relatos porno
webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
- 19 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
- 22 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
- Edad 19


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: Wilsilor (2: Mi hermana Lor)





Relato: Wilsilor (2: Mi hermana Lor)


WILSILOR II


Mi hermana Lor



Por Wilsi.



Hola, soy Wilsibeth, la hermana de Lor. Siempre fui una
tonta, rechazada y de aquellas que siempre pasaban desapercibidas en todo. Con
mi hermana Lor tuve muchos encontronazos y peleas estúpidas. Yo nunca la odié,
pero más de una vez deseé su muerte para que me dejara en paz. No hacía sino
humillarme delante de los demás y hacerme pasar pena.


Ya todos saben sobre la manera en que jugó conmigo para
iniciarme en el mundo del sexo. Me dolió mucho que lo hiciera y más, que me
hiciera caer tan bajo.


Hasta ese día en que entró a mi cuarto y comenzó con sus
vainas, nunca había hecho nada así. Leí muchos libros y estudié algo sobre el
tema en la escuela, pero a mis dieciséis años, ni siquiera sabía lo que era
hacerse una paja y menos tirar. Honestamente, ni siquiera decía groserías.


Ayudé muchas veces a Cristo Jesús con matemáticas, pero esa
tarde infausta, pasó lo peor. Se los cuento:


Luego de la escuela, él y yo nos fuimos a su casa con el
propósito de estudiar. No era la primera vez que lo hacíamos. Siempre estaba su
mamá allí y sabía que yo era incapaz de andar en rochelas. Pero esa tarde,
precisamente yo sabía que ella no iba a estar porque estaba atendiendo un
negocio.


Cuando llegamos, nos sentamos en la sala, nos quitamos los
zapatos como siempre lo hacíamos y nos tumbamos sobre la alfombra con algunos
cojines y tomando refrescos.


En medio de las cuentas y las ecuaciones, me puse a su lado y
lo sorprendí con un beso en la boca. Primero lo hice suave y él, sorprendido, me
correspondió sonriente. Seguimos besándonos tiernamente por algunos minutos y le
dije que lo amaba.


Hasta allí todo estaba bien, pero los besos se hicieron más
profundos, seguidos con caricias y besos en el cuello de él.


-Pensé que no sabías besar- comentó Cristo Jesús sorprendido.


-He besado muchas veces. Y sé hacer muchas cosas más- le
respondí.


Acto seguido le quité la camisa, besé su pecho, bajé por su
estómago bien formado y duro y me detuve en su correa.


-¡Espera, ¿qué haces?!


-Tranquilo…


Desabroché su correa, bajé el cierre y noté su bulto (él que
tantas veces me imaginé con mi hermana), bajo su interior azul. En un instante
ya tenía en mis manos su tripa grande, que cada vez estaba más dura. Se la pajeé
como me enseñó Lor y terminé mamándoselo como toda una profesional, una puta,
pues.


Pensé que Cristo Jesús estaba a gusto. Creo que lo estuvo los
primeros minutos al ver mi cara entre sus piernas y su falo aparecer y
desaparecer de mi boca.


-¡E-espera, Wilsi!- dijo él levantándome la cabeza con
suavidad- ¿Habías hecho esto antes?


-Sí, muchas veces- le respondí y seguí mamando.


-P-pero… ¿y qué más has hecho?


-De todo mi amor.


Me puse de pie y seductoramente, como me enseñó mi hermana,
me desabroché la camisa y la dejé resbalar por mis brazos; luego, dejé caer la
falda hasta mis tobillos. Cristo Jesús tenía una cara de tragedia (Hoy sé que
era porque no le gustaba que yo actuara así, pero yo, juraba que me la estaba
comiendo).


Desabroché mi sostén y dejé al descubierto mis senos
redonditos y grandes.


-¿Te gustan?- le dije acariciándomelos como una puta
cualquiera.


Luego, me bajé la pantaleta y quedé totalmente desnuda.
Cristo Jesús se sorprendió aún más, al ver que yo estaba perfectamente rasurada.
Lor, la noche anterior, me depiló y me enseñó muchas cosas más.


-Cójeme, Cristo Jesús. Quiero que me mames la poncha, que me
cojas por el culo y me pongas a mamar- le dije insinuante, pensando que se iba a
encender por mis groserías.


Bueno, si se encendió, pero de rabia. Cristo Jesús se levantó
y me dijo que se había equivocado conmigo, que pensaba que yo era otro tipo de
mujer y me recriminó que fuese tan puta y tan perdida. Que lo que más le gustaba
de mí era mi pureza y que yo no tuviese que ser una regalada para tener a
un hombre.


Comprendí la verdad muy tarde, y ya Cristo Jesús me estaba
obligando a vestirme y mientras me agradecía por mis favores con las materias,
me dijo que lo había decepcionado mucho, que odiaba a las mujeres que decían
groserías así y que no tenían nada más en la mente.


Le dije que todo era mentira, que Lor me había engañado, pero
él no me creyó (y no lo culpo), es más, pensó que ella y yo, éramos tal para
cual.



Lloré mucho y sentí deseos de que me tragar la tierra. Estaba
dispuesta a matar a mi hermana esa tarde. Por eso tuvimos esa fea pelea en su
cuarto y desde entonces no volvía a hablarle.


Cristo Jesús no me dirigió más la palabra, pero fue un
caballero y nadie se enteró de nada. Yo traté de explicarle varias veces, pero
él se alejaba. Caso contrario, pasaba con mi hermana, que trataba de pedirme
disculpas y yo la mandaba al carajo.



Dos meses después, recibí una grata noticia. Cuando creí que
todo estaba perdido, se acercó a mí, Cristo Jesús y me dijo que necesitábamos
hablar. Yo aproveché la oportunidad para pedirle disculpas una vez más.


-Wilsi, cuéntame lo que pasó aquella tarde. Eso sí: si me
mientes, no volveré a hablarte. De tu sinceridad depende todo. Dime la verdad.


Esta era mi oportunidad para vengarme de Lor, solo tenía que
soltar la lengua y la haría pagar. Pero, ¿Eso estaba bien? Ella es mi hermana,
pensé. Siempre se burló de mí y me hizo caer bajo, pero no soy como ella. No soy
tan coño ‘e madre.


-Cristo Jesús, lo que pasó esa tarde, fue una equivocación.
Me gustas mucho y la verdad quería ir más allá contigo, y pensé que esa era la
mejor forma, porque es lo que siempre escucho.


-¿Y Lor, fue quien te convenció de hacer eso?


-No. Lor no hizo nada, fue todo culpa mía. Era y tal vez soy
aún muy ingenua, así que me dejé llevar por lo que creí más correcto para la
ocasión.


-¿Entonces Lor no tuvo nada que ver?


-No. Aquella tarde te mentí diciendo que ella me había
engañado, pero era pa’ justificar mi propio error. Ella no es la mejor de los
seres humanos, pero en el fondo es solo una pendeja.


Cristo Jesús me observó durante largos instantes y luego,
sonrió.


-Eso es lo que siempre me gustó de ti: tu nobleza.


-¿Por qué lo dices?


-Lor habló conmigo y me contó todo.


-¿Todo? ¿Todo que?


-Yo no deseaba ni verla, pero me convenció de hablar.


-¿Y qué te dijo?


-Me contó que después que la insulté se molestó mucho contigo
y decidió vengarse de ti, que sí yo no era para ella, tampoco lo sería para ti.
Yo acababa de confesarle que tu me gustaba y eso la frustró mucho, al punto de
inventar que me gustaba las tipas putas y libertinas, groseras e inmorales. Me
contó que te enseñó algunas técnicas para besar y hacer el sexo. Me lo dijo con
una seriedad tal, que le creí. Pero además me dijo que aún era virgen, y eso si
que no se lo creí.


-Pues es verdad. Cristo Jesús. Ella solo tiene fama, pero
nunca ha estado con un hombre. Lo que me enseñó, lo hizo luego de mirar varias
películas en el DVD.


Cristo Jesús estaba contento de que todo fuese verdad y me
pidió disculpas por no haberme entendido, pero yo le dije que estaba en su
derecho de pensar so de mí. Por otra parte ya las cosas no eran igual y estaba
claro que ambos nos gustábamos y que yo, también era una mujer. Aparte, él me
dijo que si le gustaba las groserías y la joda, pero si venían de mujeres que
valieran la pena, no de cabezas huecas.


Decidimos que era hora de dejar las tonterías y amarnos como
hombre y mujer. No podíamos ir a su casa porque su mamá estaba allí. Era medio
día y decidimos irnos a mi casa, después de todo mis papá no estaban y Lor…, Lor
que se fuese al diablo.


Llegamos a la casa y luego de cerrar la puerta nos comimos a
besos y nos acariciamos como locos.


-¡Dime que quieres hacer! ¡Dime groserías si quieres!- me
decía mientras me sacaba la camisa de la falda.


-¡Quiero que me cojas…, que me mames las tetas…!- le decía
yo, sintiendo como me volteaba y me acariciaba las tetas sobre la camisa y
luego, me la fue desabrochando sin dejar de besarme.


En unos minutos ya mi sostén estaba cayendo en el piso, al
igual que mi falda. Cristo Jesús me besó el cuello…, la nuca…, bajó por mi
espalda y se me puso la piel de gallina. Sentí como iba bajando y me besó las
caderas y se detuvo en mis nalgas, besándome sobre la pantaleta.


Yo estaba como en otra dimensión y no me resistía a sus manos
acariciando y aruñando mis muslos y nalgas. Lo más lindo fue cuando me volteó,
hizo a un lado la tela y acercó su boca a mi vulva y comenzó a darle pequeños
lametones qué me iban haciendo olvidar de la vergüenza y dar pequeños gemidos de
placer. Mis vellos habían crecido y disfruté de refregarme en su cara.


Allí, de pie, acariciando los cabellos de aquel hombre, me
sentí feliz de ser mujer y pensé en Lor. Después de todo, sus clases me
sirvieron para algo.


Estaba excitada sobremanera y le rogaba que no me dejara de
mamar. Cristo Jesús lamió mi poncha de arriba a abajo y mientras tanto metía un
dedo en mi culo. Gemí como nunca antes había hecho, estaba sintiendo un placer
extremo y cuando llegué al orgasmo, un gran chorro de líquido salio de mi,
confirmando el gran éxtasis me tenía embobada.


Cambiamos de posición y yo, me encuclillé y le bajé el
pantalón. Saqué su verga y la tuve en mis manos. Era dura y pesada, palpitaba
mucho y sin pensarlo más se lo mamé como mejor sabía hacerlo. Esta vez si
disfruté de tener esa barra de carne entrando y saliendo de mi boca, sin
prejuicios. Él se quitó la camisa y jadeaba como loco al verme en ese plan.


Por primera vez sentí como irrumpía ese chorro de leche que
mi hermana siempre me contó y casi me ahogo al no poder sostenerlo en mi boca.
Sin querer me lo tragué y eso le gustó a Cristo Jesús. Mi garganta tenía ese
gusto insalubre de ese líquido calientito y mi estómago estaba full.


Recogimos las ropas y nos fuimos a mi cama, allí,
completamente desnudos, llegó mi momento de dejar de ser lealmente virgen (y
digo esto porque una mujer que se ha dejado manosear, que ha acariciado y que
por lo menos haya tenido pensamientos impuros, pues, verga, santa no es). Él
comenzó a besarme con su boca húmeda el cuello, el pecho, los pezones el
abdomen, el ombligo… Me dijo que estaba cachondísimo y yo comencé a restregar mi
culo contra mi verga.


Me acarició las tetas, las besó y mordisqueó mis pezones, los
cuales estaban durísimos, parecían que reventarían. Él no pudo más y me echó
encima de mí, quiso metérmelo pero batalle bastante… Era muy grande.


Se le ocurrió la idea de mamarme la poncha otra vez para que
lubricara, es decir, que me salieran muchos líquidos. Al poco rato me sacudía y
no paraba de bajar y subir mi cadera. Él notó ya estaba mojadita, así que ahora
si me dispuso a metérmela, entró suave, muy suave… y sentí un gran placer. Pero
la dicha duró solo un ratico, porque Cristo Jesús con las ganas que traía,
explotó en un segundo y me llenó de leche…


-¿Ya?- le dije al sentirlo salir.


-Es que llegué a mi primer orgasmo.


-¿Y por qué se te está poniendo suave?


-Es que debo reponerme.


-¿Cómo?


-Tienes que mamarlo y…


No había terminado de hablar cuando yo ya estaba con la boca
llena. Yo había aprendido muy bien gracias a mi hermana. Se lo mamé con mis
labios gruesos y suavecitos y él me acompañó dirigiendo mi cabeza y apretando
mis cabellos. Más de una vez aruñó mi espalda y se me enchinó la piel. Apretó
mis tetas y mis nalgas y sentí que se me contaría el culo. Con el tiempo supe
que era una reacción propia de querer que me metieran algo por allí.


-Vuélvemelo a meter- le dije cuando noté que lo tenía bien
parado.


Me puso en cuatro patas y me embistió por la poncha. En pocos
segundos ya entraba y salía deliciosamente. La sensación de sentir mis nalgas
chocando contra su vientre era de pinga.


Después, no se por qué, pero le dije que me metiera un dedo
en el culo. Y me sentí morir cuando lo hizo; que rico fue que me invadiera por
allí y me lo metiera hasta el fondo por ambos lados. Pero comencé a sentir mucho
dolor allá atrás y creí que me iba a hacer pupú o que me orinaba.


-¡Ya sácamelo!- grité.


Cristo Jesús me sacó el dedo y el pene, pero como loco, puso
la cabecita en mi culo y sin que yo pusiese evitarlo me lo metió de un solo
jalón. Sentí un fuerte dolor y grité tan fuerte que creo que me escuchó toda la
ciudad. Cristo Jesús agarró mis caderas y comenzó a metérmelo violentamente.


-¡No! ¡Sácamelo!- clamé.


Pero según él, le gustó que yo le rogara y yo comencé a gemir
y a chillar, y después de unos minutos, ya solo berreaba como una animal herido.


-¿Te lo saco?- gimoteó él.


-¡No mejor métemelo más pa’ dentro!- le dije yo,
acostumbrándome al dolor.


Esto parece que a él le gustó porque empezó a cogerme con más
fuerza y yo no paraba de pujar y de hacer pucheros como una niña chiquita. En
esos momentos de gozo, solo pensaba en mi hermana y en que la quería mucho, a
pesar de todo. Las lágrimas resbalaron por mis ojos, ayudadas por el dolor,
claro, ero porque estaba mal por no hablarle a Lor.


-¡Más pa’ dentro! ¡Más pa’ dentro!- gritaba yo.


Cristo Jesús me empujó con más fuerza y sentí que me estaba
reventando los intestinos y una fuerte presión se apoderó de mi culo, cuando me
lo surtió de leche caliente…


Poco después nos quedamos un rato echados en la cama
revuelta, él encima de mí y notó que yo estaba llorando.


-¿Te hice daño?- me preguntó.


-No. No eres tú. Es que me da vaina con mi hermana. Ella fue
muy noble al decirte la verdad. Por ella tú y yo estamos aquí, por ella, aprendí
parte de lo que sé, por ella he dejado de ser tan mente’ polla. ¿Y sabes qué?
Ella también te quiere…


-Lo sé, pero estoy contigo.


-¿Te gusta ella?


-Como mujer sí…


-¿Y si la llamamos?


-¿A qué te refieres?


-A que venga aquí, con nosotros.


-¿Para coger?


-Sí. ¿Te gustaría?


-No sería mala idea.


-¿La llamo?


-Eso lo decides tú. Yo hago lo que tú quieras.


-La llamaré entonces.


Sin levantarme de mi cama, tomé mi bolso, saqué mi celular y
marqué el número de Lor. Cristo Jesús, comenzó a jugar con mis nalgas y quizás,
pensando en la posibilidad de que mi hermana fuese hasta allá, se encendió
nuevamente.


-¿Lor?... Sí, soy yo… No, no pasa nada tranquila…- contesté
mientras sentía como Cristo Jesús me abría las nalgas y metía poco a poco otra
vez su cabecita en mi culo- ¿Puedes venir a la casa?... Te tengo una sorpresa…
¿No puedes?... ¿Por qué?... Bien, si puedes ven y hablamos, si no, tranquila…
Chao…


Y corté la llamada. Para entonces Cristo Jesús ya entraba y
salía de mí apretando mis nalgas contra su pene. Lor me dijo que llegaría en la
noche y me decepcioné un poco, pero igual, no la iba a pasar mal.



Wilsi.




Webcams Porno Exclusivas



Principal | Libro de Visitas | Contáctanos | Envia tu relato | Mis Relatos Porno.com


relatos xxx me exita aserle cornudo consiente a mi.noviorelatos eroticos intercambiosporno años setentanoelia pornorelatos porno filialesrelato humillada bdmujer casada folladaporno travestímadre e hijo en la duchahijas muy putasvieja putarevista erotica climadespedidas follandopeliculas zoofiliaporno madurssmadre caliente se folla a su hijorelatos eroticos dominacionrelatos pornos de zoofiliainceto pornoperdiendo el virgofollar con un travestivideos eroticos de madres con hijosfollando con mis hermanosrelato gay pornomonjas y curas pornochupando conchaporno extraterrestreporno insectofotos porno de tioshistorias eroticas realesenanitas pornosuegrascachondaslos abuelos follandorelatos eroticos jovenblancanieves y los siete enanitos pornofotos eyaculacion femeninaporinga hermanavideo relato eroticoMi hermanastro mi putito culitorelatoos eroticosfeminizacion relatosrelatos de matrimoniosjuegos sexuales gayfotos de maduras gorditasciber sumisaporno de musulmanastodorelatos infidelidadesfollar con enanosvecinitas pornorelatos eroticos barcelonarelatos de mujeres que fueron a darse un masaje y se exitaban con el joven masajistatravestismo pornorelatos eroticos todo relatomasturbacion femenina en la duchaporno culos en pompaporno travestgay pormorelatos mi compadre y su ahijadafollando a desconocidosabuelos follando con nietarelatos metrolesbianas pprnorelatos pederastasrelatos porno habladosme gusta que mi yerno me vea desnuda relatorelatos xxx seva una semana con su macho para q le abra el culorelatos eroticos en el campogitanas en tangamadre e hija española xxxmadres muy zorrasmaduros argentinosrelatos porno con madurosporno madres calientescomo folla mi vecinami vecina culonaporno trvestisespiando a mi vecinojugando al caballito con mi sobrina de 9-relatos eroticosrelato porno cornudorelato erotico chacra bañarsefollando con mascotaspadres e hijas follandoama casa pornotias guarras.comrelatos eroticos todo relatosfollar con mi hijafotos porno cerdasmi hermano se masturbaabuela putarelatos porno cochinaditastravesti desnudosme cobre con su culo virgen relato realmanoseos en el metroporno con animalis