relatos porno
webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
- 19 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
- 22 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
- Edad 19


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: Entrampada





Relato: Entrampada

Entrampada


Autor: Incestuosa



POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO






"...Para mi amiguita Marian, a quien le dedico


esta historia de una manera muy especial..."





Cap. I



-Anda, Micha, ven a comer.


-No quiero...


-Pero si no has comido nada...


-¡Ya te dije que no quiero!


-Si no comes, se lo diré a tus padres cuando regresen...


-Diles...ellos nunca me dicen nada, ni me regañan...


Esas escenas se repetían continuamente. La pequeña Micha, a
quien dejaban bajo mi cuidado cuando sus padres salían de casa se volvía
insoportable. Pinche chiquilla tan jodona.



Me había embarcado sin querer en una aventura de niñera para
ayudarme en mis estudios, pues a mis 16 cursaba la preparatoria y el dinero en
casa no abundaba. Mi madre me había amenazado con sacarme de la escuela por
falta de recursos, pero yo me opuse. Entonces fue ella quien me instó a
trabajar, y después de estar revisando los anuncios en los periódicos me
encontré con aquél que más se ajustaba a mi perfil.




"Se solicita niñera soltera,


Joven y estudiante de preferencia.


Quedarse a dormir. Interesadas


llamar al teléfono 987-5269-487"



Llamé, me dieron una cita y también el trabajo. Al principio
pensé que sería cosa fácil, pero después de tres noches de haberme quedado a
cuidar a Micha ya no estaba tan convencida. "Sólo tienes que estar cerca
de ella y cuidar que no haga nada indebido...le gusta ver tele, películas y
jugar, pero es tranquila...y cuando le de sueño, la vistes y la acuestas en su
cama, y después ya te puedes ir a descasar
"
, -me había dicho su madre-.
Pero lo que ella no sabía era que su hijita se transformaba en un monstruoso
torbellino cuando ellos se hallaban ausentes. ¡Era una nena insoportable! Pero
necesitaba el trabajo. De modo que, o me quedaba allí o renunciaba a seguir
estudiando. Y eso no estaba en mis planes. Me puse a pensar en la forma de
ganarme su confianza. ¿Pero cómo hacer cambiar a una nena de 9 años? Yo no tenía
experiencia en esas cosas. No era ni maestra, ni educadora, ni sicóloga, ni nada
por el estilo. Era sólo una jovencita con muchas ganas de estudiar y con una
gran necesidad de trabajar. No tenía experiencia en el trato con infantes.
Además, la tal Micha era una mal educada. La consentían demasiado. Mientras la
observaba pegada al televisor me puse a pensar en la forma en que podría hacer
cambiar su conducta hacia mi. Pero nada se me ocurría. Yo estaba perdida en el
limbo. No sabía en realidad cómo actuar con ella.



Quise dejarla en la sala viendo los dibujos animados y
aprovechar para ir al baño a orinar. Me estaba haciendo desde hacía rato y no
podía alejarme de ella por recomendación de su madre. Viendo que se hallaba
entretenida, dejé el plato sobre la mesa del comedor y le dije:


-Micha...no te muevas de aquí, que ahora regreso...


-¿Adónde vas?


-Tengo que ir al baño.


Ni siquiera me contestó. Me alejé con rapidez hacia el toilet
de la planta baja. Entré y cerré la puerta. Ufff....qué alivio. El estar lejos
de Micha y la descarga urinaria me confortaron. Lo cierto es que tenía mi vejiga
llena. Cuando acabé regresé a la sala. ¿Pero dónde estaba Micha? El aparato
seguía encendido, pero a ella no la veía por ningún lado. Subiendo las escaleras
me dirigí a su habitación. La puerta estaba abierta. Intento entrar y siento un
aluvión que se me viene encima. Micha saltó sobre mí y rodamos sobre el piso
alfombrado. ¡Estaba encaramada en una cómoda que quedaba pegada a la pared! Ni
siquiera la vi. La niña comenzó a hacerme cosquillas por todo el cuerpo. Ya la
tenía encima y sus manos no paraban. Aquel sorprendente e inesperado acto me
indignó de momento, pero pronto me ganó la risa a causa de sus tocamientos. Sus
manos iban por todo mi cuerpo internándose entre mis ropas. Y las cosquillas
eran fatales para mí. No pude evitarlo. Comencé a reírme con ella a carcajadas.
Ya veía que este jueguito le agradaba a la pequeña abusiva. De pronto pensé que
tal vez sería apropiado cooperar para ganarme su confianza. En los tres días
anteriores nunca se había comportado así. Su conducta era levantina, mostrándose
arisca y seca conmigo. Pero así son los pequeños. Son cambiantes; se
transforman.



Entre risotadas y movimientos incontrolables, nuestros
cuerpos daban vueltas sobre el suelo. Le hice lo mismo y puse mis manos sobre su
barriguita para regresarle las cosquillas con mis dedos. Ella entró en un trance
de tremendas carcajadas pero no por eso se quedaba quieta sino que correspondía
de igual forma y con mayor ahínco. Así que seguimos rodando por toda la alfombra
gritando y riendo con fuerza mientras cada una intentaba ganarle a la otra el
espacio corporal para tocar las partes más sensibles. Nos mantuvimos jugueteando
de ese modo por un largo tiempo olvidándonos del televisor y de la comida
servida. Micha era tan lista y escurridiza que en un momento dado se me montó
encima y comenzó a meterme las manos debajo de la blusa, buscando el contacto
con mi piel y deseando sin duda intensificar el sentido de sus cosquillas. Por
más que trataba de agarrarle las manos para detenerla, éstas se me zafaban con
rapidez para ir a meterse bajo la tela hasta llegar a mi vientre, donde me
hundía con velocidad los dedos por el costado intentando alcanzar el centro de
mis costillas. Mis ataques de risa era tan intensos que Micha se aprovechaba de
ello. La desbordante emoción que todo eso me provocaba hizo que de momento me
abandonara a sus manoseos para gozarme como nunca de su formidable manera de
tocar mis puntos sensibles. ¡Qué torbellino de niña! Con desesperación yo le
gritaba entre alegres risotadas:


-Nooo...Nooo...Micha...ya nooo....no
sigas....detente...detente....jajajjaja.....jajajajaja....


-jijijiji.....no lo haré....jijijiji.....jijijijiji....


Nuestros cuerpos seguían rodando como dos bolas de boliche
por el mullido piso sin detenerse. Golpeábamos con la cama y con algunos muebles
una y otra vez, pero nada la paraba.


-jajajaja...jajajaja....ya Micha....yaaaaa...jajaja....ya
nooooo...ya nooo......jajaja...jajajaja...


-jijijiji...no pararé hasta que te orines de la
risa....jijijijiji....jijijijiji....


Sus deditos seguían recorriendo la piel de mis costados
moviéndose en un interminable manoseo que iba desde la base de mis tetas hasta
el nacimiento de la ondulación de mis caderas. Sus risillas eran tan intensas
que me contagiaban cada vez más causándome un mayor grado de hilaridad, por lo
que mis risotadas eran ya una tormentosa cacofonía que hacía que las lágrimas se
me escurrieran por las mejillas mientras dábamos vueltas y vueltas una y otra
vez sobre el piso sin que ella cediera un ápice. Era aquella la primera vez que
alguien me provocaba tan geniales alaridos a causa de las cosquillas, sintiendo
escurrir los torrentes lagrimales sobre mi rostro encendido. Pero aunque le
imploraba que terminara sus manipuleos, Micha no estaba dispuesta a hacerlo.
Cuando quedaba encima de mí se aprovechaba de la situación y volvía a meter sus
manitas bajo mi ropa. Ya las costillas me ardían de tanto contacto, pero la nena
no deseaba concluir el jueguito. Por más que yo intentaba adueñarme de la
situación no podía con ella, pues siendo tan pequeña se me iba de las manos.



Llegó un momento en que mi risa fue tan incontrolable que no
pude más y me quedé tendida y quieta viendo hacia el techo. Micha aprovechó la
involuntaria pausa y se me montó de nuevo metiendo sus dedos bajo la blusa
llegando a tocarme los senos. Aquel tibio contacto me alarmó, pero como tenía
puesto el sujetador pensé que no habría problemas. Pero Micha no se quedó quieta
y metió con rapidez sus manos bajo el soporte del sostén y empezó a apretarme
repentinamente los globitos de mis tetas. Yo cerré los ojos en una reacción
instantánea, como disfrutando de la caricia mientras Micha seguía y seguía
apretando. Sentía cómo el resorte del portatetas aprisionaba sus pequeñas
extremidades superiores, las que seguían moviéndose con decisión sobre la suave
piel de mis chichitas. Hice un movimiento para tratar de deshacerme de ella y al
fin las sacó de allí para ir a meterse ahora debajo de la blusa. El cuadro que
escenificábamos en aquel momento era por demás inusual, pues nuestras ropas
estaban completamente arrugadas a causa de las violentas reacciones de nuestros
cuerpos al rodar por la alfombra, sintiendo mi falda levantada por encima de mis
rodillas. Cuando me puso las dos manos sobre las costillas me di la vuelta y
quedé de espaldas. Como Micha no perdía oportunidad se subió otra vez sobre mi
cuerpo y me empezó a tallar las manos por toda mi piel, insertándolas debajo de
mi ropa. Yo seguía riendo a carcajadas a causa de la intensidad de las
cosquillas de la nena. Ya veía que era una niña terriblemente inquieta. Entre
jadeos y risotadas Micha hundió de repente sus manos debajo de mi falda, yendo a
explorar esta vez las regiones ocultas de mis nalgas. Antes de que pudiese
reaccionar ya se había internado bajo mi apretada pantaleta, depositando las
palmas de sus manitas sobre aquellas dos frondosas bolas secretas. Por más que
quise deshacerme de ella no pude, y Micha, dándose cuenta de que me abandonaba
al fin a sus novedosas caricias, empezó a apretarme los dos glóbulos carnosos de
mi trasero intentando hacerme cosquillas en aquella región escondida. Pero lo
que consiguió en realidad fue enardecerme de calentura. Jamás me imaginé que la
caricia de una pequeña como ella pudiese provocarme semejantes estremecimientos.



Volviendo en mí me puse en pie con rapidez, diciéndole:


-Jajajajajaja.....jajajajaja....ya Micha...ya basta por
hoy....mira nadamás cómo estamos de desarregladas...jajajaja...jajajajaja...si
tus padres volvieran y nos vieran así nos regañarían...jajajaja...


-Jijijiji....jijijijii....jijijiji....no te
dejaré....jijijiji....


Ella intentó volver a la carga cuando escuchamos de pronto el
ruido del motor del coche aparcándose en el garage. Las dos reaccionamos como si
hubiésemos estado haciendo algo indebido; pero adueñándome de la situación me
apresuré a decirle:


-¡Tus padres, Micha!...¡Han regresado tus padres!...¡Anda ven
que te cambio de ropa!...¡Mira nadamás cómo estás!....


Como si fuese una persona mayor y como por arte de magia, la
niña comprendió el sentido de mis palabras y me respondió presurosa:


-Si...si...Mariana...anda, cámbiame pronto.


Rápidamente busqué su batita de dormir en el ropero y se la
puse, pasándole apresuradamente un peine por sus desarreglados cabellos mientras
le aconsejaba:


-Anda, bájate pronto, que yo también tengo que
cambiarme...baja de una vez y si te preguntan por mí les dices que vine al baño
de arriba...¿Entendiste?


-Si. –me respondió-


Vi que se salió del cuarto y se fue corriendo por las
escaleras mientras yo me metía en el cuartito que me habían asignado. Lo más
velozmente que pude me quité la ropa y me puse el primer vestido que encontré
disponible. Me arreglé el largo cabello castaño y me fui a meter velozmente en
el cuarto de baño para fingir que estaba haciendo alguna necesidad fisiológica.
Momentos después escuché la voz de la señora Claudia que me tocaba la puerta del
toilet.


-Mariana...Mariana...estás allí?...


-Si...si....ahora salgo, señora.


La sangre se me subió a la cabeza. No sé por qué causa
acudían a mi mente una suerte de sentimientos culposos. Armándome de valor abrí
la puerta y salí. Doña Claudia estaba con Micha en la habitación de la nena.
Cuando me vio me dijo tranquilamente:


-¿Y cómo se portó Micha esta noche, Mariana?


-Oh, muy bien...en verdad que no dio problemas para nada....


-Qué bueno...pensé que volverías a quejarte de ella.. –me
dijo con una sonrisa-


-No...no...esta vez se portó muy bien, señora.


-¿Lo ves Micha?....a Mariana le gusta que te portes así como
hoy... –le dijo a la niña-


-Si mami....ya me portaré bien con ella –respondió Micha-


-Muy bien, amor...y ahora deja que Mariana se quede contigo
hasta que te duermas, mientras tu papi y yo bajamos a cenar algo, si?


-Si, mamita...


Doña Claudia le dio un beso a Micha y se alejó hacia la
planta baja dejándome sola con ella. Cuando consideró que nadie la oía, Micha me
dijo entre susurros:


-Mariana...¿Te gustó que te hiciera cosquillas?...


-Ay sí...nunca me habían hecho tantas cosquillas como
tú...vas a ver.... –le respondí con complicidad en el mismo tono-


-Jijijiji...a mi también me gustó jugar a las cosquillitas
contigo... –me comentó con voz bajita-


-Oh si...es genial...pero al principio me espantaste,
Micha...


-Jijijiji...pues eso era lo que yo quería...jijijijii...


-Vas a ver, malvada... –le contesté, guiñándole un ojo-


-No te enojaste conmigo, verdad? –me dijo de pronto-


-No...no...claro que no...al contrario...


-Entonces....te agradó Mariana?


-Si....si me gustó...-le aseguré, intentando ganarme su
confianza-


-Ay Mariana...¿La próxima vez que mis papitos te llamen para
que vengas a cuidarme lo volveremos a hacer?....anda, di que sí....


-Si Micha...claro que volveremos a hacerlo...


-Prométemelo...


Comprendiendo que era esa la oportunidad para congraciarme
totalmente con ella le hice la promesa:


-Si, Micha...te prometo que jugaremos de nuevo...


Sentí su espontáneo y dulce beso sobre una de mis mejillas,
sonrojándome toda ante la inesperada caricia. Me la quedé mirando con dulzura
reflejándome en sus infantiles ojitos claros. Micha captó mi mirada con una
intensidad poco común, provocando que mi piel se erizara como si estuviese
siendo sometida a algún tipo de sondeo sobrenatural. Por largos minutos nos
estuvimos mirando de esa forma, intercambiando con la vista una serie de
sentimientos escondidos y ocultos que no pude traducir en ese momento, hasta que
rompiendo la magia le espeté:


-Ya, Micha....anda métete en la cama porque es hora de que te
duermas...recuerda lo que dijo tu mami...


-Si, Mariana....buenas noches....


-Buenas noches, Micha... –dije, devolviéndole el beso-


La niña sonrió y se arrellanó bajo el grueso edredón cerrando
los ojos. Yo permanecí aún por un rato sentada en su camita hasta que escuché
cómo su respiración se fue haciendo más profunda. Entendiendo que al fin se
había quedado dormida me salí del dormitorio y cerré la puerta. Me dispuse a
bajar al comedor para despedirme de sus padres, pero cuando llegué al último
escalón unos suspiros me detuvieron en seco.


-No, amor....aquí no... –escuché la voz de doña Claudia-


-¿Por qué no?... –preguntó su marido-


-Porque puede bajar Mariana...


-Anda...déjate, que tengo ganas...


-No...no....mejor vamos arriba...


-No...yo quiero aquí....sólo deja que te lo ponga tantito...
–insistió don Esteban-


-No...no...ella se puede dar cuenta...además, no sé si la
niña ya se durmió...


-Tú sabes que Mariana no vendrá hasta que Micha se
duerma...será sólo un momento...



Comprendí que algo raro estaba pasando entre ellos. No
queriendo ser motivo de interrupción o molestia volví a subir los peldaños y me
fui a meter en mi cuarto. Una vez dentro cogí la blusa y la falda que me acababa
de quitar observando que estaban completamente arrugadas a causa del intenso
jugueteo que había tenido con Micha. Pensé en lo que hubiera sucedido si los
padres de la nena nos hubiesen hallado rodando abrazadas sobre la alfombra. Esa
reflexión me alteró de momento. Pero en realidad lo que me había alterado
también fue escuchar el parloteo allá abajo en el comedor. Me preguntaba qué le
estaría haciendo el señor a su esposa. Con esos pensamientos en mente comencé a
desvestirme para meterme en la cama. Mientras me acostaba pensé en el acuerdo
que había hecho con su madre cuando me empleé con ellos. Yo debía cuidar de
Micha cuando ellos tuviesen alguna salida nocturna; entonces me telefonearían a
mi casa y debía quedarme a dormir para volver a mi hogar hasta el día siguiente.
Los días en que el matrimonio no tenía salidas programadas yo no acudía a
trabajar, por lo que sólo iría dos o tres veces por semana a lo mucho, lo que me
permitiría disponer de tiempo para hacer mis tareas escolares. Yo le había dicho
a mi madre que tal vez no aguantaría mucho en ese trabajo, pues la pequeña era
insoportable. Pero ahora pensaba en el cambio tan radical de Micha. Eso me puso
contenta. Al parecer las cosas cambiarían. Y así fue en realidad.



Estaba quedándome dormida cuando los gemidos comenzaron a
hacerse más fuertes. Aquel ruido me despertó sobresaltada. ¿Acaso alguien se
sentiría mal? Me incorporé sentándome en la cama mientras aguzaba el oído para
escuchar mejor. Ciertamente eran como quejidos; como si alguien estuviese
lamentándose una y otra vez. ¿Acaso estaría enfermita Micha? No pude quedarme en
la cama ante semejantes lamentos y me salí del cuarto con la idea de irme a
fijar a la habitación de la niña. Abrí la puerta y observé hacia adentro. Micha
se hallaba completamente dormida. Ahora alcanzaba a apreciar con más fuerza
aquellos extraños ruidos, que al parecer provenían de la habitación de enfrente.
Pero ese era el dormitorio de los padres de Micha. Con la duda metida en la
cabeza me acerqué a la puerta y pegué mi oreja a la hoja de madera. Sí, no había
duda. Los lamentos eran muy fuertes y salían del interior de la recámara. De
momento no sabía cómo actuar. ¿Y si la señora se sentía mal? ¿O sería Don
Esteban? Quise tocar para preguntar pero me detuve cuando escuché claramente la
voz de la señora que gritaba:


-Métemela....métemela hasta adentro....culéame...cógeme
cabrón de mierda...ohhhhh....


Aquella sarta de obscenidades me pusieron en alerta. Ahora
descubría que no eran precisamente gritos de enfermedad los que me habían sacado
de mi sueño, sino lamentos de placer a causa de lo que el matrimonio hacía en la
soledad de su dormitorio. Oí enseguida una especie como de chasquidos parecidos
a un aplauso; como si alguien estuviese recibiendo golpes en las nalgas o en
alguna otra parte del cuerpo. Comprendiendo la inconveniencia de quedarme allí
me dispuse a retirarme enseguida a mi cuarto, pero un irrefrenable deseo de
seguir escuchando todo eso pudo más que mi razón. De manera que volví a
acercarme a la puerta para oír lo que hablaban con mucho mayor claridad.


-Puta....putaaa...muévete más...mueve el culo más
rápidoooo.... –decía don Esteban- mientras los chasquidos o nalgadas aumentaban
de intensidad.


-Si...si...soy tu putita de mierda....pero anda....ya
métemela...cógeme que me vengo....yaaaaa...nalguéame...nalguéameeeee....


-Siente la verga, puta de la calle....siente mi verga entrar
en tu culo...


-Ayyyyyyy.....ayyyyyy.....agggggghhhhh....


Las palmadas de las manos de don Esteban se oían ahora con
toda claridad. Sentí que algo recorría el interior de mi cuerpo al tiempo que un
leve cosquilleo se manifestaba entre mis piernas inundando mi conchita de un
líquido extraño. Temiendo ser descubierta me alejé con cuidado de aquel sitio
para irme a refugiar temblando en mi dormitorio, donde di rienda suelta a mis
pensamientos imaginando las calientes escenas que sucedían en el interior de la
habitación principal. No pude evitar que un deseo intenso se apoderara de mi
voluntad, lo que me llevó a meter mi mano bajo mi batita de dormir comenzando a
acariciarme el pequeño botoncillo carnoso que sobresalía entre mis estremecidos
labios vulvares. Con la mano hundida entre mis muslos me tendí boca abajo y
apreté lo más que pude mis piernas moviéndome de un lado a otro, hasta que un
intenso placer se desbocó dentro de mi, haciéndome vibrar con las delicias de mi
primer orgasmo. Nunca me había masturbado, aunque sí había escuchado a mis
amiguitas de la escuela hablar mucho de eso. Fue entonces cuando comprendí a lo
que ellas se referían cuando aludían a "venirse tocándose una misma". Después de
aquel delicioso descubrimiento me quedé dormida.





Cap. II


Pasaron tres días sin que se recibiera en casa ninguna
llamada. De modo que cuando regresaba de la escuela le preguntaba ansiosamente a
mi madre:


-¿No llamaron los señores hoy?...


-No Mariana...no han llamado...


-Humm....¿Qué pasará?...


-¿Por qué? ... recuerda que sólo llamarán si te necesitan....


-Si...si.....tienes razón, mami...


-¿Qué te pasa, Mariana? ....


-¿Por qué, mamá?


- Te noto como ausente....como desesperada...


-No...no mamá...no es nada...


-¿Estás segura, hijita?


-Si...tranquilízate, mami...estoy bien....


-Está bien... –dijo ella- Pero no debes ser impaciente....ya
te llamarán...


Fue en ese preciso instante cuando sonó el teléfono. Me puse
de pie como impulsada por un resorte pero mi madre me detuvo diciéndome:


-Espera, hija....yo contestaré...


Volví a sentarme sin dejar de ver atentamente a mamá, quien
en seguida me dijo:


-Mariana...es la señora Claudia...


Me puse de pie con desesperación y fui corriendo hasta el
teléfono.


-¿Aló?


-Aló Mariana...¿Cómo has estado? –dijo la señora-


-Bien...muy bien señora Claudia...y ustedes?


-De maravilla...oh, linda, te llamo porque esta noche te
necesitaremos...saldremos a una reunión y queremos que te vengas a quedar con
Micha...


-Si...si...claro...¿A la misma hora de siempre?


-Si.


-Muy bien...allí estaré.


-Te esperamos...salúdame a tu madre...bye...


-Bye, señora.


Mi mamá me preguntó:


-¿Te irás esta noche?


-Si, mamá...ellos saldrán a una reunión...ah, por cierto, te
mandó saludos la señora...


-Qué amable, gracias.....¿Ya ves que te lo dije?...todo era
cosa de esperar...no quiero que te impacientes cuando ellos no te llamen...


-Si mamá...descuida...no volverá a suceder...


-Pues anda...arregla tus cosas para que ya te vayas.


Me puse a hacer mi maletita donde metí una muda de ropa y
algunas de mis prendas interiores. Llegado el momento me despedí de mamá, tomé
un taxi y arribé a la preciosa residencia de Micha. Toqué el timbre y me abrió
la puerta la señora:


-Hola Mariana...qué bueno que viniste...Micha me ha estado
preguntando mucho por ti...


-¿Si?...qué bueno...


-Si....¿Parece que le has caído bien a la niña, eh?...


-Pues...no lo sé... –dije, dudando un poco-


-Si...te lo digo porque ella misma me lo comentó....


-¿De verdad, señora?...


-Si, Mariana....y debo decirte que eso me complace mucho...


-Oh sí...a mi también... –le respondí sonriendo-


-Bueno...anda ve a verla mientras nosotros terminamos de
arreglamos.


Subí hasta el dormitorio de Micha, quien se hallaba jugando
solita con un rompecabezas de cartón. Cuando me vio se le iluminaron los ojos y
se me fue encima, abrazándose con fuerza de mis piernas. Yo le dije:


-Hola Micha...¿Como estás hoy?


-Bien...bien....pero te extrañaba...


-Oh, no me digas....¿Y eso por qué? –indagué-


Antes de responderme fue y se asomó furtivamente a la puerta
para ver si no había nadie. Aquel detalle de la niña me gradó y enseguida le
comenté:


-Tus padres están en su habitación arreglándose para
salir...y no pueden oírnos, Micha...


-Qué bueno...así te podré decir lo que quiero... –me
respondió pícaramente-


-¿Y qué es lo que me quieres decir?...-le pregunté con
interés-


-Pues que ya quería que vinieras...


-Oh Micha...yo también te extrañé de verdad... –le dije,
sincerándome con ella-


-¿En serio, Mariana?...


-Si...en serio... –le contesté-


-¿Extrañabas mis cosquillitas? –me dijo repentinamente-


La cara se me puso colorada sintiendo que me ardía por fuera
y por dentro. Aún así le dije:


-Si...mucho...


-Ay, yo también a tí.... –me dijo con la franqueza propia de
los niños- ¿Volveremos a jugar esta noche? –me soltó de pronto-


-Si...si, Micha...pero por ahora no comentes nada...mejor
esperemos a que tus padres se marchen...si?


-Si...si... –me dijo con un tono de complicidad-


Aquello se estaba convirtiendo sin saberlo en un juego
quemante que por lo visto no tan sólo me afectaba a mí, sino también a la
pequeña Micha, quien ahora se mostraba totalmente transformada, revelándose como
una pequeña obediente y dulce ante mi presencia. El tono de sus palabras era
suave y cariñoso; más cariñoso de lo que yo jamás hubiese esperado viniendo de
ella. Escuché de pronto que doña Claudia ingresaba en la recamarita para
decirme:


-Bien...ya estamos listos...y quiero que te portes muy bien
con Mariana, Micha....lo harás?


-Si, mami...


-Perfecto. Bueno Mariana, te la dejamos. Cuídala bien. Creo
que estaremos de regreso a eso de la una o dos de la madrugada...así que traten
de dormirse temprano para que no se desvelen.


-Si, señora. –le contesté-


Tanto Micha como yo bajamos a despedirlos hasta que vimos que
el auto se alejó calle arriba. Cerré la puerta y nos fuimos a la sala. Prendí el
televisor y le dije a la pequeña:


-Micha...¿Quieres ver las caricaturas?


-No –me contestó a secas- Lo que quiero es jugar contigo a
las cosquillas...


-Pero, Micha...¿Por qué no ves un ratito tele mientras te
preparo algo para que cenes?


-Ya cené –me dijo con firmeza-


-Ay linda...no me mientes?


-De verdad, Mariana....ya no quiero comer...lo que quiero es
jugar contigo...


-Está bien...está bien... –le respondí para no incomodarla-
¿En dónde quieres que juguemos...aquí... o allá arriba?


-Allá arriba...


-Está bien....anda, vamos arriba..


-Espera... –me dijo-


-¿Qué pasa, Micha?


-Quiero que cerremos la puerta con llave....


-Ay, por qué? –le respondí sorprendida-


-Porque no quiero que nos pase lo mismo del otro día si ellos
regresan...


Aquellas palabras me hicieron enmudecer. No cabía duda que la
brillantez de la mente de Micha era evidente, y sin duda alguna se mostraba
también como una pequeña demasiado precoz. Yo sólo asentí con la cabeza y me
dirigí hacia la puerta cerrándola con pestillo. Acto seguido nos subimos hasta
su dormitorio. Una vez dentro Micha cerró también la puerta de su recámara.
Estaba claro que la nena deseaba seguridad. Habiéndonos quedado encerradas,
Micha comenzó enseguida a manosearme las costillas para generar las típicas
cosquillas que tanto le gustaba hacerme. Al sentir sus manos recorrer mis
costados una vez más me invadió aquel extraño y agradable escozor entre mis
muslos que había experimentado días antes, de modo que dejé que Micha me tocara
sin desear oponer ningún tipo de resistencia. La niña me picaba con los dedos y
yo reaccionaba ante cada acometida estremeciéndome de placer. Fue por eso que no
pude evitar lanzar las primeras carcajadas como consecuencia de sus
manipulaciones, yendo a parar pronto al alfombrado piso revolviéndome como loca.
Cuando estuve tumbada Micha se me echó encima para acrecentar sus movimientos
manuales al tiempo que la risa me ganaba sin poder evitarlo. A pesar de que me
hallaba prisionera bajo sus piernas y completamente a su merced, debo confesar
que aquello me encantaba, pues pronto sentí sus manos invadir la oculta zona de
mi vientre, pues la lista niña ya las había introducido sin mi consentimiento
bajo mi ropa. El tibio contacto me estremeció y presa de una intensa hilaridad
que se manifestaba con alegres risas y carcajadas me abandoné a sus tocamientos,
que cada vez se intensificaban más. De pronto me di cuenta que tenía mi falda
completamente levantada quedando mis piernas al descubierto. Yo intentaba
moverme para deshacerme de Micha, quien continuaba con sus esmeradas
manipulaciones sobre mi piel, la que sentía erizarse a causa de la genialidad de
su tacto. Todo eso era tan extraño para mi, pero a la vez tan delicioso.
Haciendo un esfuerzo me di la vuelta como pude, siendo ahora Micha quien rodó
por la alfombra, dejándome ver sus calzoncitos blancos al ancharse toda en la
caída para quedar con las piernitas abiertas. Al verla tendida y con sus muslos
expuestos me le quedé mirando al interior de sus intimidades sintiendo una
oleada de ardor en mi cara. Aquella desconocida emoción me desconcertó, pues
jamás había experimentado una cosa igual. Me monté sobre ella para no dejarla
escapar, pues esta vez quería ser yo quien le devolviera las cosquillas de la
misma manera como ella lo había hecho.



Metí mis manos debajo de su vestidito hasta llegar a sus
costados, iniciando una serie de toqueteos con las yemas de mis dedos alrededor
de sus costillas. Micha se estremecía de placer mientras las risotadas salían
con fuerza de su garganta, indicándome con ello el gozo que experimentaba. Traté
de mantenerme firme montada sobre ella con la intención de prodigarle aquellos
delicados manoseos que ya comenzaban también a gustarme a mi. Por varios minutos
la estuve acariciando de su barriguita en tanto que la nena no cabía en sí de
gozo, viendo que ya las lágrimas le escurrían abundantemente por su carita. De
repente y a causa de los espasmos de risa, Micha se impulsó hacia arriba y me
volvió a tirar al piso. En la caída mis piernas se abrieron más de lo debido y
dejé al descubierto mi braga y el interior secreto de mis muslos. Me di cuenta
que Micha se me quedó mirando sin decirme nada, pero sin apartar sus ojitos de
aquel oculto espectáculo que ahora admiraba con un extraño brillo en sus
pupilas. El inesperado panorama me cautivó, de modo que me mantuve en la misma
posición sin cerrar mis piernas para nada al tiempo que contemplaba a Micha
regodearse con aquella visión aparentemente desconocida para ella. Tan extasiada
se hallaba admirando las reconditeces de mi entrepierna que aproveché ese
momento para echármele encima y volver a subirme sobre ella. Micha cayó
nuevamente al suelo con las piernas en V, facilitándome la maniobra de hundir
mis manos bajo su vestido buscando sus costillitas. Pero ella levantó de pronto
su grupa, no sé si en forma deliberada o a causa de la emoción que sentía,
encontrándome en el camino de manera involuntaria con el centro de su cuquita,
sobre la cual mi mano se deslizó de manera involuntaria. La caricia causó un
efecto estimulante en Micha, quien de inmediato se quedó quieta mientras me
miraba con los ojos abiertos, como implorándome que no las apartara de allí. No
deseando hacer algo indebido que me causara arrepentimiento, volví a subir mis
manos hacia su vientre y retomé los movimientos de mis dedos, mientras Micha
volvía a ser presa de la hilaridad. Así estuve manoseándola para provocarle las
más intensas cosquillas, al tiempo que yo también me gozaba riéndome al unísono
con aquella pequeña traviesa tan especial. Micha se debatía entre lágrimas y
risas aprisionada debajo de mí, retorciéndose como una serpiente mientras
escapaban de su boca una serie de grititos de placer. Mas de repente volvió a
impulsarse con todas sus fuerzas hacia arriba y de nueva cuenta fui a dar con
mis huesos en la alfombra, en tanto la nena se me echaba rápidamente encima
deseando ser ella esta vez quien metiera sus manos bajo mi falda. El revoltijo
de nuestros enredados cuerpos era tan rápido que no tenía tiempo de nada, pues
Micha se me encaramó encima y metió sus manos con velocidad debajo de mi ropa. A
causa de los movimientos que hacía con mi cuerpo para impedir sus manoseos, esta
vez el encuentro de sus manos con mi tesoro central fue inevitable, ya que sentí
tocar sus extremidades por encima de mi calzón, rozando mi rajita estremecida.
De momento quise hacerme a un lado para rodar fuera de su alcance, pero Micha,
quien haciendo gala de su inteligencia había previsto el movimiento, ya se me
había subido encima dándome ahora la espalda, de modo que quedó viendo hacia el
interior de mis piernas. Tratando de meterme las manos para hacerme cosquillas,
Micha no hallaba la forma de lograrlo, por lo que sus dedos continuaban rozando
mis bragas una y otra vez, en tanto yo me revolvía en un inútil intento por
zafarme de aquel candado en que se había convertido su cuerpo sobre mi propia
humanidad. La repetición contínua de sus manoseos sobre mi abutado triángulo me
ocasionó una suerte de sensaciones nuevas que no deseaba abandonar por nada, así
que dejándome hacer me acomodé lo mejor que pude en un inconfesable intento por
que ella no quitara sus manos de mi zona prohibida. Al parecer la sagaz Micha
comprendió claramente mis más ocultos sentimientos, ya que no hizo un sólo
intento por alejar sus manitas de allí, sino que se dio a sobarme mi región
púbica con un interés tal que mi mente empezó a fraguar la forma en que podría
disfrutar al máximo de aquella oportunidad que se me presentaba de ser tocada
por primera vez por la preciosa nena de 9 años.



Increíblemente y como si nos hubiésemos puesto de acuerdo,
las dos nos quedamos quietecitas olvidándonos momentáneamente de las cosquillas,
focalizando ahora nuestro mutuo juego en el delicioso tenor de tocar nuestras
partes pudendas. Por lo visto a Micha le había cautivado descubrir aquella zona
felposa que se adivinaba con claridad debajo de mis bragas, ya que se concentró
de un modo especial en la frotación del colchoncito de mi vulva, donde ahora me
tallaba sus dos manitas; una primero y otra después, sin pronunciar palabra pero
con la vista enfebrecida. La escena era increíble, pues de pronto las risas y
carcajadas habían desaparecido para dar paso a una nueva e involuntaria actitud
que por lo visto a ambas nos agradaba en demasía. El delicado tacto de Micha
sobre mi escondido bultito hacía que me estremeciera de gozo sin saber por qué,
causándome tal calentura que no quería que dejara de hacerme todo aquello. Me
quedaba claro igualmente que Micha experimentaba lo mismo, lo que pronto pude
confirmar yo misma al ver que me levantaba con sus dedos el bordecito de mi
blanca pantaleta de licra para ponerse a observar con curiosidad la negra
pelambre que se escondía pudorosa bajo la apretada prenda. Haciendo a un ladito
la tela de mi calzón comenzó a tocar con sus deditos los suaves mechones
oscuros, los que me jalaba suavemente entre sus pequeños deditos como intentando
conocer cuán larga era mi vellosa pelambre. Aquel tocamiento tan delicioso me
hizo gemir de placer y de deseo, por lo que abrí mis piernas por completo para
dejar a su disposición el lascivo panorama de mi bollito abierto. Sin duda el
movimiento dio el resultado que anhelaba, pues Micha se dedicó con interés
desmedido a la exploración de mis reconditeces centrales pasando sus deditos con
lentitud por los sonrosados labios de mi vulva, que ahora se abría estremecida
ante el tierno contacto de su suave tacto. Sin haber pronunciado una sola
palabra, fue Micha quien libremente me metió uno de sus deditos en la hendidura,
lo que me hizo lanzar un gritito de gozo que por supuesto no le pasó
desapercibido. Cerrando los ojos ante semejantes manipulaciones me abandoné por
completo a sus deliciosos toqueteos, que ahora sentía y disfrutaba con las
piernas abiertas y los ojos cerrados. Micha supo aprovecharse muy bien de las
circunstancias, ya que me jalaba delicadamente la piel interior de mi cuquita
sin dejar de dedearme con suavidad, lo que me transportó con rapidez inusual a
la experimentación de un orgasmo tan intenso que me hizo gritar de lujuria.



Al escuchar mis gemidos la niña sacó sus manos de mis
intimidades pensando quizás que me había hecho daño; pero yo, embramada al
máximo y sintiendo la inminente explosión en toda su furia, tomé su manita y la
volví a posar sobre mi rajita en un acto de supremo placer; donde mis
inhibiciones ya no tenían cabida. La niña comprendió mis más ocultos deseos,
pues sin habérselo yo pedido con palabras pronto volvió a la carga al tiempo que
yo me desbordaba en una venida tan grandiosa y lasciva que los estertores de mi
cuerpo no se hicieron esperar, gozando a mi manera de aquel increíble momento.
Al cesar los espasmos del delicioso clímax me le quedé mirando a Micha, quien me
veía también con ojos complacientes que rebosaban felicidad. No sabía por qué
razón habíamos llegado hasta ese punto, ni puedo tampoco explicar cómo fue que a
Micha le dio por hacerme todo aquello. Lo único que puedo decir es que
simplemente sucedió sin que ninguna de las dos lo pidiera de antemano, aunque
era obvio que ambas lo habíamos deseado profundamente disfrutándolo sin
barreras. Confieso que de momento me sentí avergonzada y culpable por lo
ocurrido, pero fue Micha quien con su preclara sagacidad me sacó de mis
cavilaciones diciéndome:


-Oh, Mariana....qué bonito es hacer esto...te gusta?...


Yo no le respondí, sino que al oírla no pude evitar sentir de
nuevo el peso de la culpa sobre mis hombros temiendo que tal vez la niña se lo
dijera a su madre. Pero ella, como adivinándome el pensamiento me dijo:


-Ahora podremos jugar cada vez que podamos...¿No crees?


-Pero Micha....no creo que sea conveniente.... –le contesté
con cierta inquietud-


-¿Y por qué no?... –me espetó con su acostumbrado aplomo-


-Porque no –le dije- No quiero que tu madre se entere....si
lo sabe tendré problemas...


-No los tendrás... porque ella nunca lo sabrá.


-¿Cómo dices?....


-Ay, pues que yo nunca se lo diré, tonta... –me dijo con tono
de seguridad-


-No, claro...no quiero que hagas eso, Micha...porque si lo
haces me irá muy mal...


-No pienses así, Mariana, que yo no diré nada...


-Oh, Micha...gracias...gracias... –le dije abrazándola con
ternura- ¿De verdad no dirás nada?...


-No lo haré...pero con una condición –me dijo con su lindo
rostro encendido-


-Ah, vaya...¿Y cual es esa condición? ... –le pregunté
sorprendida-


-Quiero que tú también me toques... –me dijo con decisión-


-Ah no...eso no...


-¿Y por qué no?...


-Porque me da miedo...estás muy pequeña para eso –le dije no
muy convencida, intentando evitar hacer lo que ya anhelaba secretamente desde
hacía rato-


-Ay Mariana...si supieras...


-¿Si supiera qué, Micha?


-Pues que yo hago eso con mamá....y ella no me regaña...al
contrario...


La ingenua y sutil revelación de la niña me hizo dudar,
preguntándole enseguida:


-¿Y por qué no me explicas primero qué es lo que haces con tu
mami?... –indagué-


-Si...lo que quiero decir es que nosotras también jugamos a
las cosquillas así como tú y yo lo hicimos....


-Oh...no me digas...¿Y qué más hacen?


-Pues hacemos eso que yo te hice...


-¿Ah si?...no te creo...


-De verdad....te lo juro...


-Mmmm....¿Y sólo tú se lo haces, o ella también a ti? –le
pregunté con evidente interés-


-No...ella también me lo hace a mi...por eso quiero que tú me
lo hagas...


-¿Es verdad todo lo que me estas diciendo, Micha?....¿O lo
estás inventando?...


-Claro...claro que es cierto...¿Por qué te habría de mentir?


-Pues no sé...quizás para convencerme de que yo te lo haga...


-Pues no...todo es verdad....anda, Mariana...no tengas miedo,
que yo no le diré nada...además, me gustas mucho... –me dijo con ternura como
implorando mis favores-


-¿En serio?...pues dime por qué te gusto...


-Ay, pues porque eres muy bonita...


-Oh...¿Es sólo por eso?


-No...también porque me gusta jugar contigo...


-Si...ya veo...


Habiendo comprobado que la niña no me mentía, tomé la
decisión de corresponder a su franqueza, por lo que le sugerí:


-Está bien, Micha...pero te lo haré igual como tu mami te lo
hace...así que tú dime cómo, anda...


-Huy...pues ella primero me talla su dedito...


-¿Si?...¿Y después?


-Después me chupa mi cosita...


-Humm....y quieres que yo te lo haga igual?


-Si...si...eso quiero...


-Muy bien...pero será mejor que comencemos...no quiero que
nos vayan a sorprender...


-Si...pues ya...


-Anda...acomódate como a ella le gusta...


-Pues es así –me respondió, tendiéndose sobre la alfombra con
las piernitas abiertas.


Haciendo a un lado mis prejuicios me puse a observar con
avidez insospechada la tierna parte escondida que ocultaba su breve braguita
rosada, estampada con lindos dibujitos de Disney. Me incliné sobre ella
haciéndole a un lado la telita, pero Micha me dijo:


-No...no...así no...quítame primero el calzón...


-¿Ella te lo quita cuando te lo hace?


-Si...siempre me lo quita...


-Bien. –asentí, resoplando ya de la brama-


Cerré sus piernas y jalé con lentitud la prenda deslizándola
hacia abajo y la tiré a un lado. Volví a abrir sus extremidades para contemplar
con lascivia aquel regio tesorito aterciopelado y lampiño que se me ofrecía
anhelante. Sin esperar más y siendo objeto de una extraña y urgente lujuria,
comencé a manosear aquella rajita imberbe por largo rato, dedeando suavemente la
diminuta hendidura del deseo, viendo que Micha cerraba sus ojitos a causa del
indecible placer que estaba sintiendo. Cuando comprendí que era tiempo de
mamarle el chochito, hundí mi cara entre sus muslos y me di a lamer con ansiedad
inconfesable aquel pequeño bollito abultado, cuya rendija me pareció demasiado
apretada. Con mis dedos abrí la puertecilla de carne y metí la punta de mi
lengua lo más adentro que pude. La nena se retorcía de gozo mientras tensaba sus
piernitas, las cuales cogí con mis manos para abrirlas al máximo quedando su
breve cuquita expuesta ante mi cara anhelosa. Las lamidas se sucedían una tras
otra con suavidad y ternura mientras Micha comenzaba a lanzar gemiditos muy
quedos que aludían al delirante momento que ahora disfrutaba. Después de un
largo rato de estarle chupando su cosita, Micha me anunció la proximidad de lo
que parecía ser su clímax, diciéndome con voz entrecortada:


-Oh, Mariana....sigue...siguee...que me voy a
orinar...ay...me orinooo...


Intensifiqué los movimientos de mi lengua sobre su hendidura
sintiendo que Micha levantaba su culito para repegarse con más fuerza a mi
rostro humedecido y sudoroso. Fue en ese justo instante cuando escuché que una
llave ingresaba en la cerradura de la puerta del dormitorio de la niña.
Rápidamente solté la cuquita lechosa de Micha en un vano intento por cubrirla y
cubrirme yo, sin conseguirlo. Cuando las dos volteamos vimos en la entrada de la
recámara las figuras de sus padres, que nos miraban con asombro tendidas sobre
la alfombra. Micha cerró sus piernitas por reflejo, pero era evidente que ellos
nos habían encontrado en plena faena. Yo quería que la tierra se abriera para
que me tragara en ese mismo instante. Cualquiera que me hubiese visto se habría
dado cuenta que el color había abandonado mi rostro para transformarse en
lividez Ambas nos incorporamos de inmediato, pero era yo la que más temblaba de
miedo ante la imponente presencia de doña Claudia y don Esteban, que para mi
sorpresa parecían no dar muestras de enojo. Fue entonces la señora quien
comentó:


-Vaya, vaya....pero si a Mariana le gustan las niñitas,
Esteban...¿Te das cuenta?...


-Si, Claudia....eso veo...


Yo permanecía muda y con los ojos abiertos como platos ante
la sorprendente llegada de los señores. Fue de nuevo ella quien dijo:


-Muy bien, Mariana...esto lo tendremos que arreglar hora
mismo...


Yo sólo alcancé a mover la cabeza afirmativamente, pues las
palabras se negaban a salir de mis labios. Ella me ordenó:


-Anda....ve con mi marido a la sala mientras acuesto a
Micha....


Me levanté del piso y me arreglé la ropa lo mejor que pude
con la cara ardiéndome de vergüenza. Don Esteban salió del cuarto mientras yo le
seguía escaleras abajo. Una vez que llegamos a la sala me indicó que me sentara.
Lo hice y no cruzamos palabras hasta que regresó doña Claudia. Fue ella quien
comenzó a manejar la situación diciéndome:


-Y bien Mariana....¿Quieres explicarme qué fue lo que
sucedió?


-Pues no sé...no sé.... –balbuceé sin control, mientras las
lágrimas amenazaban con salir de mis ojos-


-¿Cómo que no sabes?...te encuentro chupándole la cuquita a
Micha y ahora me dices que no sabes?


-No...no....es que yo...


-Si no me das una explicación satisfactoria, ahora mismo te
llevaremos a tu casa y se lo diremos todo a tu madre...


-No...no...por favor, Doña Claudia....no haga eso....yo no
quise...


-Pues será mejor que empieces a explicarme lo que pasó...


-Si...si....lo haré...


Don Esteban intervino al comprender el gran temor que me
embargaba:


-Dale tiempo, Claudia....ella nos lo explicará....déjala que
se controle tantito...


Sus palabras tuvieron la virtud de tranquilizarme un poco, y
entre balbuceos incoherentes traté de darles una explicación de lo sucedido.


-Es que...nosotras.... estábamos jugando a las cosquillas...y
pues...


-A las cosquillas, eh? –respondió mordaz la señora- Te gusta
hacerle cosquillas con la lengua a Micha entre sus piernitas, no?


-No...no...no es eso, señora...yo...


-¿Entonces?


-Pues es que después de jugar a las cosquillas.... ella me
tocó allá abajo...


-¿Ah si?...¿Y qué más?


-Pues eso me encendió...y Micha me tocó mi cosita...y después
me pidió que se lo hiciera igual...


-Ah vaya...¿Ella te lo pidió? –dijo la señora-


-Si...si....ella me lo pidió...


Don Esteban intervino:


-Puede ser, Claudia....puede ser...


-Y qué más?....anda, desembucha todo, canija putita de
mierda... –me espetó doña Claudia-


-Pues nada....que yo tuve que hacerle eso que ustedes
vieron...


-Si...ya veo... –respondió ella- ¿Tú que opinas Esteban?


-Que si...que es posible que haya sido como ella dice...


-Mmmm...está bien, Mariana...escúchame... te haré una
propuesta... –Me dijo doña Claudia-


-Si...si...dígame usted...


-Lo que quiero decirte es que sólo hay una forma de que no se
lo digamos a tu madre….


-Oh, si...si...dígame qué es y haré lo que usted quiera,
señora....


-Humm...pues no sé si creerte o no...


-De verdad, señora...lo juro... –contesté conmocionada-


-¿Harás todo lo que te pidamos?


-Si...si...de verdad lo haré...


-¿Sea lo que sea? –quiso confirmar-


-Si....lo juro...


-Muy bien...entonces oye lo que te voy a decir...no le
diremos a tu madre nada de lo que pasó si accedes a participar en lo que te voy
a pedir...


-Si...lo haré...le juro que lo haré...


-Está bien...se trata de esto...a Esteban y a mí nos gusta
tener sexo con otras personas en grupo...lo que quiero que hagas es que vayas
con nosotros a nuestro cuarto y participes de un encuentro que sé que te
gustará....


-Oh....¿Un encuentro?....pero es que...


-¿No dijiste y juraste que harías lo que te pidiéramos?


-Si...es cierto...pero es que... es que...


-¿Qué pasa, Mariana?


-Es que....aún soy virgen...


-Oh...no me digas... –dijo el señor con la cara encendida por
la lascivia-


-Si...jamás he estado con un hombre... –dije temerosa-


-Pero sí con una niña, no es así? –terció la señora-


-Si...eso sí...pero es la primera vez que lo hago...lo
juro...


-Bien...bien...pues esto está mejor de lo que
pensamos...¿Cómo ves, Esteban?


-Fantástico...increíble...yo pensé que ya se la habían
cogido... –comentó él-


-No...no...ni siquiera he tenido novio... –respondí yo-


-No importa, Mariana....eso no importa....si eres virgen,
será mi marido quien te desvirgará para siempre...ahora tú dime qué es lo que
quieres....que vayamos ahora mismo a tu casa o participas con nosotros?...


-No... a mi casa no...me quedaré con ustedes...


-¡Buena decisión! –dijo el señor frotándose las manos-


-Excelente –terció dona Claudia- Ahora sube, que nos
encerraremos arriba.


Los seguí hasta su recámara y penetramos en ella. Fue don
Esteban quien se encargó de cerrar la puerta por dentro. Sin pedirme permiso, la
señora comenzó a quitarme la ropa con avidez, al tiempo que su esposo se
mantenía a la expectativa. Cuando me hubo desnudado por completo ambos se dieron
a devorar mi cuerpo con miradas llenas de lascivia. Yo me sentía tan mal que
sólo deseaba que todo aquello terminara de una vez.


-Mira nadamás, Esteban, qué jovencita tan preciosa...
–comentó la señora con los ojos brillosos-


Don Esteban le dijo a su mujer:


-Anda linda....comienza ya la fiesta que estoy bien
caliente...


Sin responderle nada, doña Claudia me tomó de la mano y me
condujo hasta la cama acostándome sobre ella. Allí me abrió las piernas hacia
los costados y metió su cara en medio de mis muslos separando previamente mis
labios vulvares con sus dedos. Sacando su lengua la hundió en mi rajita y empezó
a moverla con suavidad y destreza. Al principio yo me sentía tan indispuesta que
no deseaba cooperar para nada en aquella obligada trilogía sexual, sino quería
mantenerme pasiva hasta que todo terminara. Sin embargo y debido a la maestría
con que doña Claudia me mamaba el coñito y al sentir que me ponía uno de sus
dedos en la entradita de mi ano pronto me enardecí de brama, e inicié una serie
de suaves movimientos de mi culo hasta lograr una sincronía con los hundimientos
linguales de ella. Poco a poco los rítmicos movimientos aumentaron hasta
convertirse en una frenética danza del placer, notando que su dedo principal
desapareció dentro de mi esfínter trasero. Dándose cuenta de que pronto
explotaría, doña Claudia detuvo sus acometidas diciéndole a su marido.


-Anda, amor...es hora de que te deleites con este
quintito...ella ya está a punto....


Volteé a ver a don Esteban, quien ya estaba en cueros y con
la verga entre sus manos como puñeteándose el pájaro. Al descubrir la tremenda
herramienta que blandía hacia todos lados sentí un miedo atroz de tan sólo
pensar que aquel pedazo de carne negra y gruesa se me metiera en las entrañas.
Pero la señora, advirtiendo de seguro mis temores me dijo:


-No tengas miedo, Mariana, que yo te ayudaré...


Asentí con la cabeza al tiempo que ella me acomodaba boca
arriba en el centro de la cama, y don Esteban se subía sobre el colchón con
aquel tolete completamente endurecido. La señora me dijo con voz melosa:


-Mi marido te la meterá por delante...pero yo te abriré las
piernas para que te entre sin que te duela...


-Ssi... –respondí temerosa sin dejar de mirarle la enorme
verga al señor-


Ella me tomó de ambas piernas y las abrió como si fuesen de
trapo, en tanto su marido se me acomodaba entre ellas con el pito en ristre.
Cuando estuvo a modo me puso la endurecida cabeza en la entradita de mi
hendidura, dejándose caer poco a poco sobre mí virginal chochito. La gruesa y
larga daga fue ingresando poco a poco entre mis apretados labios vaginales hasta
que se perdió más de la mitad dentro de mi cuevita. El dolor no se hizo esperar
y le grité:


-Nooo...don Esteban....sáquemela que me dueleee…me duele
muchooo…por favor….


-Ya...ya...linda....relájate…espera un momento que no te
dolerá más –me dijo su mujer sin soltar mis piernas para nada y con los ojos
brillantes por el deseo-


Sin esperar más el señor me hundió el pedazo que faltaba
hasta que sentí sus peludos huevos rozar mi culo, comenzando a moverse con
frenesí sobre mi cuerpo. Me di a sollozar con fuerza hasta que mis gritos se
fueron convirtiendo poco a poco en gemidos de gozo y de placer. Con aquel
tremendo vergón traspasándome el bollito me había transformado ahora en una
leona feroz que sólo ansiaba ser empalada hasta lo más profundo de mi ser.
Comprendiendo las ansias de mis anhelos, el señor empezó a sacarla y a meterla
con fuerza al tiempo que mi cavidad frontal se abría golosa ante sus furiosas
embestidas. No tuve que esperar mucho tiempo para sentir la primera explosión
orgásmica que me hizo bramar de delirio, pues doña Claudia, sin quedarse quieta,
me había metido dos dedos en el culo aumentando las delicias de mi enorme gozo.



Don Esteban continuó bombeando su pene dentro de mi conchita
desvirgada para siempre, hasta que al fin se derramó dentro de mí en un
interminable torrente que inundó de leche el intrincado laberinto de mi coñito.
Habiendo acabado de venirse, el señor me sacó con rapidez su tolete y le dijo a
su mujer:


-Anda, amor...límpiala bien que aún no he acabado con ella.


Sacándome el dedo de mi trasero y tomando después un rollo de
papel sanitario del baño, la señora se dio a limpiar con cuidado mi entrepierna
viendo que la sangre manaba del interior de mis muslos.


-Oh, Mariana....pero si efectivamente eras virgen...jamás lo
hubiera creído...


-Si.. –dijo su marido- Claro que era quintito...pero ahora ya
no lo es...


-Si, ya veo. –respondió su esposa- Qué rico culito te has
tirado, eh cabrón?


-Si...qué suerte...es muy difícil encontrar una virgencita en
estos tiempos...


Sin decir más doña Claudia salió del cuarto y pronto regresó
tomada de la mano de la pequeña Micha. Ver aquella escena me sorprendió, pues
nunca imaginé que los señores estuviesen dispuestos a involucrar a su propia
hija en sus perversos desmanes sexuales. Pero lejos estaba yo de imaginar todo
lo que habría de vivir esa misma noche de lujuria.


-Bien...bien...veamos ahora cómo se lo haces a la nena –me
dijo la señora-


La madre desvistió a Micha recostándola en seguida sobre la
cama. La chiquilla, al parecer, no denotaba angustia ni sorpresa, pudiendo
comprobar lo que ya sospechaba: Que no era aquella la primera vez que
participaba en las secretas orgías sexuales con sus propios padres. Doña Claudia
me ordenó:


-Anda Mariana...mámale su cosita a la niña...hazlo como se lo
hiciste hace ratito...como a ella le gusta...


Sabedora de que no tenía otra opción más que obedecer, me
incliné sobre el coñito imberbe de Micha hundiendo mi lengua entre los dos
abultados labios de su conchita. La niña acusó el efecto del primer contacto
lingual con un gemido delicioso, lo que me motivó a continuar con mi maniobra
chupatoria. Seguí pasando mi protuberancia lingual sobre aquel invaluable y
virginal tesoro, depositando en paralelo la yema de uno de mis dedos en el
ansioso culito de la nena, que abrió más sus piernitas para recibir con gozo mi
falange, la que fui introduciendo con suavidad hasta que al fin se perdió en el
intrincado pasaje de su oloroso laberinto trasero. Micha lanzaba grititos de
brama ante la doble y penetrante caricia, comenzando a moverse y a frotarse con
fuerza sobre mi cara. Al empujar su grupa sobre mí, el dedo se hundía más y más
en el interior de su conducto anal hasta que no pudo soportarlo y se orinó
dentro de mi boca llenándomela completamente de sus ricos efluvios vaginales.
Sus lujuriosos padres no dejaban de observar nuestro singular acoplamiento con
una sonrisa de lascivia, aprobando mi accionar sobre el pequeño cuerpecito de
Micha. Habiendo considerado que era el momento propicio para intervenir en la
fiesta, dona Claudia le dijo a su marido:


-Anda, amor...ahora ponle tú la verga a la niña entre sus
piernas mientras yo le mamo su cuquita a Mariana.


A esas alturas ya no tenía ninguna duda de quién era la que
llevaba la voz cantante en aquel perverso jueguito familiar. Don Esteban
obedeció y se encaramó sobre la cama poniendo a modo a la niña, quien abierta de
piernas no dejaba de admirar el falo endurecido de su padre. Imaginé que tal vez
sería testigo de la desfloración infantil al ver que el señor le acomodaba el
pájaro vibrante entre sus muslos. Allí se dio a frotar su enorme herramental
sobre la preciosa conchita sin pelos de Micha, quien con una sonrisa de
satisfacción recibía las caricias de aquel caliente pito del delirio de donde
seguían saliendo espesas gotitas de leche. El leve derramamiento seminal ayudaba
a que la verga de su padre fuera ingresando con lentitud en la apretada cavidad
frontal. Fascinada por aquella visión incomparable yo ya me estaba tocando la
entrepierna motivada por el tremendo ardor de verlos maniobrar de esa manera.
Observé la carita de Micha tratando de distinguir en su rostro algún gesto que
fuese indicativo que todo aquello le causaba dolor, pero para mi sorpresa, lo
que vi me dejó perpleja, pues la nena en vez de lamentarse sonreía con los ojos
entrecerrados disfrutando con amplitud de la frotación del falo de su propio
padre entre sus piernitas. Las tibias manos de doña Claudia sobre mi cuerpo
vinieron a interrumpir mis pensamientos, y haciéndome una señal me indicó que me
recostara también sobre la cama. Hice lo que me pedía y ella se metió
rápidamente entre mis piernas para comenzar a chuparme la cuquita, sin dejar de
admirar con extrema lujuria lo que su marido le hacía a la niña. Uno de sus
dedos buscó rápidamente mi esfínter y se metió en el conducto posterior de mi
culo, haciendo movimientos circulares que me trasladaron al paraíso. Era
evidente que observar todo el cuadro que los cuatro protagonizábamos la
calentaba hasta el delirio, pues pronto arreció sus intensos lameteos sobre mi
rendija e intensificó igualmente su dedeo en mi colita provocando que yo también
me embramara al máximo. De esa manera y estando los cuatro sobre la cama; cada
cual dedicado y ocupado en lo suyo, podíamos admirarnos mutuamente mediante el
inusual intercambio del increíble escenario sexual que protagonizábamos en
grupo, mientras disfrutábamos al mismo tiempo de las delicias de nuestras
propias caricias y contactos.



Quise voltear a ver a Micha para saber cómo lidiaba con aquel
vergón sin igual que intentaba penetrarla, comprobando que la nena continuaba
gozando con intensa y coqueta picardía de los gratificantes tallamientos del
pene de su padre. La niña sonreía pidiéndole más acción al señor, quien no
dejaba de pasarle el falo erguido sobre la levantada duna de su conchita
enardecida. Micha se arqueaba hacia arri

Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .


Número de votos: 0
Media de votos: 0


Si te gusta la web pulsa +1 y me gusta






Relato: Entrampada
Leida: 1777veces
Tiempo de lectura: 49minuto/s





Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes



Contacto
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Encuestas

Afiliados












relatos eroticos













Webcams Porno Exclusivas


Principal | Libro de Visitas | Contáctanos | Envia tu relato | Mis Relatos Porno.com


folladas canariasfotos casadas infielesrelatos de panochitas sin vellosmujeres españolas casadas follandoentrevista de trabajo xxxporno relatos de incestofeas calientesprostitutas pornchicas follando con sus hermanoscoños con flujoamas de casa ardientesnegritas guapasprofesoras folladasrelatos experiencias sexualesrelatos eroticos de marquezefan bieber pornorelatos mi suegro es mi amantenegra follando en la callebabosas sexogratisfollo a mi mamarelatos eróticos habladosme folle a mi serpiente misrelatospornorelatos cruising gaymaduras chateandolesbicos madurassexo madres y hijosrelatos trio de mi novia en minifaldaviejos follandorelatos eróticos gratisexpediente x pornomastubacion femeninachaperos pornozona pirno gayesposa en tangamadura hermosazoofia videos gratisporno culos perfectosfollandome a mi abuelohermana folla a hermanorelatos eroticos un culo deliciosoabuelos desnudos follandola borrachita era virgen relatoporno gay zoofiliame tire a mi tiaporno duro lesvicomujer mayor pornomaduros gorditosrelatos eroticos marquezzerelatos eroticos madurorelatos eroticos sexualessecretaria pornshizuka doraemon pornporno pareja jovenporno con masajistasoler ropa interior femeninamama calientesporno con transexualesrelatos porno abuelosfollo tiaporno gratis arabetravesti follando con mujeresrelatos eroticos con famosasmadre masturba a su hijavideos porno bollerasoler ropa interior femeninarelatos intercambiospelis xxx gaymadura fontaneroporno tríos gratisoler ropa interior femeninareventando chochosme folle a mi primitaporno gratis transexsualesjuegos porno de zeldapornos transexualesenanas muy putasnalgas gayfotos trios follandopajeadascornudos con negrosporno mama calienteviudas follanmaduras vecinasrelatos de mama esta empinadaporno rubias con negrosabuelo follandose a la nietaporno gratis despedidaSexo con mi adorado primito relatosvírgenes pornorelatos de sexo entre cuñadosfotos chupando pollasrelatos eroticos categoriasrelato de cornudorelatos de cornudotu potnoincesto primosrelatos xxx seva una semana con su macho para q le abra el culorelatos de sexo en el cine