Nos entramos en una mesa que se encontraba en un lateral
bastante apartada y pidió un café para cada uno. Allí me inspeccionó el bolso
para comprobar que en él tan solo se encontraba el billete de vuelta. Entonces
me dijo:







- Bueno, veo que has cumplido a la perfección las
instrucciones que te di. Ahora tengo una nueva orden para ti. Quiero que
mantengas tus rodillas con una separación mínima de un palmo todo el
tiempo que permanezcamos aquí.


- Pero AMO, aquí hay mucha gente y ...


- No te atrevas a desobedecer una orden directa de tu
AMO. Además, en el metro había más gente y no has dudado en correrte
allí como una puta. Necesitarás un escarmiento por cuestionar mi orden.
Y ahora quiero ver esas piernas separadas.






Con la cara roja como un tomate y con mucha lentitud separé
mis rodillas dejando mi coño expuesto al resto de la clientela de la cafetería.
A pesar de estar en una esquina del bar, mi amo se las había arreglado para que
yo me sentara de frente al bar, ya que fue él el que eligió sentarse dando la
espalda al resto del local. Por tanto mi coño quedaba literalmente expuesto. Más
aún cuando se levantó a la barra a coger los cafés en vez de esperar a que el
camarero los trajese. Se levantó sin quitarme la vista de encima para comprobar
que yo no desobedecía su orden. Pude comprobar entonces que al menos dos tíos
más se fijaron en mi embarazosa situación y no me quitaron el ojo mi sexo hasta
que mi amo se volvió a sentar delante mía con los dos cafés.


Mientras nos tomábamos el café, mi AMO me fue dando precisas
instrucciones de lo que quería de mí mientras yo intentaba controlar mi flujo
que resbalaba hacia mi ano y la falda al tener la orden expresa de no cerrar las
piernas. Las normas básicas de comportamiento que me dio eran las siguientes:




En lo que durara su dominio sobre mí no quería que yo
tomase ningún tipo de iniciativa. Tanto sexual como de otro tipo.


Correspondería a cada una de sus necesidades en cualquier
momento y en cualquier lugar.


Tan solo le obedecería a él a menos que diera una orden
expresa de obediencia hacia otra persona.


Cuando él estuviera ausente, yo permanecería exactamente
como él me hubiera dejado, a menos que él autorizara otra cosa.


No hablaría a menos que me fuese solicitado y siempre
dirigiéndome a él como a mi amo con el respeto que ello conlleva.


Me estaba totalmente prohibido tanto masturbarme como
cualquier necesidad biológica a menos que fuese autorizada.


Mis manos permanecerían inmóviles siempre que él lo
indicara y en el sitio que él lo indicara.


No aceptaría dinero de nadie a menos que me fuese
permitido.




La verdad es que ese último punto no lo entendí muy bien pero
acepté todas sus condiciones sin rechistar. Me dijo entonces que si no cumplía
sus condiciones sería castigada, pero que no era partidario del castigo físico,
aunque tenía otros medios de castigo que daban los mismos resultados.


Cuando nos hubimos tomado el café él se volvió a levantar a
la barra a pagar dejándome de nuevo expuesta y cuando hubo pagado se sentó otra
vez y me dijo:






- Bueno, como te he dicho antes, te voy a dar un
escarmiento por haber cuestionado antes una orden mía. Por tanto, he
decidido pagar tan solo mi café, lo que significa que tú tendrás que
pagar el tuyo.


- Pero AMO, recuerde que me ordenó venir sin
dinero...


- Tranquila, con lo zorra que eres seguro que
encontrarás un método de que alguien te lo pague. Te espero en la puerta
y quiero poder verte desde allí.






Y diciendo esto, dejó las bolas chinas que me había extraído
en el metro encima de la mesa y se fue dejándome allí con el coño al aire, con
el café sin pagar y con la cara roja como un tomate.


Me apresuré en coger las bolas de encima de la mesa (no
quería dar el cante más de lo que lo estaba dando) y me puse a pensar qué podía
hacer para que alguien me pagara el café. No podía ser tan difícil, no era una
gran deuda. Miré a mi alrededor con el fin de elegir a la persona que podría
invitarme al café. La verdad es que la solución más fácil sería un tipo
apoltronado en la barra que no había dejado de mirar mi coño y de tocarse el
paquete desde que mi amo me ordenó separar las piernas pero deseché
inmediatamente la idea, ya que el tío daba un poco de asco y seguramente no
accedería a pagarme el café sin más. Decidí entonces elegir a un hombre que por
lo menos me gustara físicamente. Elegí a un tío como de unos 25 años que se
encontraba leyendo unos apuntes en otra esquina del bar, por lo cual supuse que
no se había percatado de mi exhibición impuesta por mi amo. Pensé que así sería
más fácil. Simplemente le diría que me había dejado el monedero en mi casa y que
si me hacía el favor de invitarme al café. Así que me levanté y me aproximé
hacia su mesa sintiendo sobre mí la mirada indiscreta de mi amo desde la puerta
y del tipo de la barra. Cuando llegué a su mesa me senté enfrente y me dirigí a
él:






- Perdona, es que tengo un problema. Me he dejado el
monedero en casa y no me puedo pagar el café.


- Y a mí qué.






Ni siquiera había levantado la vista de sus apuntes. No iba a
ser tan fácil. Tendría que darle algo a cambio si quería que me pagara el café.
Pensé en mamársela en el cuarto de baño pero eso iba en contra de la última
orden de mi amo que no quería perderme de vista, además, me parecía excesivo
mamársela por un café. En ese momento me acordé de las bolas chinas que había
introducido en mi bolso y con mi sonrisa más ingenua le dije:






- La verdad es que te quería pedir dos favores. Le
quiero dar una sorpresa a mi marido y me he comprado esto.






Se lo dije depositando las bolas chinas encima de sus apuntes
para por fin poder captar su atención y que retirara la vista de ellos. La
maniobra dio resultado ya que al instante lo tenía mirándome con cara de
incrédulo. Seguí hablándole:






- Había pensado en llegar a casa con eso puesto y
sorprenderle pero la verdad es que he estado en el servicio intentando
ponérmelo y no se como hacerlo.






Su mirada de incredulidad había pasado a ser una mirada
lujuriosa y ya no solo me miraba a los ojos sino también a las tetas
percatándose de que mi camiseta era demasiado blanca como para no llevar
sujetador.






- Necesito entonces que alguien me ayude a ponérmelo.
¿te gustaría ayudarme?






Estaba claro que sí quería ayudarme, ya que mientras duró mi
discurso se había echado mano tres veces al paquete que debería de estar
reventándole dentro de su pantalón.






- Y cuanto quieres a cambio?






La verdad es que su pregunta me sorprendió, aunque en esa
situación era muy lógica hacerla. Fue en ese momento cuando entendí la
prohibición de mi amo de aceptar dinero.






- no, no quiero dinero, tan solo que me invites al
café.


- No me puedo creer que seas tan zorra como para
dejarte meter mano por un mísero euro. Tu maridito debería tener cuidado
contigo...¡Camarero, cóbreme el café de la señora!.... y ahora si
quieres vamos al servicio y te meto esas bolas por el coño.


- Preferiría hacerlo aquí mismo.


- ¿¿Aquí...???. Tu eres bien puta.






A pesar de sorprenderle, el hecho de que yo quisiera que me
introdujera las bolas ahí mismo le excitó aún más, ya que empezó a palparme los
muslos con las manos buscando mi sexo por debajo de la mesa. Gracias a que esta
vez si me encontraba de espaldas al resto del bar, intuyo que tan solo el tipo
de la barra que no me quitaba ojo se percató de lo que allí se tramaba. Su mano
llegó por fin a mi sexo que se encontraba en el mismo estado que había estado
todo el día: chorreando.






- ¿le gusta a tu marido que vayas por ahí sin bragas,
sentándote con las rodillas separadas y con el coño empapado?, porque
eso es de ser bastante puta. Abre más las piernas.






Las abrí hasta que cada rodilla dio con cada pata de la mesa
y él cogió las bolas y se dispuso a llevarlas a mi coño. No dejaba de apretarse
en la entrepierna mientras me acariciaba el clítoris y empezaba a introducir una
de las bolas.






- ¿no querrías ir conmigo al baño y chupármela un
poquito? Podría pagarte. O invitarte a otro café.


- Lo siento pero no se la chupo a desconocidos. A
demás, a mi marido no le gustaría.






Cuando hubo terminado de meterme las bolas, cosa que hizo muy
despacio, recreándose en mi sexo y provocándome así un orgasmo, retiré un poco
mi silla dejando mi coño fuera de su alcance y le dije:






- muchas gracias por los dos favores. Me tengo que ir
que mi marido me está esperando.


- Cualquier otro favor que necesites me llamas.






Y me levanté cogiendo el número de teléfono que me había
tendido mientras él se dirigió al servicio, supongo que a aliviar su tensión.
Puede que algún día lo llame. Se veía un chico majo.


Salí inmediatamente del bar donde me esperaba mi amo en la
puerta que me recibió con cara de satisfacción, me dio una palmada en el culo y
me dijo:






- Veo que eres una perrita que se sabe defender
bastante bien. Sospecho que voy a disfrutar este fin de semana más de lo
que yo creía. Ahora sígueme que vamos a mi casa, que todavía no te he
presentado a mi polla.






Le seguí hasta el final de la calle donde no metimos en un
portal bastante amplio y cogimos el ascensor. Cuando estábamos entre el primer y
el segundo piso le dio al botón de parada del ascensor y se volvió hacia mí.






- Pon las manos en la nuca. Voy a examinar mi
mercancía.






Le obedecí y acto seguido me desabrochó la falda y la dejo
resbalar por mis muslos hasta que cayó al suelo. Mi coño depilado apareció por
primera vez totalmente descubierto y él, para apreciarlo desde todos los
ángulos, me hizo ponerme de frente, luego de espaldas y luego doblar mi cintura
de forma que mi culo quedara en pompa y la totalidad de mi sexo a su vista. Todo
esto lo apreció sin tocarme, a pesar de que yo, me moría por que lo hiciera.
Nuevamente aparecía colgando de mi coño el cordón de las bolas chinas que me
había dejado introducir por tan solo un euro (una forma muy barata de venderme).
A continuación me quitó la camiseta dejándome totalmente desnuda. Observó mis
pechos y mis pezones que se encontraban totalmente endurecidos por la
excitación. Me hizo saltar para ver como botaban, me los palpó con suavidad y
retorció mis pezones. A continuación se puso a doblar mi ropa con una
tranquilidad casi pasmosa y me dijo:






- Veo que físicamente satisfaces mis deseos. Tienes
unas buenas tetas y además por lo que he podido comprobar parece que
estás siempre lubricada. Eso te facilitará las cosas. Yo te guardaré la
ropa que por ahora no la necesitarás. Si te portas como una buena
perrita mañana te la dejaré y de llevaré a dar un paseo. Ahora vamos a
mi casa.






Dicho esto accionó otra vez el ascensor que se puso en
movimiento. No me podía creer que fuera a sacarme al pasillo desnuda. Podía
verme algún vecino. Aún así no se me ocurrió protestar. Tampoco quité mis manos
de la nuca recordando su orden de permanecer como me había dejado. Eso hacía a
su vez imposible que me pudiera tapar con las manos en caso de ser descubierta.
Cuando el ascensor paró en la planta cuarta, abrió la puerta con mi ropa y mi
bolso en la mano y me indicó que le siguiera. Salimos del ascensor y al final
del pasillo a la derecha se encontraba su puerta. Para llegar hasta ella tuvimos
que pasar por las puertas de 3 viviendas pero afortunadamente no salió ningún
vecino. Sacó la llave del bolsillo y abrió la puerta con una tranquilidad
pasmosa. Creo que se estaba demorando a caso hecho al percatarse de mi
nerviosismo por ser descubierta. Cuando entramos en la casa me miró fijamente y
me dijo con una sonrisa un tanto perversa:






- Espero que mi perrita esté preparada porque ahora
es cuando empieza lo bueno...







(...CONTINUARÁ)




Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .



Número de votos: 5
Media de votos: 9.20


Relato: Sumisa por un fin de semana (1)
Leida: 21207veces
Tiempo de lectura: 13minuto/s





Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes



Contacto
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Afiliados



telatos porno incesto

























Webcams Chicas de meha-sandal.ru
Todo sobre acuarios
Si te gustan los acuarios, suscribete a neustro canal de youtube !!!
Pulsa aqui abajo .



Datos Legales de acuerdo con las leyes españolas LSSI e internacionales 18 U.S.C. 2257

Portal de contenido adulto administrado por :

Principal | Libro de Visitas | Contáctanos | Envia tu relato | Mis Relatos Porno.com



violaciones caserasme gusta exhibir a mi mujerpoeno gay gratisabuelas follando incestopono gay en españolcuarentona follaporno orgíahistorias de masturbacionporno lesbico tijeretashizuka follando con nobitaorgia bisexualestetas relatosmadres muy viciosasmi mama se masturbarlatos pornopapi dame verga aunque este embarazada relatos eroticosrelato triosfollar gallinasrelatos eroticos sexualesrelatos eoticos gratistias pajasfotos de abuelas peludasporno caleñorelatos sexo dominacionrelato erotmasturbarse con almohadaviolado pornosexo con su perratodorelatos analrelatos eroticos a mi hija menor le gusta tocarme la verga dormidoel mago de oz pornopuritanas.co msoy muy zorrano consentido relatosnazis pornomaduros con pollas grandesrelatos eroticos gays gratispaginas de relatos pornogitana folladocuras y monjas pornoporno gratis con transexualespareja liberal pornohistorias de sexo gayrelatos eróticos primitosrelatos adulteriohombres gays pornoespiando a vecinasfollando a mi madre embarazadaporno me debirgo mi perravioladas pornmilitares gay follandoancianos madurosporno enanaschicos guapos xxxdescargar Pelicula porno DE hijo no te hagas del rogar cojemenalgas gayporn abuelosmi prima dormidacuentos eroticos ana belenhombres maduros pornoporno amater chilenomóvil todorelatosrelatos xxx no consentidoporno sexo no consentidopornos transexualesginecólogo xxxchavales gayspono arabefollando a la familiafollando vecina tetonaporno pechos pequeñosdi arrimon a una chibolita relatosfollo con mi madresexo gratísvideos pornos esposas infielesrelatos abuelos gaysecretaria pornerotico pornrelatoscalientesrelatos porno travestisprono lesbicoincestos en familiaporno amateur lesbicomi marido cornudorelato cogida en la callebuscando porno