relatos porno
webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
- 19 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
- 22 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
- Edad 19


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: Memorias de un señorito andaluz





Relato: Memorias de un señorito andaluz

Memorias de un señorito andaluz , por Malachi


Desde que tengo uso de razón recuerdo haber sentido una
especial atracción por los hombres. Siempre preferí jugar con muñecas antes que
con armas, y mis rasgos y maneras acentuaban mi lado femenino en detrimento del
masculino.


De no ser por las ropas de niño con las que me adornaban
hubiera pasado por una niña sin ningún problema.


Desde bien pequeñito sentía que me temblaba parte del cuerpo
al ver pasar a mis primos mayores o a mis vecinos. Recuerdo que con el comienzo
de mi adolescencia, cuando mi madre salía de casa, corría a su habitación y me
calzaba sus picardías, sus sostenes, sus hermosos y perfumados ligueros, y tras
pintarrajearme de mala manera los morritos, me plantaba frente al espejo de la
habitación materna y adoptaba posturas de mujer, de puta barata, para acabar
manchando las bragas con la inevitable eyaculación.


Supongo que entonces era un putito en potencia, porque a
decir verdad, me encantaba pensar que en cualquier momento un hermoso y bien
dotado macho entraba inesperadamente en la estancia y me hacía suyo. Y bueno,
realmente un día alguien entró en la habitación, aunque para desgracia mía, no
fue un hermoso efebo sino el animal de mi padrastro que, para hacer honor al
apelativo, me atizó una soberna paliza y me llamó maricón y otras lindezas que
no reproduciré aquí para no extenderme en recuerdos desagradables.


Obviamente jamás volví a entrar en la habitación de mi madre.
Sólo el pasar frente al umbral de la puerta me ponía los pelos de punta. Aquel
bestia me había dado tal paliza que el mero hecho de pensar en la habitación me
daba diarrea.


Sin embargo, creo que aquello no hizo más que, por una parte,
sumar uno más a mis traumas infantiles, por otra, retardar mi iniciación a mi
verdadera sexualidad. Por aquella época solo pensaba en tres cosas: joder, comer
y joder.


Evidentemente, la deducción es diáfana. Había nacido para ser
amado, para entregarme a una buena herramienta y para servir a su poseedor en
todas sus exigencias.


La cuestión es que mi primera experiencia llegó bastante
tarde (o por lo menos más tarde de lo que yo hubiera deseado), cuando cumplí los
quince años.


Hasta aquel día el único placer que había conocido era el
solitario, el que mis tiernas manitas de púber en celo me proporcionaban. Vamos,
que me mataba a pajas. No había día que no me hiciera menos de tres.


Bueno, pero como iba narrando, mi primera experiencia
completa llegó a los quince años.


Era primavera y los pajaritos cantaban, las nubes se
levantaban y toda la campiña rebosaba en colores. Hacía unos meses que el sueño
de mis masturbaciones era la abultada bragueta de un chico de la cuadra ( olvidé
referirles que mi familia gozaba de una posición, digamos, bastante desahogada
económicamente y éramos propietarios de una finca enorme en el sur de una España
todavía analfabeta). Era un chico joven y guapo que aun no habiendo cumplido los
diecisiete, ya se afeitaba y aparentaba más edad.


Cuando lo veía sacar el lustre al lomo de los caballos me
sacaba de sitio. Me corría como un cerdo en celo pensando las maravillas que
aquel cabrito podría hacer en mi inexperto culito.


Me relamí los labios, me pellizcaba los pezones y me metía
las zanahorias y los pepinos que luego mi abuela echaría en el cocido del
mediodía pensando en él. Estaba loquito por aquel Adonis rubio.


Y seguramente nada más hubiera ocurrido, si aquella mañana de
primavera Eulalio – que así se llamaba el muchacho – no me hubiera saludado.


-Buenos días señorito – sonrió el mozo.


A un servidor se le puso la polla en posición de saludo y, en
un esfuerzo por ocultar mi nerviosismo le respondí:


-¿Vas a las cuadras? – le dije mientras le miraba
descaradamente el paquete.


-Así es señorito – sonrió de nuevo. El Pocholo tiene una pata
mal y hay que hacerle una cura varias veces al día...


-Pobrecito ... – musité - ¿y está muy mal?


-¿Si quiere verlo usted mismo?


Esta es la mía, pensé. No sabes lo que te espera Eulalito
mío. Te voy a sorber hasta el tuétano. Después de que te haya follado no vas a
servir ni para mear.


Y perdido en estas ocurrencias acepté su invitación y me
dirigí a las cuadras junto a su campestre y bien formado culo. Un culo de
verdad, prieto y musculoso, de los que cuando te estan follando, de un solo
golpe te la clavan hasta el fondo.


Cuando llegamos a donde se encontraba el Pocholo (el caballo
más querido por mi padrastro), Eulalio se agachó para mirarle la pata, ocasión
que yo aproveché para situarme detrás de él y bajarme los pantaloncitos que
llevaba, dejando al aire mis encantos primaverales.


Cuando Eulalio se dio la vuelta y se percató de lo que le
estaba ofreciendo se puso nerviosisimo.


-¡Señorito! – exclamó.


-¡Que señorito ni que monsergas! – le espeté - ¡Follame
Eulalio, follame o gritaré y vendrá todo el mundo!


Otra aclaración. Siempre he sido un poco chantajista y he
conseguido muchas cosas gracias a mi posición de privilegio en determinadas
situaciones como esta. Vamos que era un niño malcriado que no soportaba una
negativa.


Eulalio estaba paralizado. No se enteraba de nada o al menos
le costaba asimilar.


Como se había quedado en ese estado de shock decidí pasar a
la acción. Es decir, lo agarré y le metí dos palmos de lengua entre los dientes.
Aquello pareció hacerle reaccionar.


Se puso de pie y se bajó los pantalones y calzoncillos de un
sólo golpe, dejando oscilando en el vacío de la cuadra los dos palmos de
virilidad más grandes que yo he visto nunca (con la excepción de la del caballo,
que asistía a la escena entre estupefacto y cachondo a juzgar por el crecimiento
que experimentaba su verga animal).


Sin perder un instante y de forma instintiva me lancé sobre
aquel rojo y palpitante caramelo que por primera vez se me ofrecía.


Él me agarró del pelo y me apretó contra su bajovientre, como
intentando que la engullera toda. Y a decir verdad, eso hice. No se como, pero
lo hice. Me la comí entera, hasta que noté el vello de sus huevos en mis labios
y la punta de su inmensa y sabrosa polla en la boca del estomago.


Entonces, cuando la tenía sumergida en mi garganta, Eulalio
comenzó a moverse como si estuviera follándome por la boca. Era increíble.
Apenas podía respirar con semejante pedazo de tranca en la garganta. Me dolía
pero al mismo tiempo deseaba que me la metiera más y más adentro, que me
rompiera de placer. Estaba loco de excitación y hacía un rato que acompañaba sus
emboladas con un dedo dentro de su cerrado ano, lo cual le provocaba más
excitación aun.


Noté como un espasmo me recorría el cuerpo y como mi polla,
sin apenas tocarla, expulsaba gran cantidad de leche corporal en un orgasmo que
recordaré siempre. Una paja no tenía ni punto de comparación con aquella
experiencia.


Instantes después, Eulalio sacó su inmensa tranca de mi
garganta, la dejó colgando sobre mis labios, y tras relinchar como un pura
sangre en celo, se vació copiosamente en mi cara. Volví a correrme al notar su
leche pastosa y caliente embadurnando mi rostro, mientras con la mano recogía
aquel néctar para llevármelo directamente a la boca.


Entonces me levanté y dándome la vuelta, me arrodillé delante
de Eulalio, ofreciéndole la flor de mi virginidad. Me abrí todo lo que pude las
nalgas y le mostré mi ano, limpio de pelos, esperando acoger su primera visita.


-Voy a dejarte sin una gota de leche. Voy a follarte hasta
que no se te ponga tiesa ni con almidón.


Aquello provocó un efecto fulminante, y actos seguido, la
polla de Eulalio alcanzaba la dureza y longitud necesarias para completar la
faena.


Y mientras seguía diciéndole obscenidades, que le ponían como
un jamelgo, noté como su lengua repasaba la entrada de mi culo y como apoyaba el
glande en mi esfínter esperando la orden de ataque. Me eché un poco hacía atrás,
como una gatita en celo para que los primeros centímetros inauguraran aquel
pasadizo del pecado.


Era enloquecedor notar como aquella picha campestre y robusta
se iba abriendo paso en mi interior poco a poco. La sentía dura y tiesa como una
vara de madera, y el dolor pronto se convirtió en placer cuando mi recto se
acostumbró a sus dimensiones.


Eulalio jadeaba como un potrillo. Me besaba el cuello, me
metía la lengua por las orejas y me lamía todo. Entonces con un golpe de cadera
acabó de meterme el resto de polla. La tenía entera dentro de mi, como yo tantas
veces había soñado. Estaba empalado en la polla más grande y gorda que puedo
recordar. Notaba como sus testículos golpeaban mis nalgas y como el mete saca me
provocaba el éxtasis animal con el que tantas veces había soñado en la soledad
de mi habitación.


Adentro y afuera, una y otra vez. Su polla entraba y salía de
mi culo con cada vez más frenesí. Notaba las gotas de sudor en sus testículos,
el olor de su cuerpo, de su sexo a punto de estallar. Un nuevo movimiento me
taladró la columna y justo cuando iba a correrme lo hizo él. Me lleno todo de
fluido caliente y pastoso, de su precioso néctar de macho salvaje. Después sacó
su polla de mi culo me la dio a chupar, a lo que yo respondí dejándosela
lustrosa y reluciente, limpia de cualquier otro fluido que no fuera mi saliva.
Fue genial.


Entonces nos dimos cuenta de que Pocholo, el caballo que
asistía al espectáculo como invitado de lujo, estaba como loco. El animalito se
había puesto como una moto y tenía su gran verga en un estado superalterado.


-Vaya – dijo Eulalio – parece que el caballo se ha excitado
con el espectáculo. Esto no es bueno para su salud. Habría que aliviarle de
alguna forma.


Y diciendo esto se colocó junto al caballo y comenzó a
pajearle para provocarle la eyaculación. Me senté junto a él e hice lo propio.
Tener aquella verga del animal entre mis manos era superexcitante. Era colosal.
Calculo unos cincuenta centímetros y el tacto era similar a la de un hombre,
pero más rugosa y caliente. No podía evitar pensar en el sabor que tendría
aquello, así que sin pensármelo dos veces me la metí entre los dientes. Duro,
grande, avasallador, notaba como los músculos de mi cuello se dilataban a su
paso. Llegué a pensar que el capullo me iba a llegar al estomago. Eulalio por su
parte se dedicó a lamer el resto de la verga que no cabía en mis tragaderas, que
a decir verdad, no era mucho.


Noté que me faltaba el aire y como pude me saqué el ciruelo
de entre los dientes, para volver a lamerlo en su longitud, ensalivándolo como
hacía Eulalio, que a juzgar por su destreza no debía ser la primera vez que lo
hacía.


La brutal descarga del animal no se hizo esperar. Tras
relinchar un par de veces se corrió sin darnos tiempo a retirarnos. Tan brutal
fue el lecherazo que el semen llegó a embadurnarme el rostro por completo. Como
si me hubieran estampado una tarta de merengue en los morros. Me relamí para
comprobar como el sabor no difería demasiado del esperma que momentos antes
Eulalio me había regalado.


Después de limpiarme bien en profundidad (tenía semen hasta
en las orejas), me despedí de Eulalio y Pocholo, pensando que a partir de ahora
mis visitas a las cuadras aumentarían en una frecuencia alarmante...



Si te ha gustado y quieres intercambiar impresiones y
sugerencias
..., mi dirección es
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO


Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .


Número de votos: 0
Media de votos: 0


Si te gusta la web pulsa +1 y me gusta






Relato: Memorias de un señorito andaluz
Leida: 459veces
Tiempo de lectura: 7minuto/s





Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes



Contacto
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Encuestas

Afiliados












relatos eroticos












Webcams Porno Exclusivas


Principal | Libro de Visitas | Contáctanos | Envia tu relato | Mis Relatos Porno.com


camioneros gaysvideos porno erotico sexo apasionante virgenesrotura de culomaduras buenasrelatos reales de hermanos que se follan.asus propias hermanaschat de cheucamujeres españolas casadas follandorelatos porno de hermanastias buenísimasporno travetisporno gratis abuelochat lesbicosgorditas cachondasrelatos eroticos viejo y mi hermanaporno preñadasporno lesbianas madre e hijaenfermeras follando con pacientesrelatos sobre incestoporno esposas infielesporno entre madurosrelato erotico gay chupon nalgasmoros follandorelato pornogay sumisobomberos gays follandorelatos feminizacion forzadarelatos con mi tiafotos eroticas amateurschicas chupandose el coñomadres cachondassexo relatosporno trios bisextransexual follando con parejamasizorrasAtada y tortura en ombligo relatosporno orguiaslesvianas cachondasporno anal salvajeclítoris enormesazotes con cinturonancianas infielestravesti culturistaporno muy peludopadres xxxrelatos gay con heterosmujeres casadas con ganas de follarrelato erotico esposafeas cojiendosexo maduro gratisdominación femenina relatosrelatos porno audiorelatos eroticos inciestorelatos porno hijosrelato erotico madre sodomiafolle con mi hermanoninas mamandoporno dunasmadres follando amigos de sus hijosfollando a las vecinasrelatos porno fotosmachos gay pornorelatos eroticos gay gratismaduras casadas españolasporno incestos madurascoño chorreandorelato erotico chantajefotos porno de tiassexo porno madurasporno marido cornudorelatos de in cestocuentos relatos eroticoshistorias filialfoto relatos eroticosla secuestran y la follanpolicias gays follandovideos eriticos gratisporno anal durotransesual pornotríos madurasporno alumnoporno anal con madurasmasturbo a mi hijosexo gratis con viejosporno madre e hijoporno muy ancianasgordo folladorvideos porno gay zoofiliaorgasmos lesbicosporno en el masajista