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Relato: Cambio de vida





Relato: Cambio de vida

Saludos a todos.
Hoy tengo 46 años soy morena, no muy bella y cuerpo de regular a obesa, aun cuando tengo un culo y tetas grande, tengo celulitis en las nalgas. En conclusión no soy muy atractiva.
Mi marido siempre ha tenido el cuerpo de un modelo de ropa interior, es rubio de cabello largo y se hace una colita de sin vergüenza increíble. Tiene los famosos cuadritos abdominales y pectorales totalmente definidos. Es todo un adonis. Ojos verdes grandes, bien parecido, tiene un pene inmenso, lo sabe usar como nadie y le permanece erecto aun cuando acabe, por lo menos hasta la segunda vez.
Mientras no trabaja, que trabaja casi todo el tiempo, sólo piensa en sexo y da unas acabadas inmensas con mucha leche.
Como si fuera poco es muy exitoso tiene varias compañías y varios doctorados, compone música y toca piano, guitarra, es artista plástico, con suficiente calidad para hacer exposiciones y vender sus cuadros y esculturas, su música también se mueve bien entre los cantantes locales y nacionales.
Como pueden ver me saque la lotería con él porque me adora.
Ahora quedaran ustedes pensando ¿por que un hombre como este se casó con alguien como yo?
Para hacerles el cuento corto, cuando lo conocí, con el grupo de amigos de de la época me le abalancé, lo ataque hasta que me cogió unas cuantas y salí embarazada y él, noble como es, se casó conmigo porque, entre otras cosas yo era virgen cuando lo seduje la primera vez.
No se que me pasó que con el tiempo perdí el interés por el sexo, me gustaba más salir con él y su atención para conmigo, su caballerosidad, exhibirme con él como si fuera un trofeo.
Pero el sexo no me atraía mucho.
Cuando tenía yo 36 años Carlos aún insistía en arreglar las cosas conmigo, animándome a gozar mas del sexo, de nuestra intimidad y yo respondía bien los primeros días y luego volvía a lo mismo, a la apatía sexual. Yo decía que eran cosas de pervertidos y de gente de mala calaña las fantasías que el quería hacer conmigo y equivocadamente pensaba que él era el que estaba mal, que necesitaba de sicólogo y no yo.
En este estado de cosas Carlos me propuso que le dejara tener una amante para satisfacerse sexualmente. Me dijo que aún me amaba pero que sus urgencias sexuales eran grandes y terminarían nuestra por acabar con nuestra relación, pero no me quería engañar. Que eso no estaba en su naturaleza.
Yo le dije que lo pensaría.
En realidad no quería aceptar esto pero me sentía en deuda con Carlos, por lo del sexo y porque me sentía muy inferior a él y también que él podía conseguir a la mujer que deseara y no lo hacía por sus valores morales.
Mientras estas cosas se ventilaban, pasó algo muy lamentable, mi hermano y su esposa mueren en un accidente de tránsito, dejando huérfanas a sus dos hijas Isabel y Ana de 16 y 18 años respectivamente. Dos niñas bellísimas, altas, rubia Isabel y blanca de pelo negrísimo Ana. Esta poseía un culo espectacular. Ellas vivían en la capital y ambas tenían fama de malcriadas y putonas.
Pero los únicos familiares de ellas éramos nosotros así que no había duda que deberíamos encargarnos de ellas.
Cosa que me preocupaba por que, durante una de las visitas de mi hermano, yo las había observado viendo a Carlos con ojos soñadores y también con lujuria y Carlos les miraba las tetas y el culo siempre que podía, pero no podía hacer nada mi complejo de inferioridad me lo impedía.
Cuando les comunique que se venían con nosotros ninguna pudo ocultar su alegría cosa que a mí no me alegró nada, solo era que no había otra alternativa.
Debo confesar que la desgracia de mi hermano fue un descanso a la tensión sexual entre Carlos y Yo. Nos dedicamos a los asuntos legales y acomodo de las dos jóvenes en nuestra casa y así pasaron varios semanas hasta que un sábado en que se suponía que Carlos estaba fuera de la Ciudad me dirigí a la casa adjunta donde trabaja él y me encontré con Ana dándole un show a mi marido en pantalones muy cortos y el top del bikini. Me encolericé formando un zaperoco del mil demonios a lo que Carlos respondió que ella tenía en la universidad un show y estaba ensayando, que yo no tenía que estar así. Por mi parte no me creí el cuento pero deje la cosa de ese tamaño.
Estaba claro que debía cuidarme al menos de Ana y poner atención a ambas.
En otra oportunidad que estaba en la cocina y ambas sobrinas en el patio las pude oír hablar de lo bien que lucía Carlos, de su abdomen plano, y de las ganas de probar sus besos y de su guevo (pene). Pero lo que me cayó como un rayo en mi cabeza fue escuchar de Isabel: “Pero él está casado con la vieja horrible de tía Diana. Ella no se da cuenta de Carlos es demasiado para ella”.
Diana soy yo y me fui a llorar al cuarto sintiéndome la cosa más inservible e insignificante del mundo.
Ya varios meses de que ellas vivieran con nosotros, una noche que Carlos me buscó para tener sexo. Luego de que terminara mi actuación de mujer normal teniendo sexo con su marido Carlos me dijo . . . ¿Hoy estas fingiendo de nuevo verdad? Yo le respondí que no que no era cosa de hoy que últimamente lo había hecho, que el sabía que yo no sentía ese apetito de sexo que sentía él. A lo que él respondió: Entonces por qué no quieres que tenga una amante…. Yo seguiría casado contigo ….Yo te quiero…Así no tendría que engañarte y no quiero hacerlo….Yo te quiero, tú me acompañas y apoyas en todo lo demás, pero en el sexo eres muy mala, muy desdeñosa, tu sabes bien de que hablo, no es la primera vez que lo discutimos. . . .
Luego de un silencio de unos minutos acepté con el movimiento habitual de la cabeza. Pero le dije que no me gustaba la idea de que lo vieran en la calle con otra a lo que él me respondió que tenía la solución perfecta y que más adelante me explicaría.
Pasada una semana Carlos me dijo que ya había arreglado la cosa de una forma que no saldría de la casa. Yo le pregunté inquieta que como era eso. Y él me dijo algo que tarde bastante en asimilar…. Ya he cogido varias veces con Ana tu sobrina mayor.
Siguió diciendo “nos vamos a la casa de la playa y cogemos como locos, a ella le encanta el sexo y hacemos de todo por todas partes y claro yo no le he hablado de nosotros.
Me puse a llorar en acto, pero luego de unos minutos fui entendiendo que no podía hacer mucho o me ponía en la posición normal de mujer engañada, cosa que no me quedaba, o admitía que el arreglo no era del todo malo.
Ya más calmada pensé que si aceptaría esto, pero pondría condiciones.
Me acerqué a Carlos y le dije que todos sus encuentros deberían ser o en la casa o que yo estuviera cerca y que no debería haber hijos. Si embarazaba a Ana lo demandaría.
Carlos se alegro y me dijo que él no quería hijos si no conmigo que no había problema, pues, ya él le había aclarado a Ana que nunca rompería conmigo que esto iba a ser un triángulo siempre.
Esa noche Carlos se despidió para ir al cuarto de Ana, cuando volvió yo seguía despierta con mucha ansiedad y le dije que me contara. Empezó a contar cosas muy vagas y dispersas, lo detuve para pedirle que me contara con detalles, como se lo contaría a su mejor amigo. Entonces sin la más mínima duda o recato empezó a contarme que mi sobrina era muy ardiente. No había terminado de entrar cuando salió de la cama a mi encuentro totalmente desnuda se arrodilló en el piso y se metió en la boca mi pene que ya estaba algo erecto. Se lo sacaba solo para decir “que rico palo este” y cosas parecidas, se lo metía hasta la garganta y ella a veces arqueaba para vomitar y a mí me excitaba eso más aun y le agarraba la cabeza para empujarle el palo de nuevo sin ninguna compasión. Ella sabía que lo que hacíamos era coger, no hacíamos el amor .Luego me tiraba al piso y ella me ponía su conejito afeitadito y perfumado en mi cara para que se lo mamara al mismo tiempo en el famoso 69. Luego nos subimos a la cama y se puso en la posición más lujuriosa que se puede, en cuatro patas con el culo alzado mirando para atrás con una cara de puta increíble. La vista de Ana desnuda apuntándome con el culo y ver sus ricas tetas de lado fue sensacionalmente morbosa.
Se lo metí en su chocho divino que ya estaba muy mojado no era muy abierto más bien apretadito y era muy sabrosa la sensación. Ana me dijo “Papi me acabas en la boca ¿Ok?”
Yo estaba escuchando a mi esposo el relato y al rato no podía creer lo mojada que estaba, tenía mis pezones duros y me palpitaba el chocho…..era increíble. Carlos prosiguió:
Más tarde se lo saque de la vagina y se lo metí de un golpe en el culo Ella grito de dolor (yo escuché ese grito en mi cuarto) pero no se detuvo como tú, si no que decía “Me duele Papi, pero me gusta…dale duro papi dale, rómpeme el culo que es todo tuyo, soy tuya para lo que quieras”
Al final, cuando estaba a punto eyacular le dije “pon la boquita para darte la leche bebé” ella se dio la vuelta le eyaculé dentro de la boca, ella hacia ruidos como “umm uumm uumm” le eché tanta leche que se le salió por las comisuras de la boca y entonces las yo recogía con los dedos y se la untaba en los senos y se masajeaba eróticamente.
Luego de esto ella me dijo que me fuera que no abusáramos de su tía, es decir, de ti. Y aquí estoy contándote todo.
En ese momento yo estaba masturbándome con la pantaleta halándola para que se me incrustara en la raja y Carlos se dio cuenta y reía diciéndome que yo estaba loca, pero no pude aguantar y le saque el huevo y se lo chupe. Su pene sabia a una combinación de chocho y culo de Ana, saliva y semen que me enardecía, no podía creer la lujuria que sentía. Yo la ultra fría. A la que no le gusta culiar, estaba tan caliente que me sabía bien la mierda de mi sobrina.

Carlos no tardó en ponerse duro y me lo metió hasta la garganta, cosa que no había tolerado yo nunca, me dieron nauseas y vomite en el piso fuera de la cama, él me agarró por el pelo sin ningún cuidado y me acomodó para volver a meter su miembro en mi boca, me pareció tan rico todo que tuve un orgasmo en ese mismo momento como nunca lo había tenido en varios años. El desencajo que ocasiona vomitar, el pene de Carlos en mi garganta, el olor a vomito, los olores de mi sobrina en el bello púbico de Carlos, lo rudo de su actuación todo hacía un ambiente extraño pero muy lujurioso para mí.
No entendía nada. Luego Carlos me empujó y quede boca arriba en la posición de misionero él abrió mis pierna a todo lo que daban y me penetró en la vagina muy salvajemente y por fin después de tantos años disfrute del dolor que me propinaba mi marido con su palo. Sentía las paredes de mi concha estallar con la presión del enorme pene de Carlos y me gustaba, por vez primera, cuando escuchaba los ruidos del mete y saca de Carlos me estallaba la cabeza en un paroxismo sexual asombroso.
Me armé de valor y le dije “dame por el culo cabrón” y me sorprendí de lo fuerte de Carlos, porque me cogió de la cintura y me dio la vuelta como si fuera de papel, me levantó el culo y “suasssss” me lo metió de una vez.
Pero no lo pude soportar di un grito y me aleje de él gateando.
Le pedí perdón por enésima vez pero en esta oportunidad él se me acercó y me dio un beso de lengua enrarecido por los humores de Ana pero fue divino y dijo “vamos a calmarnos hoy a sido un día memorable que nunca se olvidará” y yo respondí con una mamada hasta que acabó en mi boca y me salió leche de la boca que yo recogí y me la volví a comer.
Pasada la excitación comente con mi marido que aun tenía el olor de Ana en él y me eso gustaba demasiado. Aún mas, la idea de imaginármela desnuda con él me resultaba altamente erótica, y Carlos me hacía notar que estaba hablando de sexo y que días atrás todo eso eran suciedades de un enfermo sexual como yo. Ahora estaba hablando de cuestiones lesbianas sin ningún tapujo.
Roto el hielo del asunto, me venía a mi mente las tetas de Isabel y de Ana y el culo de esta última con verdadero morbo y se lo dije a Carlos.
Nos miramos un rato y sabíamos que estábamos pensando en lo mismo. Nos reímos un poco. Yo tenía muy adentro guardado mi lado lésbico y ahora estaba aflorando. Carlos se puso muy contento pues se sentía cerca de su más grande fantasía.
Estar conmigo y otra mujer pero nunca había pensado ni en sus sueños más morbosos que iba a compartir esa mujer conmigo.
Inmediatamente él salió del cuarto y volvió como en diez minutos. Me dijo “Ya está listo, a Ana le gusta la idea. Ella dice que le gusta todo lo sucio y pervertido pero la idea de que alguien extraño sepa sus secretos no. Así que esto sería un arreglo ideal, pues, quedaría en la familia”
Le pregunte a Carlos si también se había cargado a Isabel y me dijo que no, pero que el sabia por boca de Ana que ellas hacían “cositas” en sus cuartos desde muy temprana edad, entre ambas y con otras compañeras de estudio y en las últimas ocasiones Isabel había comentado las ganas que tenia de coger conmigo y que ya no era virgen.
Diosss como me ha cambiado la vida. No podía creer que ya estaba deseando estar con mujeres y niñas, pues Isabel tenía sólo 17 añitos, recién cumplidos.
Mi vida se había convertido de ser la insípida esposa sin ningún apetito sexual, a una delincuente sexual y ultrosa del sexo, todo en unas horas. Pero la verdad es que ahora me siento mucho mejor que antes.
La siguiente noche Ana e Isabel tenían arreglado ir al cine con unos amigos. Así que nos pusimos de acuerdo para cuando llegaran luego del cine, Ana se iría a mi cuarto.
Carlos estaba preparándome para esto con una película porno de tríos y lesbianismo y me dijo que no me masturbara ni lo buscara a él, que pasara la excitación pensando en Ana. Así hice y cuando por fin llegó Ana yo estaba convertida en un manojo de sentimientos encontrados, miedo escénico, excitación sexual, miedo a la competencia, a no tener lo suficiente y ver que Ana era mejor que yo en la cama, pero mi esposo en un alarde de extrema sensibilidad e inteligencia, le abrió la puerta a Ana y le dijo “Hoy vas estar con la mujer que más amo en el mundo ¿ok?” Ana dijo “Ok te entiendo” hecho esto Carlos sacó una botella de vino de la neverita del cuarto y sirvió a todos una copa. La película porno seguía rodando y Ana hizo un comentario gracioso y nos reímos todos, yo le dije a ella que se acercara y sentara con nosotros en la cama y que si Carlos le había enterado de la situación, a lo que ella respondió: “Claro Carlos me contó de lo sexy y ardiente que eres en la cama, que querías experimentar conmigo y él al mismo tiempo, que lo que habíamos hecho antes era preparatorio para esta ocasión y que tu nunca habías estado con una mujer hasta ahora.”
Me di cuenta de lo considerado de mi esposo y me alegre tanto que me arrastre hasta donde estaba en la cama y lo besé, primero con ternura y agradecimiento y después agregué lujuria.
Al rato de estar en esto Ana comenzó a tocarnos a ambos por encima de la ropa. Era raro sentir unas manos tan suaves tocándome pero también muy sensual. Seguíamos besándonos cuando ella pidió permiso y se pegó a nosotros para alcanzar nuestras bocas y participar del beso.
Sentir sus senos durísimos en mi brazo me hizo voltear la cara y besarla a ella, le puse los labios en los de ella y sacó la lengua y me la metió en la boca y después me chupaba mi lengua tan fuerte que parecía que me la estaba arrancando de raíz.
Carlos nos quitaba la ropa a ambas y entonces, estuvo desnuda me alejé de Ana un poco para verla bien, la miré de arriba abajo y ella sonrío con placer de ver que yo la admiraba, Carlos me dijo “Te dije que era una diosa. ¿Te gusta?” y dije “Muuuuucho, es divina”.
Su piel rosada, sus labios muy rojos y carnosos, sus pezones claritos con piquitos parados, una vulva gordita totalmente depilada como nunca había visto antes, sin ninguna manchita ni oscurito. Completamente rosadita…..Divina.
La empujé a la cama y cayó boca abajo y su culo sobresalía duro, firme redondo y rosado también.
Le abrí las nalgas para verle el ano y me salió solito besarle el culo y chupárselo.
Ella hacía un ruido como de ronquido extraño pero que denotaba muy bien el placer que sentía, Le metí la mano en chocho con dos dedos en su vagina, el ronroneo se hizo más agudo y erótico. Ana dijo “me estas matando tía….que sabroso me chupas el culo”
Carlos se acomodó al frente de Ana y le metió el palo por la boca diciendo “Te voy a romper la boca puta sucia” y ella dijo “Siiiiiiii cabrón dame duro” y se lo volvió a meter.
Al rato Ana estaba acabando de tal forma que parecían convulsiones, Parecía un pez cuando lo sacan del agua. Gritando “ Coooooño, coooñooooo, ya ya yaaaaa”.
Los fluidos de Ana chorreaban en mi mano y los chupé. El efecto de olerlos y saborearlos fue alucinante. Carajo… sí que me gustaba la niña esta.
Yo supuse que se había acabado la función con ella, pero como diez segundos después de la convulsión me brincó y me besó de nuevo halándome la lengua igual que antes y al mismo tiempo me agarró un pezón lo torcía y halaba.
Me dejó de besar y se metió una de mis tetas en la boca. Se la metió toda y con la lengua acariciaba el pezón como lo hace Carlos.
Él nos puso de pié para meterme el pene por detrás pero en mi chocho. Nos abrazaba a ambas y sus golpes de cadera nos movía a ambas.
Ana levantó la cara para ver a Carlos y él se la escupió. Ana lo recogía con su lengua diciéndole que le diera más. Carlos le seguía escupiendo y Ana restregó su cara con la mía y nos repartimos la saliva de Carlos.
Yo le dije a Ana que abriera la boca y le escupía dentro ella hacia ruidos con la saliva y me devolvía lo que le había dado. Esto era muy sucio y lascivo. Los quejidos de los tres eran tales que Isabel, mi sobrina menos, los oyó en su cuarto. Cuenta ella que fue primero al cuarto de su hermana y al no encontrarla fue al nuestro.
Carlos olvidó trancar la puerta y cuando nos percatamos Isabel se masturbaba en frente de nosotros con toda su mano metida en su enorme chocho.
Carlos se fijó y la llamó haciendo la señal con dedo índice de “ven a acá”. Se acercó Isabel y Carlos la comenzó a besar de lengua.
En ese momento yo me volví a separar del grupo para ver a Isabel. Era un portento de mujer. Tenía su cintura muy marcada parecía una abeja y sus muslos y culo y tetas….todo era espectacular. Su cuerpo parecía de esas negras altas de piezas largas y fuertes con muslos gruesos pero firmes, caderas pronunciadas, culo paradísimo y duro pero con piel suave rosada. Ambas tenían la piel muy suave y caliente.
Carlos tomó la iniciativa con Isabel, la colocó en la cama boca abajo y se lo metió así por el chocho. Su cara era un poema cuando la penetró, sus ojos se pusieron como alcancías y se mordía ambos labios al mismo tiempo. Yo le puse mi chocho en la boca y demostró ser sensacional en eso. Al tiempo que me masajeaba el clítoris con la nariz metía la lengua en mi vagina, además me tenía un dedo rondando el culo.
Carlos se acomodó debajo de Isabel para seguir cogiéndole el chocho dejando su culo al aire y yo no tardé en pegármele como un becerro a su culo. Este era lindo, limpiecito, rojito sin ninguna mancha ni oscurito, todo una golosina sexual. Definitivamente estas niñas estaban diseñadas para el sexo.
Ana se fue a que Carlos para chuparle las tetillas. Yo pensé en que eso le gustaba mucho y ella me dijo como si leyera mi mente que también lo sabía y por eso lo hacía.
En cierto momento busque el espejo de la peinadora y me quedé viendo la postal de lujuria que se reflejaba en él: Carlos cogiéndose a Isabel yo lamiéndole el culo y Ana que chupándole las tetillas a Carlos dejaba su culo al aire para que yo lo viera.
No pude evitar sentir nostalgia por el tiempo que había perdido, pero luego me volví a concentrar en lo que estaba. Le pregunté a Ana si no tenía consoladores, me dijo que si y salió corriendo desnuda a su cuarto, volviendo en un minuto con tres aparatos diferentes y los tiró a la cama.
Carlos riendo dijo “Ya llegaron los refuerzos” y seguía dándole a Isabel por la vagina. Isabel gemía con unos cortos “ju…ju…ju” al ritmo del mete y saca que me sonaban muy eróticos.
Alcancé uno de los consoladores, lo ensalivé y se lo metí por el ano a Isabel. Primero poco a poco y cuando entró suficiente comencé el mete y saca.
Isabel cambió su gemido por unos gritos de “Ay dios mío… me van a matar “……”que verga mas divina” y entró en un estado como de loca cogiendo aire por la boca y lo botaba haciendo el ruido característico de respirar muy profundo y luego gritó muy fuerte “Maaaaldiiiciiiioooon” y quedó desmadejada en la cama con la vista pérdida.
Me fije en el charco que había dejado en la cama y en ese momento Carlos le acabó en su cueva gritando “No jooodaaa”.
Isabel quedó en la cama con las piernas abiertas y su chocho chorreando semen de Carlos junto con sus propios fluidos, de inmediato metí mi lengua para saborearlos, fue sensacional. El chocho de Isabel estaba muy caliente y soltaba toda clase de humores que a mí me volvían loca.
Al rato sentí las manos de Isabel que me apretaban contra su vulva y decía “Que rico mi tía. . . que rico lames, ya estoy cachúa de nuevo”.
Ana sacó un lubricante y me embadurnó el ano, por dentro y por fuera, tomó un vibrador y poco a poco me lo metió en culo y decía “Te voy a enseñar a culiar mi tía linda”
Busqué a Carlos y estaba en una esquina de la cama mirando a sus mujeres dándose un banquete. Nosotras con nuestros cuerpos y el mirándonos masturbándose sin mucho afán.
Para entonces ya Ana me tenía el vibrador totalmente metido en mi culo y yo comencé a rotar la cadera por el placer que sentía.
Ana empezó a sacar y meter el aparato y me dijo “Te vieras el culo tía lo tienes abierto de par en par”
Carlos saltó en la cama se dio unos jalones mas en el guebo, me sacó el vibrador y puso su cabeza en mi culo. Poco a poco lo fue metiendo. Yo sentía la presión y un poco de dolor, pero quería complacerlo y lo logré. Carlos me estaba culiando. Me seguí relajando hasta que llegó un momento en que realmente lo estaba disfrutando.
Dejé el chocho de Isabel y me concentre en mi primera culiada. Carlos estaba bombeando a todo dar y se escuchaba un “Plop, plop, plop,plop” de sus caderas contra mis nalgas, también sentía sus bolas golpear mi chocho.
Yo tenía los ojos cerrados disfrutándolo todo cuando sentí que me chupaban los senos, eran Ana e Isabel, cada una con una teta. Me las chupaban muy duro, me daban chupones sonoros alrededor de los pezones y luego una de ellas cogió un vibrador y me lo metió en la vagina, pero sin dejar de chuparme las tetas.
En estas condiciones me sacaron dos orgasmos y luego Carlos dijo “¿Quieren leche putas? . . . quiero que jueguen con mi semen todas”. Sacó el pene de chocho y todas nos alineamos como en la películas porno, pero él dijo “Se la voy a dar a Isabel, ella se la Diana y Diana a Ana. Luego se la van restregar por todas partes”
Carlos continuó masturbándose hasta que acabó en la boca de Isabel, ella me besó y jugamos un ratico con el semen y nuestras lenguas, yo me besé con Ana e hicimos lo mismo pero ella dejó salir la mezcla de su boca para que chorreara por su pecho diciendo “Cojan malditas putas, cojan leche de nuestro amo”. Isabel pegó sus senos contra los de Ana y se restregaba con el líquido y luego yo metí la cara entre sus tetas y me llené toda de semen y saliva.
Nos quedamos en la cama todos acariciándonos y descansando.
El silencio lo rompió Isabel diciendo “Me querían dejar por fuera malucos. Me salvé por sus gritos.” Todos nos reímos y seguimos ahí todos en contacto con todos, sin ningún pudor, sin ningún escrúpulo y con una camionada de sexo extremo por delante.
Ahora me sentía plena, satisfecha conmigo misma. Mis sobrinas ahora son mis amigas y mis socias con mi marido y él vive en un paraíso reservado para muy pocos.

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