webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
- 19 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
- 22 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
- Edad 19


Conexion desde su casa
"Imagen real"
Click to Download this video!


Relato: Las jovencitas



Relato: Las jovencitas

Mi nombre es Berta, tengo veinte años y lo que os voy a
contar me sucedió hace tan sólo unos días. Soy una chica de pelo castaño, en una
melena ondulada que me


cubre los hombros, y ojos marrones. Soy bastante delgada,
pero con un cuerpo del


que me siento muy orgullosa. La verdad es que tengo muchos
fans entre mis compañeros de estudios. Mis caderas son bastante anchas y tengo
un culito muy redondito. Mis pechos no son muy grandes. Se parecen al de las
modelos de la tele, así de redonditos.



Lo que voy a contarles me sucedió, como digo hace unos días.
Tengo una hermana de diecisiete años. Es rubia y de ojos azules. Es como una
cabeza y media más baja que yo. Delgada y con un cuerpo femenino, pero todavía
poco desarrollado.



Yo, hasta ahora, la había podido llevar muy bien. La verdad
es que como soy la hermana mayor, siempre la he visto como mucho más pequeña que
yo, por eso, me llama más la atención lo que les voy a contar.



Estábamos en la playa. Yo no me lo paso bien en la playa,
porque me cuesta hacer amigos. En eso me saca ventaja mi hermana Julia, que
rápidamente hace amigas. Esta situación me obliga a ir con mis papis casi
continuamente. Julia, en cambio, se iba con unas chicas que ya conocía de otros
años. Sus amigas Fina y Nadia, también de diecisiete años, me han parecido
siempre unas chicas normales.



Este año, sin duda por la edad, sin embargo, parecían ambas,
en especial Fina, que es un poco mayor que ellas, parecían un poco
extravagantes. Mi hermana no tiene mucha personalidad, así que pronto se le
contagió la forma de hablar y todo eso.



Como quiera que yo estaba un poco colgada, comencé a salir
con ellas, lo que no se me hubiera ocurrido hacer nunca en Valladolid. ¿Yo? ¿Con
esas pequeñajas? Me llamó mucho la atención la forma en que mi hermana hablaba
de los tíos con sus amigas. Lo cachas que estaba aquel, el pito tan largo que
debía tener el otro...



Me parecía increíble que hablaran así. Un día estábamos las
cuatro en la playa y comenzaron a hablar de aquella manera y les llamé la
atención. Mi hermana se enfrentó a mí y me llamó estrecha. Discutimos las dos, y
yo, para demostrar que no era una estrecha, me quité la parte de arriba del
bikini. Mis pechos quedaron al aire, entre las chicas, a la vista de los chicos
que de vez en cuando paseaban por la orilla.



Me hacía la liberal, pero me estaba dando vergüenza. Miré a
mi alrededor a ver si alguien me veía. No había nadie, por que era ya tarde,
pero me llamó la atención la mirada penetrante de las amigas de mi hermana,
sobre todo de Fina, y de mi propia hermana. Pensé que había dejado claro que no
era una estrecha, y había demostrado, como correspondía a mi mayor edad, que
sabía más que ellas.



Fina llamó por el móvil a mi hermana aquella tarde. La
escuché hablar. Me dolió que sólo quisieran hablar con ella. Quedaron durante la
siesta, no sólo sin invitarme, sino dándome a entender, taxativamente que no
podía ir con ella aquella tarde, pues tenían cosas privadas de las que hablar.
Yo no sabía de que hablarían. Se lo pregunté, y mi hermana Julia me respondió
que querían organizar el cumpleaños de Fina. Me intrigó saber si me invitarían o
no, y se lo pregunté a Julia, que me contestó diciendo que yo formaría parte
importante de la fiesta, seguramente.



No comprendí en ese momento lo que me decía. Desde esa
reunión, durante todo el resto del día noté a mi hermana como distante conmigo.
Cuando salimos otra vez las cuatro, las noté distantes a las tres, como si me
ocultaran algún secreto.



En Levante es normal que se produzcan tormentas en verano.
Esa noche, los truenos sonaban aquí y allí. Me desperté sintiendo que Julia se
metía en mi cama. -¿Qué haces aquí? - Es que tengo miedo, están sonando muy
fuerte - Me contestó.



-Pero si ya tienes dicecisiete años, Cómo vas a tener
miedo?-¡Pues sí lo tengo ¡- En verano solemos dormir las dos sólo con las
braguitas puestas. Mi hermana se me metió así en la cama. Me di la vuelta y le
di la espalda. No le di gran importancia sentir su mano en mis nalgas. Pero me
empezó a mosquear cuando su mano se deslizaba bajo mis nalgas hacia el toto.



- ¡Julia! ¿Qué estás haciendo? - ¡Ay! ¡Hija! ¡Nada!.- Quitó
su mano un momento, pero comenzó de nuevo, a la vez que me besaba el cuello y la
espalda. No me podía creer que mi hermana fuera de la otra acera. ¡Tan joven!.
Me fui de la cama de un salto y me metí en su cama, esperando librarme de ella.



Me quedé dormida. Me volví a despertar al sentir sus labios
mojados sobre mi pecho. Se había vuelto a meter en la cama conmigo, solo que
esta vez estabamos en su cama. -Cállate o me chivo. ¿Cómo le vas a explicar a
papá lo que hacías en mi cama? - Me replicó.- Le diré que eras tú la que me
follaba.-



Lo había pensado muy bien. Se había quitado las bragas por si
gritaba. No podría explicar que mi hermana estuviera con las bragas quitadas.
Sin duda, parecería yo la agresora, además, por ser de más edad que ella.



Julia estuvo durante un largo tiempo lamiéndome las tetas. Me
las besaba y las lamía. Se entretenía especialmente en mis pezones. Le debía
llamar la atención la manera en que se endurecían. Me puso la mano sobre el
sexo, que me empeñaba en no mojar, a pesar de que la realidad era que por más
que negara que aquello me producía placer, me lo estaba produciendo. Me tocaba
el toto como si fuera una breva. Evidentemente no tenía experiencia. Yo creo que
era la primera vez que lo hacía.



No consiguió que me corriera. La verdad es que tenía remilgos
a que me masturbara mi hermana menor, a pesar de la excitación que me producía.
Pero cuando volvió a la cama y me quedé sola, me metí los dedos como nunca lo
había hecho. Cuando terminé de hacerlo, la miré, y una sonrisa pícara aparecía
dibujada en su cara. Seguro que la había despertado y me había estado espiando.



Julia salía a solas con sus amigas. Yo no podía quedar con
ella. Me daba vergüenza. Además, intuía que Fina había tenido mucho que ver en
la extraña transformación de mi hermana. En el piso, cuando no estaban nuestros
padres, Julia me acosaba como si fuera un muchacho. Aprovechaba para tocarme el
culo, se restregaba continuamente contra mí e intentaba arrancarme un beso de
novios. Tuve que empezar a cambiarme y ducharme con la puerta cerrada por
dentro. Y en la playa, me tenía que poner a metro y medio cuando nos bañábamos.



Un día, paseaba sola cuando vi que estaban las tres sentadas
en un apartado del parque. Cuando me vieron se pusieron muy nerviosas. En
especial Nadia, una chica muy morena y gordita, más desarrollada que las otras
dos, que estaba sentada en medio. Toda su obsesión era ponerse bien la falda. No
sabía qué hacer ¿Debía chivarme a mi papi? ¿O a mi mami?



Pero el peligro me venía de noche, Lo intenté esquivar como
podía, pero una noche, estaba muy cansada. Me acosté de cara a la almohada. Mi
culo debía de ofrecer un aspecto muy apetitoso, por que me desperté sintiendo el
frío de la noche en todo el cuerpo. Julia me había quitado la sábana. Su boca me
besuqueaba las nalgas, que salían extraordinariamente por el borde de mis
bragas. Su boca tenía especial interés en las partes bajas de las nalgas. Yo me
estaba excitando


de verdad.



-¡Julia! ¡Vale ya! - No me hacía caso. -¡Se lo voy a decir a
papá! - Me contestó con cierto cinismo - ¡Seguro que te van a hacer caso! - No
me podían hacer caso, ya que se oía el ruido rítmico del balanceo de la cama en
la habitación continua. Estaban haciendo el amor. ¡Dale que te pego!. La dejé
por segunda vez que me tomara.



Había mejorado mi hermanita la técnica. Se ve que había
practicado mucho con Nadia. Después de calentarme con los besitos en las nalgas,
hundió la cara entre ellas, y me metió la lengua, lamiéndome la parte trasera de
mi almeja. Con las manos me apartaba las bragas y me separaba las nalgas, para
poder lamerme mejor.



No le daba asco ni mis jugos, ni mis pelos ni nada. Me agarré
con las manos al cabecero de la cama cuando sentí pasar sus dedos por mi sexo,
para rozar mi clítoris ya excitado. Julia no tenía un gran repertorio de
caricias, pero lo que hacía, lo hacía muy bien. El tacto de las sábanas contra
mis pechos me electrizaba. Tuve que hundir mi cara contra la almohada para
evitar que un gemido de placer rompiera el silencio de la noche, mientras me
corría.



Julia me besó en la cara. Parecía orgullosa de mí y de ella.
Al día siguiente me comentó que si quería ir a la fiesta de cumpleaños de Fina.
Estaba muy indecisa. No quería participar en las amistades de Julia, pero era mi
oportunidad de regañarlas a las tres. Habían quedado para planificar los últimos
pormenores de la fiesta y me invitaban a ir después de unas semanas sin contar
conmigo.



Ese día Julia me pidió insistentemente varias veces que le
entregara mi boca. Me negué en rotundo al principio, pero después de que me
cogiera el culo un par de veces, me entró tal calentura que dejé que me besara
por primera vez. Sus labios tiernos se clavaron en los míos. Un escalofrío
caliente me recorrió toda la espina dorsal y unas cosquillitas me recorrían el
vientre. Empecé a sentir la excitación en mi sexo. Reaccioné interrumpiendo el
beso.- ¡Déjame ya!- Y me aparté.



Pero Julia me perseguía y volvió a conseguir, unos minutos
después lo que había interrumpido yo. Esta vez el beso fue largo y apasionado.
Me negaba, por un lado a aceptar lo que hacía, pero por otro tengo que reconocer
que me gustaba un montón.



Estábamos las cuatro solas, en casa de Nadia. Hablamos de
tonterías y bebíamos demasiados cubatas mientras las tres jovencitas se miraban
y me miraban sin atreverse a dar el primer paso. De repente, miré a Nadia y la
encontré dándole un beso en la boca a Fina. No sabía que hacer, pedí que me
tragara la tierra. Mi hermana me miraba orgullosa. Creo que sin duda, el alcohol
nos estaba haciendo efecto. Mi hermana quiso besarme y la rechacé.



Pero a la segunda vez, y al ver lo entregadas que estaban las
otras dos chicas, no sé, me dejé besar en la boca pero en seguida la aparté.
Luego todo vino de corrida. Me metió la mano bajo la camiseta para tocar mi
pecho y me fue calentando. Bebía constantemente, pues mi baso siempre estaba
lleno. Poco a poco me fue importando menos que me vieran hasta que me entregué
totalmente a la boca de mi hermana y permití que Julia me acariciara los muslos
con sus manos suaves.



La bebida comenzó a hacerme un efecto fulminante y ya no puse
oposición a que Julia metiera sus manos bajo mi camiseta, buscando el calor de
mis senos. Puse tímidamente mis manos en su cintura pero no me atrevía a tocarla
mucho, por mi propios tabúes, y lo más que hice es dejarla descansar sobre sus
caderas.



Ya me dejaba llevar por lo que decidían entre las tres, pero
principalmente, mi hermana y Fina, que al ausentarse un momento, dejó que mi
hermana probara la dulzuras de los senos de Nadia. Me vi, sin darme cuenta ni
pensarlo, convertida en una espectadora de la propia Julia. Sus manos
acariciaban ahora a Nadia que no oponía resistencia ninguna, y sólo a la mañana
siguiente, cuando aparecí en la cama sin bragas y comencé a recordar lo
sucedido, me dí cuenta de mi desnudez y del espectáculo increíble de mi hermana,
cosas ambas que sólo pude aceptar bajo los efectos del alcohol.



Fue entonces, a la mañana siguiente cuando me acordé que tras
aquellos besuqueos, quedamos las cuatro desnudas de cintura para arriba y
comenzamos a tocarnos los senos, aunque eran mi hermana y Fina las principales
beneficiarias de aquello y tras aquellas caricias vinieron sus besos sobre
nuestros pechos y nuestros pezones.



No me acuerdo como ni cuando me desnudé, pero sí que lo hice
delante de ellas y animada por la visión de mi propia hermana y Nadia Me
recreaba viendo a mi hermana comiéndole las tetas a Nadia. Mi vergüenza se había
transformado poco a poco en atracción y tras volver Fina, y regresar mi hermana
a mí y sentir sus labios sobre mis pezones me excitaba enormemente.



También recordaba que tras aquello, mi hermana decidió que
era el momento de regresar a casa y Nadia se quedó con Fina. No comprendía como
Julia interrumpía la fiesta en lo mejor. Mi resaca no me permitía imaginar hasta
donde llegarían esa noche las amigas de mi hermana, pero en cambio recordaba que
al llegar a casa, mi hermana me ordenó que me acostara, pues realmente estaba en
un estado lamentable. Mis padres no llegarían hasta tarde, así que si me
pillaban durmiendo, podría pasar inadvertida mi borrachera.



Pero antes de dormirme, mi hermana estaba entre mis piernas,
subiéndome el camisón y estirando de mis bragas hasta el suelo, sentí su mano en
mi conejo, y su boca sobre mi raja, lamiendo el clítoris excitado y excitándome
todo el cuerpo mientras metía la mano debajo de mi camisón hasta recorrer todo
mi vientre y pellizcarme los pezones.



Julia estuvo comiéndome el coño hasta que consiguió
arrancarme un orgasmo que me tardó en llegar por los efectos del alcohol.
Recordaba aquello contradiciéndome, pues no sabía si sentía cierto rechazo por
la resaca que sentía o por mis propios prejuicios, pero a la vez deseaba volver
a sentir aquella lengua rozar rítmica pero metódicamente los bordes de mi sexo y
mi clítoris.



Ahora recordaba cómo deseaba que su lengua se estrellara
contra el centro de mi raja y me penetrara con ella o con sus dedos o con lo que
fuera y cómo escuché mis propios gemidos de placer mientras acariciaba el pelo
de Julia y abría mis piernas cuanto podía, Y sin embargo, al levantarme y ver a
Julia ya en bañador, mirarme pícaramente y saludarme con un "buenos días,
chochito" me dio tanta vergüenza...



Después de lo sucedido en la velada anterior pensé que lo
mejor era no subestimar el poder de seducción de Fina y de Julia y estar un poco
precavida. Por un momento decidí no ir a la fiesta, pero mi hermana no dejaba de
pedírmelo y al final, decidí ir a la fiesta que se celebraría aquella tarde en
casa de Fina, proponiéndome que nada de lo sucedido la noche anterior ocurriría
durante la fiesta. Los padres de Fina pasarían toda la tarde fuera, y ya habían
avisado que volverían tarde. A Fina, me decía Julia, le había costado
convencerles un montón.



Le dije a Julia que había que comprar algo de regalo -¡No te
preocupes por eso! ¡Ya hemos pensado en todo! - Me decía mientras yo me divertía
viendo su pecosa nariz enrojecida por el sol.



Fina era una chica castaña clara. Tenía el pelo corto y era
la más alta de las tres, aunque era muy delgada. Era de tez blanca, que el sol
apenas enrojecía. Sus ojos negros se me clavaron cuando me vio aparecer junto a
Julia. Fuimos con las manos vacías. Estaba, como decía Julia, todo previsto. En
medio de la mesa del salón había vasos altos , unas botellas de refrescos y una
de ginebra. En el centro, una tartita que parecía muy rica, cubierta de nata. El
pelo se me erizó al ver la botella de ginebra, recordando la noche anterior.



Fina nos recibió en bañador. Un bañador de una pieza que era
muy elegante. Julia iba vestida con una camiseta que se le pegaba al cuerpo y
dejaba adivinar sus pechos pueriles, y unos pantaloncitos cortos vaqueros. Yo me
había puesto una sandalias de tiras muy delgadas y una falda vaquera. Llevaba
una camiseta ajustada que me dejaba ver los hombros, y me había dejado la parte
de arriba del bikini. Pronto apareció Nadia con la boca y los ojos pintados, y
un trajecito de una pieza, que se abrochaba por delante con botones. Traía un
paquete que sólo podía ser un regalo.



Nos tomamos un combinado. Ellas se lo pusieron muy flojo,
pero a mí me lo echaron bien cargado, por ser de mayor edad. Lugo tomamos otro.
Llegó el momento de tomar la tarta. No tenía velitas, así que Fina cogió una
vela de esas de cuando se corta la luz de noche. La encendimos y la sopló
mientras la cantábamos el cumpleaños feliz.



Volvimos a beber. Yo ya estaba mareada. No se me había
quitado la resaca del día anterior y estas copas hacían que lloviera sobre
mojado. Ellas se miraban con miradas cómplices. En ese momento, Fina dijo de
bailar. Puso música rápida y luego romántica. Comenzamos a formar parejas. Nadia
se puso con Fina. Yo bailaba con mi hermana.



Fina besaba a Nadia sin miramientos, en la boca y en el
cuello, cada vez más apretadas. Sus manos agarraban el trasero de Nadia con
fuerza. No importaba que yo las viera. A mí ya no me extrañaba aquello. Pronto
comencé a sentir las manos


de mi hermana en mi trasero. No llegaba a darme besos en la
boca, así, de pié, pero al bajarme el tirante, me los daba en esa zona
indeterminada que ni es hombro, ni axila ni pecho. No pude oponerme. No quería
dejarla mal y además, ya fuera por el alcohol o por lo que fuera, me gustaba.



Julia comenzó a desabrocharme la falda. Miré asustada, pero
me conformé al ver a Fina, que se había bajado la parte de arriba del bañador,
dejando sus pechos al descubierto. Nadia, bastante más baja, los besaba mientras
se desabrochaba el traje, que caía al suelo, dejando ver un cuerpo morenísimo en
el que destacaban las bragas blanquísimas y unas tetas gorditas, blancas y un
pezón oscuro en medio, que Fina arañaba con suavidad.



Mi hermana se había deshecho de su camiseta, dejando ver sus
pechos desnudos, pueriles, y se había bajado los pantaloncitos, debajo de los
que no llevaba nada. Nadia y Fina rieron al verla desnuda y ver su toto con un
vello rubísimo apenas perceptible.



Yo era la única más vestida, pues llevaba las bragas y la
camiseta, que Julia se empeñó en quitarme. Apareció entonces la parte de arriba
del bikini, que Julia desabrochó y me quitó.



Volvimos a bailar. Sus manos se hincaban en mis nalgas, y mis
pechos se sostenían sobre sls hombros. Fina había desaparecido. Volvió al cabo
de un rato con el bañador puesto de nuevo, y con Nadia cogida de la mano. -Esas
dos ya se han aviado-. Dijo julia. Entonces propuso que cambiáramos de pareja.
Era sólo una excusa para que mi hermana y Fina me vieran bailar con Nadia.



Nadia no se anduvo por las ramas y se agarró a mi pezón como
si fuera un bebé. Aquella chica era muy sensual, y me agradaba su carita redonda
y sus labios gorditos puestos sobre mis senos Me puso la mano en el toto, por
encima de las bragas, entonces intervino Julia -¡Eso no! Está reservado esta
noche!-



Miré a Julia, que no estaba sino sentada junto a Fina,
acariciándose la almeja. Fina me miraba fijamente. Confieso que me ruborizó.
Luego, mi hermana y Fina comenzaron a besarse. Mi hermana me pareció
hermosísima, y confieso que tuve unos pocos celos al verlas. Mientras, Nadia me
lamía como un cachorrillo mamando.



Julia me sorprendió diciendo que era la hora de los regalos.
¡Pero si me había dicho que no me ocupara de los regalos. Nadia le entregó unas
bragas monísimas. Las festejamos mucho. Fina miró a Julia pícaramente:



(Fina a Julia) - ¿Y tu que me has traído de regalo?- Julia de
responde- ¡Pues lo


que tu me habías pedido!-



-¡Ya veo! ¡Ya!- Replica Fina mirándome a mí, mientras Nadia
se ríe nerviosamente. Julia me cogió del brazo y me dio a Fina, que me miraba
riendo picaronamente.



Julia me ordenó - Ponte las bragas que ha traído Nadia -. Me
daba vergüenza, pero Julia comenzó a bajarme las que llevaba. Nadia se reía y
decía -¡Va a ser una fiesta de verdad!-



Me tuve que cambiar, y terminar de quitarme mis bragas para
ponerme aquellos que apenas me cubrían los pelos del monte de venus. Por detrás,
los cachetes del culo me quedaban fuera. Las bragas me apretaban. -Ahora vas a
bailar conmigo- Me dijo Fina, agarrándome.



Fina me agarraba con fuerza y me besaba con mucha pasión. Sus
labios me mordían, y sus manos me cogían los cachetes del culo, mientras su
pierna, delgada y suave se metía entre las mías. Miraba hacia Julia. Ella se
había ido a un sofá con Nadia. Me observaba sentada con las piernas abiertas,
mientras Nadia estaba de rodillas frente a su sexo, saboreando lo que debía
parecer cabello de ángel.



-Te amo - Me dijo Fina .-Hoy vas a ser mía- Y comenzó a
acariciar mi sexo. No quise hacerlo, pero comencé a besar tiernamente las sienes
de Fina, y a besarle en la oreja. No sé por qué lo hice, sabiendo lo cachonda
que yo me pongo cuando me lo hacen. Su mano se clavó en mi sexo. Sus pechos, por
debajo de los míos.



Miré a Julia. Estaba disfrutando mucho corriéndose en la boca
de Nadia. Fina, al darse cuenta que las observaba me dijo - Tú tienes que
aprender de las dos; a tu hermana le encanta ser masturbada, y a Nadia, que la
utilicen sexualmente-



Seguimos bailando. Fina me colocó de espaldas a mi hermana.
Al poco sentí una boca lamerme las nalgas y por detrás, mientras Fina me
separaba las nalgas. Era una boca golosa, más sensual que la de Julia, así que
era Nadia, que me agarraba de la cintura para tenerme con más seguridad. Me dejé
caer sobre la pierna que Fina mantenía entre las mías, entrando mi raja en
contacto pleno con su muslo.



La boca de Nadia me hacía desfallecer de placer. Sentí
entonces el aliento de Julia a mi espalda, que se acercaba por detrás para
sostenerme, agarrándome de los senos. Fina se bajó de nuevo el bañador, y
restregaba sus tetas contra las mías.



Decidieron llevarme hasta un sofá en que me tendieron,
desembarazándome definitivamente de las bragas, lo que fue para mí una
liberación, pues la tela, tan ajustada, se me clavaba en el sexo.



- Mira que puta- Reía Julia - Si está chorreando-. Y se puso
detrás mía, sosteniéndome las dos manos, mientras Fina se echaba a mi lado,
comiéndome las tetas y abriéndome los labios del toto con los dedos. Nadia no
renunciaba a participar, y metió la cabeza entre mis piernas y se puso a lamer
la húmeda rajita.



Me sentía a punto de estallar, así que le pedí a Fina
-¡Méteme el dedo de una Vez! -Julia se reía y le decía a Fina -¿Te gusta tu
regalo de cumpleaños? ¡Pero sólo te la dejo esta noche! - Fina no dejaba de
mamar de mi pecho y comenzó a meter el dedo índice, al principio cómodamente,
luego, sin contemplaciones, cada vez más rápido. Julia le dijo a Nadia con tono
nervioso -¡Deja eso para Fina y tú lámele el botón! - A lo que Nadia obedeció y
empecé a sentir su lengua raspando mi clítoris.



Me corría como corre un caballo por el campo, desbocadamente
y sin importarme ya nada ni que pudiera pensar nadie. Las muy cabronas no tenían
piedad, y no dejaron de prodigarme en caricias hasta que el orgasmo no podía dar
más de sí.



Me quedé descansando, así desnuda, sobre el sofá. Mientras,
observé que Julia cuchicheaba con Fina. Después de eso, Julia se acercó a mi
oído y me dijo -Espero que no seas virgen, hermanita - No lo era en efecto, pero
aquello me llenó de excitación.



Vi que Julia cogía la vela con la que habíamos celebrado el
cumpleaños. Se reía de nuevo y fue con ella al interior de la casa. La trajo
embadurnada en una crema que dijo que era vaselina. Julia volvió a sostenerme de
los hombros y sentí como aquello comenzaba a introducirse con más suavidad de lo
esperado dentro de mí empujada por los hábiles dedos de Fina, mientras Nadia
separaba mis labios vaginales y besaba mis pezones. Julia comenzó a besarme la
boca con una pasión asfixiante. Me sentía sin poderme mover, mientras el placer
se manifestaba en todo mi cuerpo.



Para colmo, Fina comenzó a lamerme el otro seno, y a
acariciarme con las uñas de los dedos entre las nalgas. Fina me decía -¿Así que
no eres virgen? ¿Eh?,- Y luego me decía- ¿Y del culito? ¿Eres virgen? -



Me metió la vela como siete dedos en el toto, y de paso,
junto a la vela, algún dedo más, de afuera adentro, de afuera adentro. Ni que
decir tiene que me corrí como una loca, dando chillidos que mi hermana ahogaba
dentro de su boca, hasta que quedé extenuada.



Oí entonces dirigirse Fina a Nadia -¿Y tú? ¿Eres virgen? -
Fina se llevó a Nadia hacia el interior de la casa. Era gracioso verlas a una
tan delgada y blanca y la otra tan morena y bien formada. Desde el salón
escuchábamos a Fina convencer a Nadia, que cedió al final. Luego oímos unos
gemidos contenidos y no volvieron a aparecer hasta pasadas unas horas. Por su
parte, Julia se colocó sentada en el sofá, poniendo mi cabeza sobre sus piernas
y acariciándome el pelo y jurándome que nunca más me compartiría con nadie.



Ya hemos vuelto de las vacaciones. Hoy he hecho la cama de mi
hermana. Al levantar el colchón he descubierto una vela como la que utilizamos
en el cumpleaños de Fina. Creo que está deseando hacérmelo desde entonces. Creo
que le voy a dar una sorpresa y esta noche no me voy a poner el camisón.




Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .



Número de votos: 0
Media de votos: 0


Relato: Las jovencitas
Leida: 104514veces
Tiempo de lectura: 16minuto/s





Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes



Contacto
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Afiliados



telatos porno incesto






















Webcams Chicas de meha-sandal.ru
Todo sobre acuarios
Si te gustan los acuarios, suscribete a neustro canal de youtube !!!
Pulsa aqui abajo .



Datos Legales de acuerdo con las leyes españolas LSSI e internacionales 18 U.S.C. 2257

Portal de contenido adulto administrado por :

Principal | Libro de Visitas | Contáctanos | Envia tu relato | Mis Relatos Porno.com



follada en despedida de soltera[email protected]masturbando a mi hijoporno xzzporno padres e hijasmi tia me tocavideos porno guarros gratis[email protected]relatos eroticos de infielesrelatos "mis nenas" vergaporno americanosrelatos pornrelatos chicos gaysrelatos porno con madurasmadura fontaneronos masturbamos juntaszona porno gaystrios bixesualesmasturbacion anal masculinaporno español primera vezdeje que mi papa me cogiera relatos xxxprofesor follando con alumnastías maduraspapas follando a sus hijastios desnudos vestuariosrelatos de sexo caseromorbo y cornudosfollando en el transporte publicofollando a una gitanamaduras.commrelatos maduras follandozoofolia xxxrelatos porno hijosrelatos eroticos escucharnosotras relatos eroticosplaya colegio relatospornoporno en parquefotos de embarazadas pornohistorias eroticas sobre sobrinastías buenas pornoincestos porno familiarrelatros eroticosincesto madurospprno geyenfermero gaymarge y homer follandoputas follando con viejosvideos porno de gitanas gratisfollando con virgenestravesti musculosabailes eroticos pornover porno salvajefarmaceutica follandocomic porno doraemonenseñame las bragastias follandihermana follando a su hermanomiss nudistami profesor me violofollando a su amiga borracharelatos mujeres infielesrelatos porno mi piercing mi marca esclavaporno transexualesrelatos eroticos agarrandole las piernas a mi suegra en bus d nochefotos masturbacionesrelatos calientesmasajista lesbianasporno abuelas lesvianaschat guarro gratispelicula porno de poli diazrelatos eróticos gaysmanoseadas en el metrohistorias de zoofiliarelatos eroticos bivideos cuentos pornofotos mujeres mamandorelatos de cruisingsexo fuerte pornoporno en triosvecinas calienteshermana follando a hermanorelatos gay entre amigosabuela española pornorelatos gay jovenesmujeres casadas calientesmarkeze relatoscasadas infieles relatosprestando a mi mujervideos porno bollerascasadas follando con desconocidosmujeres muy golfashistorias eroticas gratisrelato erotico con mi hijastra dormidaliquido preseminal novia relatos eroticosfeminizacion relatosporno desvirgacion analcomo chupar tu propio penexxx policiasporno viejas viciosas