webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
- 19 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
- 22 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
- Edad 19


Conexion desde su casa
"Imagen real"
Click to this video!


Relato: Mi inaudita vida incestuosa (02)



Relato: Mi inaudita vida incestuosa (02)

Mi inaudita vida incestuosa II



Autora: Mujer Incestuosa

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO



Cap. IV



-Eso es todo?


-No, hay más...ya te dije que seas paciente, Juli.


-Cuentame más...cuentame todo.


-Lo haré nena....Como yo había sido testigo ya en dos
ocasiones de todas esas cosas que había visto hacer a papá, me empezaron a
entrar dudas y deseos que no podía comprender. Fíjate Juli, déjame confesarte
que cuando yo veía todas esas cosas sentía entre mis piernas como algo caliente,
que se escurría desde adentro, sudaba mucho y mi respiración se agitaba como
jamás lo había sentido antes.


-A mi tambien me pasa eso, Luci.


-A ti tambien? .....Que es lo te pasa?....Por que dices eso,
Juli?...


-Después te lo diré...... Primero termina de contarme lo
tuyo.


-Mmmm...está bien. Pues la siguiente ocasión que vinimos
aquí, y con todas esas dudas metidas en mi cabeza, algo muy dentro de mi me
decía que tenía que saber como era todo eso y por que lo hacía papi. Así que una
vez que llegamos al establo le dije como siempre a papi que iba a ir a jugar al
bosque, y mientras papá ordeñaba, yo me regresé a escondidas por entre los
arboles hasta detrás de la cabaña, y oculta allí, espié a papi para ver lo que
hacía. Papá seguía como si nada en su trabajo, hasta que le llegó el turno a la
vaca que es la mamá de la becerrita que te dije. Vi que la dejó hasta lo último.
La ordeñó y después soltó a la mamá, pero enseguida lazó a la becerrita y antes
de llevarla adentro de la cabaña volteó para todos lados mirando cuidadosamente
a ver si me veía. Gritó mi nombre en tres ocasiones, pero claro que yo no le
contesté. Quería ver de nuevo aquel espectáculo maravilloso que no me perdería
por nada del mundo, y que me producía todas esas sensaciones nuevas y
desconocidas con solo mirar, pero que me encantaban. La curiosidad y unos deseos
intensos venidos de un calorcito que nacía entre mis calzones y mi pubis me
incitaban a esconderme y espiar a papi.


-Mmmm.....que rico....sigue...sigue...


-Cuando papi comprobó que yo no andaba por allí cerca, jaló a
la becerrita hasta la casita de madera, cerró la puerta y la amarró a la pata de
la mesa, como ya antes lo había hecho. Yo trataba de que mi respiración tan
agitada por lo que sabía que sucedería no fuera a ser escuchada por papi,
mientras pegaba el ojo entre la abertura de las tablas de la parte trasera. Y
pude ver claramente cuando papá se quitaba los pantalones y la trusa, y quedaba
desnudo de la cintura para abajo con aquello bien parado y de fuera, totalmente
libre. Y una vez más le metió los dedos en el hoyito de atrás al animal, y más
presto que perezoso le acomodaba su largo pipí con lechita en la cabecita en la
entradita de la rajadita. Presionó con fuerza y la penetró toda, porque no se
veía ni un pedacito de su pipí afuera. ¿Tu crees?. Y comenzó el balanceo, el
mete y saca, cada vez más rápido, a veces lento, a veces veloz, por largos e
intensos minutos hasta que acabó. Cuando la sacó de adentro vi que su cosota
chorreba el liquido que te digo que es la lechita. Puedo asegurarte que es
blanco y espeso, porque se cae al suelo poco a poco. Volvió a sacar la tela de
la caja y secó de aquel liquido a la becerra y luego se limpió bien él y desató
al animal, abrió la puerta mirando para todos lados, como buscándome, momento
que aproveché yo para irme silenciosamente y de puntillas hasta el bosque sin
ser vista.


-Y que mas.....?


-Pues lo mismo. Yo me hice como la que regresaba de un largo
paseo lejos de allí, y acercándome a él pude advertir el olor a animal que
despedía su cuerpo. No me lo vas a creer, Julita, pero en ese momento yo venía
demasiado excitada, con una agitación en el pecho y con un picor riquísimo entre
mis piernitas. Incitada por lo que había visto y por aquel olor tan agradable de
papi, le pregunté que si no ibamos a comer antes de irnos a casa, a lo que él me
dijo que si tenía hambre, que entonces comeríamos. Sacó los emparedados de la
bolsa que nos prepara mami y sentándose en el banquito de madera que utiliza
para la ordeña me preguntó si quería sentarme a comer sobre sus piernas, a lo
que yo contesté que si. Me subí encima de él, con solo mi vestidito corto y mi
blusita sin mangas que traía puestos. Mira Julita, yo no se que fue lo que pasó
ese día, porque al poquito de haberme subido en sus piernas comencé a sentir lo
duro de su pipí debajo de mis nalguitas. Eso me excitó demasiado, así que con
las visiones de lo que había pasado antes retenidas en mi mente, y animada por
aquello que sentía tan duro debajo de mi cuerpo, comenzé a moverme lentamente
para poder sentirlo mejor, para explorar como era aquello, y así fue, ya que
cada vez estaba mas grande y duro, que parecía que iba a romper la tela de
mezclilla del pantalón de papi.



Obnubilado por la calentura y la brama y sin poder contenerse
más, papi me tomó de la cintura y me empezó a mover sobre su pipí bien parado,
de manera que me tallaba su cosa en mi traserito con fuerza tal que hasta sentía
que me estaba produciendo rozaduras en mis nalgas. Pero a mi no me importaba
eso, pues en realidad yo me estaba imaginando cómo se lo había hecho a la
becerrita, y también recordé la escena de los perros, cuando él se sacó su pipí
y se lo jalaba hasta que le salió toda la lechita de adentro. Llegó un momento
en que papa se calentó tanto que me hizo hacia un ladito y de reojo pude ver
cuando se bajaba el cierre y se sacaba su pipí largo y duro. Entonces con
aquello ya de fuera, ahora sí lo pude sentir entre mis piernas tal como era,
porque estando yo sentada de espaldas a él, podía mover mis ojos hacia mis
piernitas y veía como me sobresalía la punta de aquella cosa roja por enmedio.
Papi me subió la faldita hasta arriba porque tambien quería ver como salía la
cabezota aquella, mientras que yo juntaba mis piernitas y apretaba con fuerza su
pipí para sentir aquella carne caliente haciendome mete y saca entre mis
extremidades. Al poco rato de estar subiendo y bajando con su cosita y yo
apretándosela, sentí que algo caliente y espeso me rociaba las piernas
abundantemente. Era, como te dije, un líquido blanco blanco y espeso como el
almidón, que salía a borbotones del hoyito que tiene el pipí de papi.


-Mmmmmm....y ahora si la pudiste ver de cerca.


-Si, claro. La pude ver bien y de cerca.... y también la pude
tocar.


-La tocaste, Luci?....


-Si. Con mis manos tomé una poquita que había caído en mis
piernitas y la deslicé entre mis dedos para sentirla bien y saber como era. Es
algo diferente que nunca había visto.


-Cuando papi se fijó en lo que yo hacía, me preguntó:


-Tienes curiosidad por saber, no?


-Si, papi.


-Bueno...mira Luci.... yo te enseñaré muchas cositas que tú
no sabes....pero antes tienes que prometerme algo.


-Si papi, que es?


-Que no le dirás nada a mamá. Ni a mamá ni a tus hermanos ni
a ninguna persona. Me lo prometes Luci?


-Te lo prometo, papito.


-Está bien. Bájate tantito de mis piernas.


-Ya.


-Ahora acércate.


-Así?


-Si. Ahora dame tu manita y ponla aquí,,,,,sobre la puntita
de mi pipí.


-Asi papito?


-Si....así. Eso que estas tocando se llama lechita, y la
echamos los hombres cuando nos agarramos el pipí y lo sobamos, o cuando se lo
metemos a alguna mujer.


-Y a algún animalito?


Papá se me quedó mirando con asombro, quizás pensando que yo
sabía algo de lo que él hacía secretamente. Por eso de inmediato me interrogó:


-Por que dices que con algún animalito, Luci....?


-No por nada.....lo dije por los perritos que vimos el otro
dia.


-Ah, si. –contestó aliviado-


-Por supuesto que yo no le iba a decir jamás a él que lo
espiaba cuando hacía eso, si no corría el riesgo de perderme de todas aquellas
enseñanzas que el había iniciado conmigo y que tanto me gustaban.


Papá me dijo:


-Bueno te decía, Luci, que eso nos sale de adentro cuando
hacemos algo así. Por ejemplo, ahora me salió esta lechita porque te la estuve
tallando entre tus piernitas.


-Si papi?


-Si mi hija. Ahora dime....te gusaría conocer más de todo
esto?


-Si papito, si.....


-Bueno.....si no se lo cuentas a nadie, papito te promete
enseñarte de todo para que aprendas bien.


-Si papito, yo quiero.....yo quiero...no lo diré a
nadie.....te lo prometo papi.


-Muy bien Luci, ahora sé que no lo harás. Mira, mañana
vendremos otra vez solitos y te enseñaré otras cositas, de acuerdo?


-Si papi.



CONTINUARÁ



Cap. V


-Conté los días que pasaron para volver a estar con papi en
la soledad del establo. Te juro Juli que desde que todo eso pasó no podía dejar
de pensar ni un instante en esas escenas y momentos tan calientes que había
visto y sentido. No sé explicarte lo que se siente, pero es algo tan bonito que
yo lo deseaba cada vez más y con una intensidad que nunca había sentido antes
por ninguna otra cosa.


-Creo entenderte, Luci....pero sigueme contando si?


-Si...pues cuando llegó el ansiado día en que papi me iba a
comenzar a enseñar cositas, y que como nos lo habíamos prometido mutuamente,
sería un secreto entre los dos, mi corazón latía intensamente y me sentía llena
de gozo y de júbilo. Pero había algo más.


-Que cosa...?


-De entre mis piernas corría un líquido que no sabía qué era,
pero lo que sí sabía es que eso me pasaba por pensar en lo que iba a ocurrir con
papi dentro de poco.


-Ajá...y que mas?


-Pues nos fuimos a caballo al establo. Cuando llegamos, como
siempre, papi se entretuvo primero en la ordeña, pero esta vez ya no me fui al
bosque sino que me quedé junto a él para no perderme de nada. Sólo que en esa
ocasión ordeñó a la vaca mamá de la becerrita normalmente y las soltó a ambas.
Claro que yo no dije nada, sino que me dediqué a observar a la becerrita en esa
parte debajo de su colita, y pude ver que tenía un hoyito chiquitito que no sé
como le pudo caber el pipí tan largote de papi. Habiendo terminado la faena,
papi me dijo que ahora si me empezaría a enseñar las cosas que yo quería
aprender. Yo salté de la emoción.


-Ven Luci...vámonos adentro de la cabaña.


-Si papito


-Rápidamente lo seguí, brincando de gusto y excitación por lo
que habría de ocurrir. Asi que entrtamos él cerró la puerta con la tranca de
madera y tomándome en sus brazos me sentó encima de la mesa. Luego se quitó los
pantalones y la trusa, para después empezar a quitarme mi faldita, mis calzones
y mi blusita sin mangas. Pude ver que desde el momento en que él se desvestía ya
tenía aquel enorme pipí bien parado, y de su cabezota salía ese líquido blanco
que tanto me atraía.


-Y que más....?


-Él se acercó a mi y me dijo:


-Ven Luci,..... toma mi pipí entre tus manos.


-Ssssi. –dije jadeante por la lujuria que sentía en ese
momento-


-Ahora empieza a acariciarlo suavecito...mueve tus manitas de
arriba hacia abajo una y otra vez, para que veas la lechita que le sale de
adentro.


-Si, papi...


-Yo comencé a estrujarlo entre mis dedos, que casi no
alcanzaban a rodear aquel pipí tan largo que papito tenía. Así lo estuve sobando
por largo rato mientras veía como papito, de pie frente a mi, cerraba los ojos y
gemía de placer. De repente, me dijo que parara.


-Por que papito?...no te gusta como te lo hago?


-Si mi hija...me encanta como me lo haces...pero antes de que
me salga la lechita quiero enseñarte otras cositas.


-Siii papi....que es?


-Me subiré a la mesa.


-Si...


-Ahora Luci, acuéstate boca arriba.


-Asi?


-Si. Ahora, levanta tus bracitos, mi hija, que te voy a hacer
algo nuevo.


-Ya.


-Entonces, acomodándome su pipí debajo de uno de mis brazos,
en mi axilita sin pelitos, me dijo que lo bajara, de manera que apreté su cosa
con mi sobaco. Una vez que lo tuve apretado comenzó a tallarlo, en un mete y
saca que me encantó. Así estuvo un buen tiempo haciéndome cosquillitas con su
pito en mi sobaquito, hasta que me dijo que ahora me lo iba a poner entre mis
piernitas. Me pidió que volviera a levantar ambos brazos por encima de mi cabeza
y me puso su larga verga por fuera de mi rajadita.


-Y que fue lo que te hizo?


-Se puso saliva en todo su largo de su pipí y comenzó a
restregármela por encimita, metida entre mis piernas, mientras yo la apretaba
fuertemente sintiendo como se deslizaba allí sobre mi vulvita, produciéndome
unas sensaciones que me mataban de placer y excitación, pero también me hizo
otra cosa.


-Que cosa?


-Como yo tenía los brazos levantados, él comenzó a olerme las
dos axilas sudaditas, para después chupármelas por un buen rato, tragándose
aquel elíxir mágico que despedían mis sobaquitos aún sin bellitos, mientras él
continuaba con sus movimientos de vaivén con su pipí bien parado, duro y
caliente en medio de mis piernitas.


-Te gusta que te bese tus sobaquitos mi hija?


-Si papi...me gusta que me hagas eso.


-Que sientes?


-Ay..siento rico....mmmmmm...sigue papito, sigueme mamando
mis sobaquitos.


-Hummmm, eres una niña deliciosa, Luci...y muy
lista......aprenderás muy rápido....mi hija.


-Entonces, sin dejar de mamarme los sobacos oliéndomelos con
fruición, pues su nariz y su lengua iban de una axila a la otra sin detenerse un
instante, mientras seguía frotándome su cosa encima de mi chochito, sentí como
varios chorros de lechita me mojaban abundantemente por fuera de la rajita y
entre las piernas, llenándome de semen caliente toda mis partes íntimas.
Entonces papi me dijo:


-Toma la lechita en tus manos y sientela, para que veas como
es.


-Si papito.


-Yo, ni tarda ni perezosa cogí bastante leche con mis manos y
la acerqué a mi nariz para poder olerla. Realmente me gustó mucho como huele la
lechita, Juli.


-Como huele?


-Huele como a jabón no perfumado.


-Si?


-Si, es un olor indescriptible..... Pero mi papi me dijo:


-Quieres probarla?


-Si.


-Llevé mis manos a mi boca, saque la lengua y tallé la
lechita en ella, saboreando aquel néctar espeso y blanquecino.
Hummmmm....Luci,....sabía delicioso.


-Como es su sabor?


-Sabe como a mantequilla....


-Ay que rico.


-Si, es rico...


-Casi me la comí toda, porque después comencé a agarrar la
demás lechita que tenía embarrada en mi panochita y en mis piernas, y me la metí
a la boca con pasión. Hmmmm...quedé tan embarrada de la boquita, que hasta los
labios se me pegaban, porque una vez que se seca es como el pegamento de
engrudo. Pero por lo visto papi aún no estaba satisfecho, porque enseguida me
dijo:


-Quieres aprender más, Luci...?


-Si papito...todo lo que tu quieras...


-Entonces ven...bájate de la mesa...


-Si.


-Ahora, abre tu boquita.


-Asi?


-Si...


-Y colocándome la punta de su pipí bien parado nuevamente
entre los labios abiertos, me la empecó a introducir suave y lentamente por
encima de mi lengua. El me dijo:


-Cierra la boquita y aprieta un poquito tus labios, mi hija.


-Ay Juli, si supieras lo que se siente tener un pipí como el
de papito adentro de la boca. Él me lo metía y me lo sacaba empujándolo
suavemente de adentro hacia fuera, teniéndome agarrada de los cabellos de la
cabeza, mientras yo lo chupaba como si fuera una rica paleta, hasta que al cabo
de un rato él me volvió a echar más lechita adentro de mi boquita. Como era tan
abundante, yo no pude soportar la tremenda presión caliente que se desbordaba
del interior de su pipí, y tuve que sacarlo de mi boca para no ahogarme con todo
aquel néctar blanco y espeso.


-Ay...que rico ha de ser sentirla dentro de la boca, no
Luci?.....


-Es delicioso, Juli...


-Mmmmmmmm...yo quisiera que papito me hiciera eso a mi
también.


-Una vez que hubo acabado de echar todo su semen, sacó el
trapito y me limpió la boca y luego se limpió él y me dijo:


-Por hoy ha sido suficiente, mi hija....ya no me queda más
lechita adentro.


-Si papito....pero me lo volverás a hacer otro día?....me
enseñarás más cositas?


-Claro que si, Luci...pero será después. Ahora vámonos porque
ya es muy tarde.... Ah, y recuerda nuestra promesa eh?...no se lo cuentes a
nadie.


-Si papito.


-Así que después de aquellas nuevas experiencias vividas con
papá, regresamos a casa montados en el caballo.



Cap. VI



En el momento en que Lucía terminaba de contar a su hermanita
aquella parte de su relato, ambas escucharon las voces de su papá que las
llamaba para regresar a casa.


-Nos llama papito, vámonos....


-Si....vámonos Luci...Oye, pero me seguirás contando después?


-Si, claro...pero recuerda que tu también lo harás.


-Si....ya lo prometimos no?


-Si.



Pasaron los días y llegado el siguiente fin de semana, el
padre le dijo a Julia.


-Julita, quieres ir conmigo al establo?


-Siiiiiii.


-Pues apúrate niña, ponte la ropita que me gusta que lleves y
vámonos.


Así que me dirigí rápidamente a cambiarme de ropa y minutos
después estabamos en camino. Al llegar al establo papi se puso a ordeñar las
vacas y yo, alentada por las confesiones de mi hermana Lucía, que era listísima,
y tratando de emular su forma de espiar a papi, salí corriendo e hice como que
me dirigía al bosquecillo, pero en realidad di un rodeo hasta ubicarme sin ser
vista en la parte de atrás de la cabaña. Quería espiar a papito así como mi
hermana Luci me había contado, por lo que busqué el lugar más apropiado entre
las tablas de madera hasta que hallé una rendija amplia desde donde podía ver
claramente al interior. Allí estuve inclinada con mis ojos puestos en la
abertura de madera esperando con paciencia el momento preciso. Los minutos se me
hicieron siglos, pues el tiempo pasaba y papi no aparecía. Llegúe incluso a
pensar que quizás aquel día no tendría suerte, y ya estaba yo por desistir y
alejarme para irme a jugar al bosquecillo, cuando de repente escuché unos gritos
que salían de labios de papá.


-Juliiiii...Juliiiiiii....Juliiiiiii.....donde estáaaaas...?


-Juliiiii...Juliiiiiii....Juliiiiiii.....me oyeeeeees
lindaaaaaa...?....Contestameeeeeeeee.


-Casi estuve a punto de salir corriendo de mi escondite y
responderle a papito, pero de pronto recordé lo que mi hermana me había dicho,
que ella nunca le contestaba a papi cuando él terminaba de ordeñar, pues sabía
que él la llamaba solamente para cerciorarse de que no anduviera por allí cerca
y poder encerrarse tranquilamente en el establo a hacer cositas con la
becerrita. De modo que me quedé callada, mientras papi seguía llamándome por mi
nombre con gritos altisonantes. Me acuclillé nuevamente en mi rincón secreto en
espera de que papito entrara al establo. Sentía mi cara ardiendo de rubor
mientras mi corazón palpitaba a mil por hora.



No había pasado mucho tiempo cuando escuché pasos que se
dirigían hacia el intrerior de la cabañita. Yo hacía un tremendo esfuerzo por
controlar la intensa emoción que sentía, tratando de mantenerme agachada y de
rodillas sobre la tierra que rodeaba la cabaña, desde luego con mis ojos pegados
a la abertura de la pared de tablas. De repente pude ver cuando papi entraba en
la cabaña jalando a la becerrita con un lazo de cuerda. Entrando al establo
cerró inmediatamente la puerta y se dio a la tarea de amarrar al animalito de la
pata de la mesa que se encontraba en el centro del cuarto. Habiéndose
acostumbrado mis ojos por completo a la oscuridad que reinaba, podía distinguir
con toda claridad los cuerpos de mi papito y del animal atado a la mesa. Dirigí
mis ojos hacia la entrepierna de mi papi y pude ver que un bulto de enormes
proporciones se mostraba debajo de la tela de mezclilla de su pantalón. Así que
sin perder tiempo, supongo que para aprovechar bien el momento y evitar alguna
interrupción provocada por un inesperado regreso de mi parte, llevó la mano al
cierre y se sacó aquel pipí bien parado y largo que tanto me gustaba sentir
entre mis piernitas durante nuestros juegos secretos. Se acercó a la becerra y
comenzó a tallarle sus dedos en el hoyito trasero, mientras el animal levantaba
poco a poco y con suavidad la colita para dejarlo hacer bien su táctil tarea.
Por lo visto el animalito estaba ya acostumbrado a aquel tipo de tocamientos, y
por lo que pude ver, ya que se quedaba quietecita sin mostrar el menor disgusto,
con toda seguridad que también lo disfrutaba.



Con su lanza en ristre agarrada con una de sus manos,
mientras que con la otra seguía introduciéndole los dedos hasta adentro en su
conchita, mi papi, no pudiendo contenerse más, dirigió su falo parado y babeante
hacia el hoyito de la bercerrita y luego lugo se la empujó de un solo golpe
hasta adentro, sin que el animalito diera muestras de sentir ningún dolor. Así
estuvo papito por largos e intensos minutos, metiendo y sacando aquella vara
roja y larga del huequito de la becerra, mientras yo veía sin perder detalle
como la montaba agarrado de sus lomos, mientras se le tiraba encima con fuerza y
jalaba y empujaba, empujaba y jalaba su miembro de adentro hacia fuera con
delicioso ritmo, pudiendo escuchar sus jadeos con toda claridad desde donde yo
me encontraba. Hubo un momento en que papito cerró los ojos y gritó con voz
altisonante:


-Ayyyyy....yaaaaaaaa.....me vengoooo...me vengoooooo.


-Ufffffff....que rico hoyito me comoooooo...me vengoooooo.


Supuse, y suponía bien, que en ese preciso instante en que
papito gritaba, le habría de estar echando toda su lechita adentro; y así fue,
porque después de intensos momentos de empujar con fuerza su instrumento en el
hoyito enrojecido de la becerra, pude ver como papito le sacaba por fin su pipí
lleno de aquel líquido blanco que aún chorreaba y rezumaba flujos por el
agujerito de su cabeza. Rápidamente, y temeroso de que yo pudiera regresar a la
cabaña, mi papi fue hasta la caja donde guardaba la tela aquella y se puso a
limpiarse su pájaro bien mojado, para después hacer lo propio con el animal.
Enseguida se guardó su instrumento subiéndose el cierre del pantalón, desató a
la becerrita, quitó la tranca de la puerta y se dirigió hacia fuera jalando el
animal con la cuerda. Una vez estando afuera del establo, le quitó la cuerda del
cuello y le dio dos suaves palmaditas en los ijares, de manera que
instintivamente el animalito salió corriendo rumbo al potrero en busca de su
madre.


Casi inmediatamente papito me gritó:


-Julitaaaaaaaaaa.....Juliiiiiiiiiiiiii.....donde andas?


-Veennnn Juliiiiii, regresa aquí...........en donde andas?


Salí corriendo de mi escondite trasero tratando de no hacer
ruido, para dirigirme hacia el cercano bosquecillo. Una vez allí no pude menos
que admirar los inteligentes consejos de mi hermanita Luci, pues bien sabía yo
que me habían resultado sumamente valiosos. Correteando con aparente
tranquilidad, aparecí de pronto por entre los árboles con una sonrisa en mis
labios y llena de contento, después de haber disfrutado a escondidas de aquellas
visiones tan calientes que mi papi acababa de ofrecer ante mis inocentes ojos.


-Papiiiiiiiiii....ya terminste de ordeñar las vacas?.......


-Si Julita....Ven que ya comeremos. Tienes hambre?


-Si papito, y tu?


-Yo también....Anda... trae la bolsa de emparedados y ven a
sentarte aquí.


-Si papito.


Cogiendo los emparedados comenzamos a comer, mientras
disfrutaba sentada sobre las piernas de papito de aquel olor animal del que ya
Luci me había hablado. Efectivamente ese olor despertaba en mis adentros
sensaciones desconocidas, mientras podía sentir clavado debajo de mis nalguitas
el palo endurecido de mi papi. Al terminar de comer, como era ya su costumbre,
mi papito siguió refregándome con más fuerza aquel bulto parado jalando mi
cuerpecito sobre él mientras me agarraba con uno de sus brazos por la cintura.
Ya podía sentir para entonces el hilillo como de orín que bajaba suavemente por
entre mis pantaletitas y que salía de adentro de mi rajita imberbe y sin
pelitos, mojando la tela de algodón.


Llegó el momento tan anhelado en que papi me hizo a un
ladito, y tratando de que yo no me diera cuenta comenzó a bajarse el cierre para
sacar su pipí colorado por la sangre que fluía en su cabeza y en toda su
largura. Pero era ese el momento más esperado por mí, aunque yo hacía como que
no me daba cuenta de nada, pues sabía que ahora podría sentirlo en carne viva.
Papito lo colocó entre mis piernitas y yo dirigí de reojo la mirada hacia allá,
pudiendo ver como se asomaba la punta enrojecida y babeante de lechita mientras
él comenzaba el balanceo habitual, rítmico e intensivo, moviéndome de un lado
para otro, primero con suavidad, pero después con mayor rapidez, hasta que se
derramó con abundante generosidad entre mis piernas bañándome de leche caliente
la totalidad de mis partes íntimas.


Entonces él me preguntó.


-Tienes sueño, linda?


-Si papi –le respondí-


-Bueno mi hijita...entonces duérmete en los brazos de papito
si?...


-Si papi...Oye pa,... no me quieres llevar a la mesa de la
cabaña?...alli duermo mejor.


-Queres ir allá?


-Siiiiiii.


-Bueno vamos....


Tomándome en sus brazos y sin haberse guardado su polla
parada y embarrada de semen, mi papi se levantó y se dirigió conmigo hacia el
establo. Una vez allí me depositó boca abajo encima de la mesa y me dijo:


-Duérmete, mi niña.....descansa un ratito que papito te
cuidara, eh?


-Si papi....


Cerrando los ojos me relajé sobre los tablones de madera y
fingiendo que dormía, comenzé a emitir ciertos sonidos con la nariz y la boca
para que papi creyera que ya estaba profundamente dormida. Pero en realidad lo
que yo quería era ver lo que papito me hacía esta vez. Me di cuenta que papa
dejó pasar algunos minutos esperando oir precisamente esos sonidos que se
producen cuando una duerme, y cuando estuvo seguro de ello, comenzó a llamarme
por mi nombre muy cerca de mis oidos, y claro que yo no respondí nada.
Teniéndome acostada boca abajo completamente a su merced, papito comenzó su
jueguito, bajándome primero mi shorcito y luego mis pantaletitas lentamente,
para después subirse arriba de la mesa, junto a mi, y sacándose su cosota bien
parada, empezó a tocársela jalándose el pellejito de arriba hacia abajo. El la
tenía otra vez muy dura y roja de la cabeza, y abriendo mis piernitas a todo lo
que daba comenzó a poner su dedito ensalivado en el hoyito del esfínter de mi
culito, haciendo movimientos rotativos alrededor de aquel centro de mi
traserito, en tanto que en la punta de su palo brillaban las gotas de lechita.
Tomando un poco de leche sobre sus dedos me empezó a embarrar la entradita con
ella para suavizar más la caricia, hasta que lleno de calentura me puso la punta
de su verga en la entrada de mi culito y comenzó a frotarme su polla suavemente,
de arriba hacia abajo, y después de un rato delicioso empezó a salirle de nuevo
aquel abundante líquido blanco, el cual me embadurnó a chorros todas mis
nalguitas, el centro de mi culito y hasta mi espaldita.


Una vez que papi acabó, fue a sacar la toallita que tenía
escondida y me empezó a limpiar con cuidado mis partes mojadas, para después
hacer él lo mismo con su pipí. Así que hubo terminado y habiéndose subido los
pantalones y guardado su pajarote, me empezó a hablar para que me despertara:


-Julita, Julita,....despiértate.


-Mmmmmmm?


-Ya despiértate mi hija....ya nos tenemos que ir....


-Tan pronto papi?....


-Si mi hija...porque ya es tarde. No quiero que mami se
preocupe...eh?


-Está bien papito...


Así que montamos en el caballo y nos alejamos del establo con
rumbo a casa. Yo iba estremecida por todas aquellas experiencias ricas y nuevas
vividas durante ese día, mientras que en lo más profundo de mi mente admiraba la
gran inteligencia de mi hermana Luci, la cual me había dado sin querer los tips
necesarios para disfrutar yo también y a mi manera de los secretos escondidos de
mi papi y poderlo espiar sin que él se diera cuenta.,



Cap. VII



-¿Cuando me seguirás contando, Luci...?


-Mira, Juli....hay algo que tú no sabes.....tengo una idea.


-Cual es...?


-Mientras papi no decida llevarnos juntas al establo otra
vez, no te podré contar...porque para eso tenemos que estar solitas.....y no
sabemos hasta cuando nos llevará....estás de acuerdo?


-Ajá....


-Pero como te decía....se me ha ocurrido una idea...


-Si...que es?...dimelo...anda....?


-Si. Mira...mañana, papi y mami se irán a casa de unos
amigos. Mami me dijo que no nos podrían llevar porque es una fiesta para
adultos. Entonces te diré lo que haremos, ok?


-Siiiiii.


-Nos iremos hasta el fondo del patio con nuestros juguetes,
hasta allá donde no nos puedan encontrar.....yo se de un lugar secreto....vamos
a hacer como que vamos a jugar un ratito;....entonces ahí te seguiré contando.
Sólo tenemos que esperar a que papi y mami se vayan a la fiesta.


-Esta bien.


Al día siguiente, papito y mami se arreglaron y como a las
tres de la tarde se fueron a la comida, no sin antes recomendarnos a todos que
no nos saliéramos de casa.


Una vez que partieron, nos aseguramos de ello y, tomando
algunos juguetitos nos retiramos corriendo Luci y yo hasta el fondo del patio,
donde había bastantes árboles frutales que producían generosa sombra y también
nos escondían totalmente de miradas u oídos indiscretos.


Así que llegamos al fondo del patio, Luci se puso a buscar el
mejor lugar para poder escondernos, y llevándome por un sitio solitario y
encubierto por abundantes árboles y matorrales donde no podíamos ser vistas (al
parecer ella conocía muy bien aquel escondite), me condujo por detrás de un
enorme arbol de mango, desde donde partía un caminito de tierra que se abría
entre inmensos y tupidos matorrales: era aquél un sitio perfecto para
escondernos y no ser vistas. La barda de nuestra casa tenía un hoyo en la pared
donde podíamos pasarnos al terreno baldío que colindaba con nuestra casa y donde
jamás nos buscarían, pues solo Luci conocía ese pasaje secreto. Una vez que nos
pasamos al otro terreno, que por otra parte estaba lleno de árboles y maleza y
perfectamente protegidas y camufladas por el abundante verdor de la naturaleza,
nos sentamos en un escondrijo oculto en el suave musgo y, haciendo a un lado
nuestros juguetes (lo que menos nos importaba en ese momento eran los juguetes),
la insté para que me siguiera contando:


-Anda Luci....ya cuéntame....


-Hmmm....estás desesperada por saber, no?


-La verdad que sí....


-Está bien Julita...te seguiré contando...pero recuerda que
tu me contarás después eh?


-Si Luci, si....pero empieza ya.....


Para entonces yo ya podía sentr entre la intimidad de mis
piernas aquel picor tan delicioso que me producía saber lo que iba a escuchar.


-La siguiente ocasión en que papi y yo volvimos a ir solitos
al establo, ocurrieron cosas nuevas que ahora mismo te confesaré Juli:


-Si...anda, dime...que te hizo esta vez?....


-Como casi siempre lo hacía, cuando llegamos al establo papi
se puso enseguida a ordeñar. Eso jamás dejaba de hacerlo. Primero trabajaba y
hasta después jugaba él o bien me enseñaba cositas. Como te decía, él se puso a
ordeñar y yo me metí como siempre entre el bosque para fingir que me iba a jugar
lejos, mientras él me veía partir. Pero no fue así, porque al cabo de algunos
minutos, ya alejada de su vista y calculando que quizás él estaría terminando de
ordeñar, di el rodeo de costumbre hasta llegar a la parte trasera de la cabaña
donde tenía mi escondite secreto y podía espiarlo a mis anchas y sin ser vista.
Me acomodé en ese solitario y secreto sitio, cómplice de mis observaciones
subrepticias e íntimas, esperando a que llegara el momento oportuno.


Y sucedió esta vez que, como siempre lo hacía, papi comenzó a
gritar mi nombre para ver si yo me encontraba cerca, pero como tenía por
costubre quedarme como muda, como si nunca le oyera, no le respondí. Entonces ví
entrar a papito al establo, solo que esta vez entró solito. Yo esperaba la
repetición de la última escena que había visto a escondidas, pero ahora no fue
así, ya que en esta ocasión lo ví que entraba a la cabaña caminando él solo y
una vez dentro, procedió a asegurar bien la puerta.


-Ay....como es que llegó solito?


-Ahora lo sabrás, Juli....te decía que entró y cerró por
dentro, mientras yo pagaba lo más que podía mis ojos al agujero de las tablas.
Casi de inmediato, papi se bajó los pantalones y se quitó la trusa y su camisa,
quedando totalmente desnudo ante mi ardiente y escondida visión. Se notaba que
papito se sentía totalmente seguro dentro de la cabaña, pues me daba cuenta que
una vez dentro y asegurada la puerta, jamás sospechaba que alguien pudiera
estarlo observando. Por eso era que en la seguridad de su escondite, daba rienda
suelta a su más amplia brama entregándose por completo y sin reserva alguna a
los placenteros juegos que tanto le gustaban.


-Hurgando en medio de la caja donde siempre guardaba la tela,
y en completa desnudez, pude ver que sacó de adentro un racimo de frutos verdes,
largos y gruesos, que al principio pensé que eran como pepinos. Pero ya después,
cuando pude verlo mejor, vi que en realidad era otro tipo de frutos que había
visto en mis correrías por el bosque, y que crecían arriba de algunos árboles.
En fin, que aquellos frutos eran de color verde, alargados como los pepinos pero
un poco menos gruesos, y se pegaban varios de ellos en un solo racimo. Vi que
papi cortaba cuidadosamente uno de la rama y guardaba los otros en la caja. Ya
con aquel fruto verde en sus manos y con su pipí bien paradote, se subió arriba
de la mesa y se sentó sobre la tabla. Cogió aquel largo vegetal con una de sus
manos, lo escupió y comenzó a llenarlo todo de saliva, haciendo eso varias veces
hasta que se aseguró de que estaba completamente humedecido de aquel líquido
resbaladizo. Luego y respirando con dificultad por la excitación que todo aquel
jueguito le producía, papito, levantando sus nalgas, se acomodó aquella cosita
debajo centrando una de sus puntas precisamente en medio del hoyito trasero de
su culito, y se fue bajando suavemente emitiendo largos quejidos de placer
mientras aquel instrumento verde se perdía lentamente en medio de sus peludas
nalgas.


-Para mi todo aquello era nuevo, pues no sabía que los
hombres pudieran hacerse todo aquello y calentarse hasta lo indecible, como veía
hacer a papi en esta ocasión. Así que muda del asombre y presa de las más
encontradas emociones, y sintiendo de de en medio de mi rajadita comenzaban a
fluir aquellos zumos mágicos que tanto me deleitaban, empecé a tocarme con mis
dedos por un lado de mi calzoncito, buscando darme placer por medio de aquellas
caricias íntimas. Así estuvo papi por largos minutos metiendose y sacándose
aquel vegetal embadurnado de saliva hasta que, no pudiendo más, se derramó
abundantemente en sus manos, pues las había puesto debajo de la punta de su pito
a fin de que aquel precioso líquido no se perdiera en el suelo. Una vez que
terminó de salirle toda la lechita, cogió sus manos y las llevó hasta su boca, y
cual no sería mi sorpresa de que comenzó a lamer con su lengua toda aquel
líquido transparente y espesísimo hasta que se lo tragó todo sin dejar ni una
gota.


-Ohhh..no me digas....se comió él solito toda su lechita,
Luci?


-Si.... No dejó absolutamente nada.


-Y que más....?


-Pues en esa ocasión eso fue todo, porque se bajó de la mesa
y fue rápido a limpiarse, tomando como siempre la tela escondida que le servía
para esos menesteres. Y después salió a gritarme que me apurara porque teníamos
que regresar a casa.


-Hummmm...que rico todo eso que viste, Luci...


-Lo crees?...Hummmm.....si, toda esa visión, también nueva
para mi, fue única, Juli.


-Y después que paso....?


-Bueno, en esta ocasión nos regresamos a casa. Al parecer
papi tenía que hacer algunas cosas en casa y por esa razón no permanecimos más
tiempo en el establo. O tal vez él de lo que tenía ganas era de hacerse aquello
nadamás. Por lo visto a veces papito emplea la variedad en sus "asuntos", porque
no siempre repite lo mismo, sino que va haciendo unas cosas, luego cambia a otro
tipo de juegos y después hace cosas diferentes....No te parece delicioso?...el
sabe disfrutar muy bien de su cuerpo cuando está solito, no?....


-Seguro....Pero, que más has visto?...que otras cosas te ha
enseñado papi?


-Ahora te lo diré, Juli, pero antes dime una cosa....


-Si...que?


-No te sientes como húmeda en medio de tus piernitas....?


-Ay si...estoy re´mojadita....


-Me dejas ver....?


-Si Luci....estoy excitada....


-Ay yo también....sabes que quisiera, Juli?...


-Dime qué.....


-Mira, ahora nadie nos ve.....aquí jamás nos
encontrarán....por mucho que nos busquen...por que no aprovechamos que estamos
solitas.....y nos tocamos allí.....?


-Tocarnos nuestras rajitas....?...ay que delicia
Luci...siiiiiii.


-Si...bueno pues, a ver ven aquí....acércate a mi....linda.


Poniéndome de pie frente a mi hermana Luci, ella me comenzó a
meter la mano debajo de mi faldita. Lo hacía tan suavemente que yo tuve que
cerrar los ojitos para saborear intensamente aquella íntima caricia debajo de la
tela de mi calzoncito, mientras abría las piernitas lo más que podía para que
ella pudiera manosearme sin dificultad.


De pronto ella, sin decirme nada, comenzó a bajarme la
faldita y las pantaletas, hasta que quedé completamente desnuda de la cintura
para abajo frente a sus ojos anhelantes. Enseguida ella acercó su boca a mi
panochita y comenzó a abrirse paso con la lengua por en medio de mis labios
vaginales, abiéndolos hacia los costados con sus dedos, y que estaban rezumando
lechita por la calentura del momento. Así estuvo Luci haciendome cosquillitas
por adentro de la rajadita sin bellos por largo rato, hasta que sentí como me
hacía pis adentro de su boca. Ella, al sentir la abundante humedad y al darse
cuenta de que apretaba las piernas y mi pubis sobre su boca, comenzó a mover su
cara aún más rápido, hasta que las sensaciones espasmódicas cesaron.


-Ahora...házmelo tú a mi Juli...


-Si...ven.....párate ya, Luci..


Rápidamente y con la cara enrojecida por el deseo, Lucía se
puso de pie quitándose con manos temblorosas la falda y las braguitas blancas
que llevaba puestas, hasta quedar sin nada de ropa frente a mis narices. De
inmediato me arrodillé frente a ella y procedí de la misma manera como ella me
lo había hecho. Abrí con mis dedos su tajito y llevé la puntita de mi lenguita
adentro de su vulva humedecida y caliente, comenzando un rítmico mete y saca que
duró varios minutos, mientras ella me agarraba de la cabeza y me jalaba la cara
con fuerza sobre su coñito enardecido. Poco le duró el gusto, pues presa de la
brama se vino de una manera increíble, pues pude beberme los abundantes y tibios
flujos que salían de su entrepierna, producto del orgasmo que estaba
experimentando.


Así que hubimos acabado, y viendo que había transcurrido
bastante tiempo desde que nos fuimos a esconder a aquel lugar secreto,
rápidamente nos pusimos nuestras prendas, recogimos los juguetes y regresamos a
la casa.



Cap. VIII



Yo estaba contenta en esos días, sobre todo después de
haberme dado cuenta del escondite secreto que mi hermanita Luci me había
enseñado. Aquel lugar era tan delicioso, tan exuberante y sobre todo, tan
íntimo, que solo de recordarlo sentía un calorcillo intenso entre mis bragas.
Cierta ocasión en que por la tarde estábamos las dos escondidas entre aquellos
matorrales subrepticios, platicándonos nuestras cositas, escuchamos como ruidos
que provenían del otro lado de la barda, es decir, del fondo del patio de
nuestra casa. Rápidamente nos tomamos fuertemente de las manos afligidas por el
temor de que nos fueran a encontrar allí agazapadas. Si eso sucedía no sabríamos
qué explicación dar del por qué estabamos allí solitas. Pero Luci, siempre más
animosa y lista que yo, me hizo señas de que me quedara en silencio. Así
permanecimos varios minutos, sin hacer movimiento alguno, mientras se escuchaban
voces y suspiros entrecortados del otro lado, que se oían suavemente, como si
quienes los proferían quisieran permanecer ocultos de cualquier mirada. Luci me
susurró al oído muy quedito que me quedara allí, mientras ella iba a ver de
quien se trataba. Yo le dije que estaba bien, pero que tuviera mucho cuidado, no
la fueran a descubrir. Ella se deslizó como una serpiente por entre las ramas
verdes de nuestro escondrijo, dirigiéndose muy lentamente y sin hacer ruido
hasta el agujero de la pared por donde nosotras nos pasábamos hacia el otro
lado. Una vez que llegó a la abertura, asomó cuidadosamente su cabecita hacia el
otro lado y así estuvo un buen rato observando con curiosidad, mientras yo me
esperaba impaciente en mi lugar. Quería saber lo que Luci estaba viendo al otro
lado de la barda, al fondo del patio de nuestro terreno.


Desde donde yo me encontraba podía seguir percibiendo los
susurros suaves provenientes del fondo del patio, que poco a poco se
convirtieron en gemidos ahogados, grititos de placer y hasta gritos repentinos
que al parecer eran acallados repentinamente. Luci continuaba mientras tanto con
la cabeza hundida en medio del agujero de la pared, deleitándose seguramente de
una visión nueva que, al no estar permitida en esos momentos para mí, me hacía
casi estallas de calentura y emoción, pues claramente me imaginaba que se
trataba de algún otro secreto escondido protagonizado entre los miembros de mi
familia.


Pasados largos minutos, y al detenerse por completo aquellos
los gemidos y susurros que tanto me enardecían, vi que Luci, reptando entre el
verde pasto, regresó hasta nuestro escondite secreto. Una vez allí, le pregunté
con desesperación:


-Que paso, Luci?....que fue lo que viste?


-Shhhhhhh.....calla, Juli....espera un momento hasta que se
alejen....


Nos quedamos como mudas por varios minutos, hasta que Luci
calculó que ya no había nadie del otro lado. Entonces en voz baja y acercando lo
más que pudo sus labios a mi oído, comenzó a relatarme lo que había visto:


-Eran Mami y nuestro hermanito Carlos.


-Ah si?...y que estaban haciendo?.....


-Hmmmmm....


-Ya dime...; Luci....


-Que crees que estban haciendo, Julita?


-Ay pues no se...aunque si puedo imaginármelo....


-Mira,...mamita trajo a Carlitos a orinar hasta el
patio....Yo pensé que ella no conocía este caminito secreto, pero ya veo que si.


-Ohhhh...espero que no haya descubierto el agujero en la
pared.


-Bueno, aunque ella lo descubra...no podrá pasarse hasta
acá...no cabría en el hoyo de la pared.


-Ohh..eso me tranquiliza, Luci.


-A mi tambien, linda...pero déjame contarte


-Siiiiii....anda.....


-Cuando me asomé por el agujero de la pared, vi que mami y
Carlitos estaban debajo del árbol de mango grande...lo recuerdas?


-Si....pero sigue...


-Caritos estaba con los pantaloncitos debajo de las rodillas,
mientras mami le agarraba su pajarito que empezaba a ponérsele tieso.


-Huuuuuy....que rico...


-Entonces de repente, mamita empezó a jalarle su pajarito
cada vez más rápido; se lo pelaba todito y a carlitos se le puso bien
durito...ya lo tiene larguito el condenado...


-Ah si?...y que mas?.....


-Pues que mami de pronto se agachó y se lo metió a la boca,
mientras Carlitos suspiraba profundamente, disfrutando de la caricia con los
ojos cerrados. Así le estuvo mamando por un buen rato, mientras él gemía y hasta
quería gritar, en tanto que mami le ponía sus manos alrededor de la boca para
que no se escucharan sus grititos de placer.


-Ay que lindo.....


-Permanecieron asi un buen rato, hasta que vi que mami se
sacaba el pipí de Carlitos de la boca y comenzaba a subirse sus faldas hasta la
cintura, haciéndose a un lado el borde de su pantaleta rosada. Entonces pude ver
que de los lados de su panochita le salían pelos negros y largos que Carlitos
tocó con sus manos mientras los jalaba suavemente. Mamita emitía gemidos
ahogados...no sé si los alcanzaste a escuchar, pero enseguida apretaba la boca
para no proferir sonido alguno.


Enseguida le acercó su peludo pubis a Carlitos a la boca, y
él, arrodillado, comenzó a lamerle su conchita, metiéndole su lenguita hasta el
fondo, mientras mami se retorcía de placer. Así estuvieron gozando con frenesí
hasta que mami, endureciendo su cuerpo y apretando con sus manos la cabeza de
Carlitos sobre su pubis, se vino en un tremendo orgasmo que le llenó de fluidos
toda la cara al muchacho. Una vez que acabaron voltearon para todas partes como
para ver si nadie les había visto, y subiéndole el pantalón a Carlitos y
bajándose ella la falda, se fueron de allí.



CONTINUARÁ.....



Si te gusta este relato me puedes escribir tus emociones y comentarios a
mi correo electrónico:



POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO




Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .



Número de votos: 1
Media de votos: 10.00


Relato: Mi inaudita vida incestuosa (02)
Leida: 20735veces
Tiempo de lectura: 30minuto/s





Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes



Contacto
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Afiliados



telatos porno incesto























Webcams Chicas de meha-sandal.ru
Todo sobre acuarios
Si te gustan los acuarios, suscribete a neustro canal de youtube !!!
Pulsa aqui abajo .



Datos Legales de acuerdo con las leyes españolas LSSI e internacionales 18 U.S.C. 2257

Portal de contenido adulto administrado por :

Principal | Libro de Visitas | Contáctanos | Envia tu relato | Mis Relatos Porno.com



el perro mete su hocico en mi cola y lamio mi coño zoofiliarelatos eróticos cuidando a mi yernodos maduras con jovenjuegos porno de sonicjoven violada pornoporno gay viejosporno gay americanosrelatos porno de un maestro ruralorgia en colegiofelaciones pornoviejas masturbadorascasting porno engañadascosquillas relatostias buenisimas pornoembarazadas españolas pornoporno entre abuelosrelatos cortos pornostravetis pornomi hija en mi cumpleaños relatos eroticosabuelas ponoporno penes pequeñossexo leabicozona por no gayespiando duchasme tire a mi madremi madre se folla al fontanerorelatos gays con fotosjuegos porno de narutospanking chicosleer relatos eroticos gratisalbañiles gayvecina folladorarelato tabulluvia pornoRelatoseroticos el haren de nenas de mi padreincestos de familiaporno y orgiasrelatos sexsoenfermeras pornospelis xxx gayesposas infieles pornoporno amor filialvecinas lesbianasporno lesbixorelatos heroticos habladosporno familiar gratisfotos eroticas de tiosporno guarovegeta gayrelatos sexuales sobrina vergudarelatos gay sexopezones grandes pornorelatos porno de chantajesrelatos ardientesmaduro peludorelatos cornudossexo gratis con madurosdoraemon follandojugando pornonarraciones eroticasporno en incestorelatos pormomi novia se masturbamoras pornorelatos porno viejonarraciones gaymamadas de cucavota mi chochoorgia en riorelatos pornos porque a las mujeres les apesta el c***viudas follanmaduras y fontanerosCulo de guadalupe relatosrelatos eoticosrelatos eroticos gay con fotoshistorias gay calientesmasturbacion anal masculinarelatos pornos incestomujeres golosasxxx zoofilasexo con mujeres madurasarrimones en el metro