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Relato: Una nueva amiga en el grupo (III: Voliendose loca)





Relato: Una nueva amiga en el grupo (III: Voliendose loca)


Espero que lo disfrutéis, en especial los que me habéis
mandando mensajes de ánimo para seguir con le historia… es toda vuestra, como
Yolanda.



Tercera Parte. Mi hermana sabe que me hace feliz…



Intenté quedarme quieto mientras mi hermana se duchaba y se
ponía guapa al final del pasillo. Estaba expectante, bastante nervioso y no
podía quedarme quieto. Había estado pensando sobre todo lo que me había atrevido
a hacer aquellos dos últimos días y sobre todo intentaba imaginarme lo que
vendría, pero continuamente me venían imágenes de esa aquella mañana… cuando me
probaba las botas en el probador con ella, el juguete que me había regalado y
que juntos habíamos probado… pero sobre todo la imagen de la polla de Marcos en
mi boca… Eso si era fuerte.



Suspiré y me toqué el culo redondo que me hacía aquella falda
verde tan ajustada. Las botas marrones nuevas también me quedaban de muerte,
aunque las plataformas tan altas me ponían casi de puntillas y apretaban un poco
los dedos meñiques. La camisa azul tenía unas letras escritas a lo largo de la
espalda en color amarillo y era muy pequeña, una talla menos de lo normal, como
me sugirió mi hermana. Eso hacía que los falsos pechos que ella me había puesto
con tanto esmero se apretaran tanto que solo con mirar para abajo me ponía a
mil. La peluca me la había recogido con un pañuelo azul que mi hermana me había
dejado.



Todavía no sabía como iba a acabar todo aquello. Es más,
cuando pensaba en lo que estaba haciendo parecía que miraba al infinito. Me
mareaba solo de pensar que alguien conocido me pudiera reconocer de esa guisa,
pero me encontraba tan… tan excitado asi…. Di un pequeño paso con mi pierna
izquierda tirando de la falda hacia abajo y paseé por la habitación imitando los
andares de mi hermana. No podía dejar de darle vueltas al asunto que mi hermana
me dijo por la mañana. ¿Doble vida?... aquello era una locura, ¿Cómo iba a hacer
yo eso?. Me volví a tocar el culo Dolía. Me entró un repelús cuando recordé el
pedazo de consolador que me había metido por el agujero del culo, o como lo
llamaba mi hermana… mi nuevo coñito… todo estaba yendo demasiado deprisa, tanto
que se me estaba empezando a ir de las manos.



Volví a mirarme al espejo y cerré los ojos recordando como le
lamía la polla a Marcos. Me pase la lengua por los labios pintados de negro y
tragué saliva… Mi hermana me estaba convirtiendo en una puta. Y allí estaba ella
entrando en mi habitación. Estaba guapísima, ideal. Sonreí al darme cuenta de
que por primera vez no la estaba mirando el culo ni sus tetas perfectas, sino
que miraba aquel pantalón rojo ceñido que llevaba pensando como me sentaría a
mí, y decidí que me compraría uno igual. Llevaba una camiseta blanca que dejaba
ver su ombligo con un piercing plateado con una bola en el extremo. La verdad es
que si no hubiera sido por ella jamás me hubiera atrevido a admitir la verdad.



Mi hermana me devolvió la sonrisa arrugando la frente.






No me quiero ni imaginar porque me sonríes así…
hermanito, todavía tengo que asimilar verte con esa falda de loba…






Movió sus brazos por mi cintura.






estás cañón, joder… Marcos te va hacer maravillas….






Se puso un poco de colonia mientras se reía.






Toma, ponte esto… toda mujer lleva las manos con
anillos…






Me dio algunos anillos plateados que sacó de una caja y me
los puse enseguida, en particular el que me cabía en el pulgar. También a mí me
gustaban, y por fin podía ponérmelos.






Ahora ven, cariño, venga… dame la mano... no te irá a
dar vergüenza después de todo lo de ayer…






Le di la mano tembloroso. Mi polla volvía a intentar salirse
de la falda.



Mi hermana comenzó a ponerme unas uñas postizas negras que se
pegaban como un pegamento rápido. Al terminar me cogió ambas manos con las suyas
y me las enseño. Estaban perfectamente pegadas… parecían mías de verdad. Tan
largas y duras… Me pase las manos por la falda y el tacto me ruborizó.






Es… esto es demasiado…






Mi hermana sonrió.






Si vas a ser una mas del grupo deberás estar a la
altura… con buenas te has ido a juntar tú.






Se miró el reloj.






Hostia, las diez menos diez. ¿Estas listo?, perdón…
¿Estas lista, Yolanda?... mira que si se me escapa…






Estaba listo desde hacia mucho tiempo, quería decirla. Cada
momento superaba al siguiente, y mi hermana se encargaba de darme todo lo que mi
morbo quería.






Belén… yo… se que te parece muy raro todo esto, pero te
juro que… joder, no se como explicarte… esto me parece tan excitante…






Mi hermana se acercó a mí y me pasó su uñas por la cara.






Hermanito, me parece super bien que lo hagas… tienes
que darme tiempo para acostumbrarme a tener una hermanita… pero estas muy
buena así, de verdad. Si no, no te lo diría. Ahora eres mi hermanita y no
quiero que nadie se meta contigo. Nadie va a saberlo y nadie se va a reir
de ti. Para eso ya estoy yo y mis amigas, ¿recuerdas? Además… esto es la
hostia… mi hermano disfrutando con una faldita… por no decir de su nuevo
coñito, Joder, herma, eso si que me pareció raro… ¡¡y encima lo de
Marcos!!






Al oir aquello me asusté un poco.






Belén… me volví… me volví loco de repente… como esta
mañana con… con ese regalo tuyo… ¿Crees que él se dará cuenta de que no
soy una tia?






Mi hermana me besó en la mejilla, y después me puso un poco
de maquillaje negro en los parpados.






Mira, estas mas buena que muchas de mis amigas, así que
si no urga por tu entrepierna nunca se dará cuenta… por cierto, ¿qué vas a
hacer con esa voz?... he oído que la gente la cambia… porque no pensaras
estar callado todas las noches… entonces si te van a pillar. A ver,
intenta poner voz de tía.






Yo tragué y hablé lo más agudo que podía.






No… déjalo, así no… menos aguda… ¿tu me has oído hablar
alguna vez como Alvin y las ardillas ?... joder, herma, escucha mi voz,.






La voz de mi hermana era… femenina.






¿Qué te parece así?



Mejor… bueno algo mejor, pero de momento di que sigues
ronco, ronca, joder, que nunca me acuerdo, ¿vale?... tu practica que ya
veras como acabas hablando como yo…






Mi hermana metió el móvil, el maquillaje y el tabaco en un
bolsito pequeño negro y me lo dio.






Llévalo tú otra vez, anda, que luego en la moto me
molesta. Ah, espera, y esto… vamos a tener que hacer algo con la pasta,
tio… porque te pones mi ropa, te fumas mi tabaco y ahora vas a utilizar
mis condones… ¿Quieres un tampax por si acaso?






Yo me reí nervioso, y me sorprendí al emitir una risa tan
pija. Estaba bastante inseguro de mi, y quería estar perfecto para Marcos, si,
porque en ese momento solo pensaba en él y en mis botas. Por fin tenía unas
botas como aquellas todas para mí… Me alisé la falda como cuatro o cinco mil
veces hacía abajo y me puse mas carmín negro. Mi hermana hacía lo propio con su
pantalón rojo.






Joder, herma, no te eches mas que pareces una puta
loba… ve poco a poco, no se puede pasar de ser un tío soso a una zorra tan
rápido… Ven, joder, que al final te vas a sacar un ojo.






En ese momento comprendí porqué las tías llegaban tan tarde a
las citas, después de una hora en el espejo siempre veía algo que mejorar.



- ¿Cómo esta tu cosita?



Mi polla estaba a reventar y por más que hacía no podía
mantenerla tan dentro como yo quería.



- Bueno, venga, haztela que nos vamos.



Mi hermana tenía razón. Tenía que hacerme una paja o aquello
saldría en el peor momento. Abrí la puerta para ir al baño cuando mi hermana me
cogió del brazo.



- ¿Dónde vas?



- Pues al baño…



- Aquí, te quiero ver, quiero ver a mi hermanita
masturbándose. O no te dejo mañana estos pantalones rojos.



Aquella faceta de mi hermana no la conocía, pero he de
reconocer que ya me daba igual todo. Me metí la mano por debajo de la falda y me
saqué la polla. Comencé a pajearme rápidamente mientras con la otra mano
sujetaba la falda para no mancharla. Mi hermana se sentó en la cama cruzando las
piernas. Miré el espejo y tan solo verme las uñas sobre mi polla me hicieron
volverme loco. Cerré los ojos y exploté. Al abrirlos mi hermana sostenía un vaso
lleno de leche fresca.



- No… que te has lavado los dientes… es solo para que no
manches el suelo.



Salimos al descansillo poniéndonos los abrigos después de
tirar la leche por el retrete. Reconozco que la idea de beber aquel liquido
viscoso se me pasó por la mente, pero la deseché al ver que mi hermana me dejaba
su plumas amarillo tan abombado y cortito. Ella se puso una cazadora súper
ceñida gris que hacía que su cuerpo pareciera aerodinámico, sin una maldita
arruga entre su piel y la tela. Me encendí un cigarro. Estaba nerviosismo. Una
vecina salió a dejar la basura.



- Aquí no se puede fumar, guapa…



Mi hermana me metió en el ascensor y pulsó el bajo.






Tranquila… hermanita, déjate llevar y disfruta.






Metí el mechero de nuevo en el bolsito sosteniendo el cigarro
entre mis labios. Mi hermana como siempre fue la primera salir del portal
meneando sus caderas con las tetas muy arriba. Yo la imité.






Ángel… joder, tio, ¿es nueva la moto?






Allí estaban los chulillos aquellos encima de una scooters
amarillas muy macarras, pero que por alguna razón no me disgustaron. Apagaron un
porro y se acercaron a mí. Ángel me dio dos besos mientras me miraba las tetas
descaradamente y después me acerqué temblando hasta Marcos. No podía mirarle a
la cara. Solo podía pensar en su polla abultada dentro del pantalón y la
vergüenza me invadió por completo al tener un impuso de bajarle allí mismo los
pantalones y chuparle de arriba abajo su verga.



De nuevo mi cuerpo me sorprendió. Marcos me agarró del culo y
me pegó un beso largísimo y violento al que no opuse resistencia. Me quede
parado un segundo saboreando su saliva con sabor a humo de porro.






¿Cómo estas de la ronquera, tía?






Yo sonreí y moví la mano. Intenté poner voz de tía.






Me… mejor…



La hostia, vaya voz que tienes todavía, tía…venga,
vámonos.






Mi hermana se subió al scooter mientras se recogía el pelo
por dentro de la cazadora y se agarro a Ángel. Miro para atrás y me guiñó un
ojo. Yo hice lo mismo agarrado a Marcos. Le sentía tan fuerte que me abracé él.
Salimos con las motos haciendo demasiado ruido, y pese a que yo siempre las
había odiado en ese momento me creí bastante afortunado de que un tio tan bueno
como Marcos me llevara en ella. Me entró un escalofrío y me acerqué más a él.



Después de unos veinte minutos callejeando llegamos a un
polígono que estaba a reventar. Seguro que allí no me encontraba a nadie
conocido porque nunca había ido a una fiesta de ese tipo, a decir verdad siempre
las había odiado. Aparcamos las motos y ellos se fueron un segundo a buscar a
alguien. Mi hermana me agarró de la mano.





- ¿Cómo vas?





Yo me alisé la falda que se me había subido de ir en la moto.
A mi alrededor todos los tios eran iguales que Ángel y Marcos, con camisetas
ajustadas y pantalones con bolsillos en los laterales. Y ellas iguales a
nosotras. No desentonábamos, y eso me relajó un poco más. Tenía ganas de
quedarme con Marcos a solas de nuevo, ganas de desfasar con mi hermana… en fin,
ganas de disfrutar como lo hacía ella, porque cada vez me sentía mas cómodo.






Dame un cigarro, Belén.






Dije muy bajo.






El bolso lo llevas tu, , Yolanda.






Me puso caliente oir eso… es verdad. Tenía mi propio bolso.
Saqué un cigarro y lo encendí. Respiré hondo y expulsé el humo como lo hacía mi
hermana, hacia arriba.






¿Te puedo hacer una pregunta?






Asentí mientras me miraba mis uñas postizas con admiración.



- ¿Desde cuando te gustan los tíos?... porque que te hicieras
pajas con mi ropa pase, pero lo otro…



Yo miré a mi hermana pensativo. Los tíos… nunca había pensado
en ellos… y siempre me había reído con mis colegas sobre los gays, pero
últimamente todo se me estaba cayendo… jamás había pensado que me iba a morir de
ganas de comerme una polla.






No… no sé… ¿tu has… le has hecho una mamada alguna vez
a alguien?






Ella me quitó el cigarro y dio una calada antes de
devolvérmelo. La música se escuchaba a gritos desde todos los coches que
llegaban.






Yolanda… eres toda una sorpresa… ¿Te gusto chuparle la
polla a Marcos, verdad? Ellos… se vuelven locos… aunque tú eres unas
afortunada, porque sabes lo que se siente en ambos casos… Yo claro que le
hago mamadas a Ángel… y me parece que a ti te va a gustar mas chupar
pollas que te la chupen… ¿Verdad que si?



Si… bueno, no se…






Mi voz salió sin poder reprimirla. Mi hermana sonrió.






¿Y por qué no lo hiciste antes si tanto lo deseabas?...
joder, ¿Por qué no me lo contaste antes?



Tenía miedo…



¿de mi?






Mi hermana negó suavemente..






Pero si yo ya lo sabía, idiota… cuando llegué a casa y
te ví con mis pantalones puestos ya sabía que Yolanda saldría tarde o
temprano, solo había que darte un empujoncito… espero que no nos hayemos
pasado... porque como sigas así vas a ser la mas puta de todo el grupo, y
mira que Sonia es putona la tía...






Apagué el cigarro manchado de carmín con el tacón de mi bota
contra el suelo lleno de polvo que levantaban los coches. Ángel y Marcos volvían
con algo en las manos.






Preciosas, una de estas para cada una…






Marcos cogió una pastilla amarilla pequeña y se la metió en
la boca. Mi hermana se tomo otra junto con Ángel. Yo la mire. Un día era un día,
me dije tragándola.



Entramos como locos en la pista central dando botes. Me
sentía a punto de reventar, necesitaba pasármelo de puta madre. Mi hermana
también saltaba a mi lado al ritmo de un bombo machacón. Marcos me tocaba el
culo de vez en cuando y mi hermana me cogió de la cintura mientras cantábamos.
Me lo estaba pasando de la hostia, y me dije que jamás volvería a perder el
tiempo sentado en el banco con los colegas.



Después de varias horas ya no podía ni con mi alma, y mi
hermana se había ido con Ángel a buscar a Sonia por el fondo. Las botas me
estaban matando los pies. Miré a Marcos y le toqué el culo. Después introduje
toda mi lengua en su boca y cerré los ojos. Le agarré del cuello y comenzamos a
darnos el lote en medio de la pista de forma bestial. Las luces volaban a mí
alrededor poniéndome más y más cachondo. Pero necesitaba de nuevo ver su polla.



Le llevé de la mano hasta los aparcamientos, doblamos la
esquina y detrás de un coche en la oscuridad del aparcamiento comencé a
desabrocharle los pantalones. El se quedo parado mirándome con gesto divertido.






Mira que eres cerda, tía.






Me cogió del cuello y de nuevo saboreé lo que había estado
esperando desde la mañana… su fresón se acoplaba perfectamente a mi boca y mi
lengua le hacía cosquillas mientras lamía los hilos de leche que comenzaban a
salir. Cogí ritmo poco a poco hasta que se puso realmente dura. Me había pasado
toda la noche recordando como lo hacía la rubia aquella de la película porno,
entonces noté como me estaba quitando la falda.






No…






Intenté decir, pero mi lengua no se podía mover.



Me imaginé desde fuera, en cuclillas con esas botas
fantásticas, la falda… mamando la polla de un tio tan bueno… tuve un amago de
orgasmo pero me controlé. Estaba decidido a hacer que Yolanda se quedara para
siempre.



Me levanté poco a poco lamiéndole todo el torso hasta el
pecho, después me dí la vuelta mientras el apretujaba mis pechos y me tocaba el
culo… sentía su verga justo en el centro de mis nalgas… me remangué la falda y
le mostré mi culo.






Por favor… métemela…



¿Por.. .por ahí?



Si…






El dolor fue insoportable. Casi me desmayo. Agarre sus
piernas con fuerza al sentir que me partía por dentro. La punta de su polla me
llegaba hasta las entrañas y el placer era tan grande que la vista se me
nublaba. Pasados unos segundos Marcos me cogió de las caderas y para no caerme
me apoyé en un coche. Comenzó a empujar suavemente y sus testículos chocaron
contra mis nalgas. Cerré los puños intentando no romper mis nuevas uñas. El
seguía empujando, aunque el ritmo iba a más.






Si… si… joder… si…






No podía callarme. Sobre todo cuando su polla se ladeaba y me
tocaba las parte superior. Me estaba volviendo loco. Mi polla estaba como una
autentica piedra y comenzaba a salirse de la falda. El me cogió más fuerte y
apretó su cuerpo contra mi espalda. Se había corrido dentro de mí. Lo notaba.
Siempre había creído que ellas no se daban cuenta de aquello, pero notaba su
leche caliente corriendo de mí. Sacó su polla de un golpe y yo me deje caer en
el capó del coche. Deseaba que se fuera para poder sacar yo toda mi leche. Se
subió la bragueta y se acercó a mi cuello.






Tía… joder, eres increíble… por el culo… me voy a tomar
una copa…






Marcos se fue y yo me di la vuelta corriendo. Sentado con las
piernas abiertas tras el coche me pajeé deprisa. Estaba muerto de cansancio.
Saqué un klennex del bolso y me limpié la polla. Al subir los ojos mi Hermana
estaba allí.






Eres lo que no hay, hermanito… ¿te ha dado por el culo?






Yo asentí sin poder hablar.






Joder, tía, eso no me lo han hecho ni a mi… ¿Se ha dado
cuenta de eso?






Negué mientras recuperaba el aire. Mi hermana me encendió un
cigarro y me lo pasó. Me bajé la falda y me senté en el coche aspirando el humo.






Ha… ha sido increíble…






Mi hermana se sentó a mi lado.






Hermanito, tu no puedes volver a hacer de tío. Eres una
maquina de sexo… quien me lo iba a decir, mi hermano una zorra viciosa…






Yo me ruboricé. Todavía intentaba asimilar aquello y el culo
me quemaba muchísimo.






Bueno, ¿vamos dentro?, porque aquí vas a pillar un
costipao de la leche..




- No… todavía no…





Mi hermana me dijo que le diera el bolso y sacó el espejo de
maquillaje. Me retocó la cara y después sacó un papelito blanco.



- Pues venga, que es pronto, una de estas y otra vez para
dentro.



- ¿Des… desde cuando tomas eso tú?



Mi hermana me miro incrédula.



- ¿Quieres hacer el favor de tratarme como a una cría?... Que
yo sepa la tía que tiene mucho que aprender aquí eres tú. Venga, toma esta.



Esnifé fuerte y tiré la cabeza para atrás. Me picaba la nariz
mogollón. Estornudé y al bajar la cabeza notaba que mi corazón bombeaba mas
sangre. Mi hermana hizo lo mismo y me cogió de la mano.



- Venga, marcha, que para eso somos las mas guapas…



Yo la seguí embobado, ella era la mejor hermana del mundo y
yo me sentía fantástica. Las botas, mi camisa, las uñas, todo estaba saliendo
como siempre lo había imaginado… pero todavía tenía que resolver muchas cosas,
porque aquello me estaba atrapando, y justo cuando Marcos se corrió dentro de mí
decidí que aquello tendría que pasar mucho mas a menudo. Muchísimo mas a menudo…
y creía saber de que forma lo iba a conseguir.





Bueno, aquí esta la tercera parte. Espero no haberos
decepcionado porque vuestros mensajes de animo me ponen las pilas para seguir
con la historia, así que si os apetece que siga con ella, decírmelo… sobre el
relato o sobre lo que querais:
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Relato: Una nueva amiga en el grupo (III: Voliendose loca)
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